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hace 1 hora

Curados del ébola

Kent Brantly y Nancy Writebol, de EE.UU., fueron dados de alta ayer luego de ser tratados con el suero experimental ZMapp. Son los dos primeros infectados que logran vencer el virus.

El médico estadounidense Kent Brantly en rueda de prensa, acompañado por su esposa. / EFE

“El día de hoy es un milagro”. Kent Brantly resumió con estas palabras su supervivencia al virus del Ébola. El médico de 33 años y la enfermera Nancy Writebol, de 59, las dos primeras personas que han sido tratadas por la infección en territorio estadounidense, fueron dadas de alta. “Tengo suerte de estar vivo y de haber podido reunirme con mi familia”, afirmó Brantly, acompañado de su mujer.

“Gracias a los cuidados del equipo en Liberia, el uso de un tratamiento experimental y los recursos del equipo médico en el Hospital Universitario de Emory, Dios ha salvado mi vida”, complementó.

El doctor y Writebol son las dos primeras personas en sobrevivir al ébola tras recibir el suero experimental ZMapp. Sin embargo sus médicos no han proporcionado detalles clínicos de los efectos de este medicamento.

La familia Brantly se mudó a Liberia el pasado mes de octubre. “Entonces el ébola no estaba en el radar”, explicó hoy el doctor, perteneciente a una organización humanitaria. Recibieron el primer paciente en junio y a partir de ahí no cesaron de llegar. Brantly relató que su trabajo estuvo dividido entre el tratamiento de personas infectadas con el virus y el entrenamiento de personal médico que pudiera cuidarlas.

“Cuando me desperté el 23 de julio me sentí enfermo. Los siguientes nueve días, en cama, estuve cada vez peor y más débil”, dijo.

La llegada de Brantly a EE.UU. para ser tratado en Atlanta provocó una alerta en el país por el alto riesgo de contagio, pero el doctor Ribner, responsable del equipo que lo ha cuidado estas semanas, reiteró este jueves que fue “la decisión correcta”.

La decisión de darlo de alta se ha realizado de manera independiente en cada caso, en coordinación con el Centro de Control de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés) y de acuerdo con las indicaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Los doctores debieron verificar que no había presencia del virus en la sangre ni padecieran síntomas durante al menos tres días. “Hemos determinado que ambos pueden reunirse con sus familias y regresar a su comunidad sin preocupación”, dijo Ribner. “No existe una amenaza a la salud pública”.

Hasta entonces, el ZMapp sólo había sido probado en monos, y también se le había puesto al sacerdote español Miguel Pajares, que falleció. El medicamento no es más que un coctel de anticuerpos monoclonales desarrollado inicialmente en un ratón modelo de infección por ébola. Un anticuerpo monoclonal es una especie química homogénea (una proteína concreta), a diferencia de las colecciones complejas de anticuerpos, más bien irreproducibles, que se obtienen extrayendo sangre de animales infectados. Los genes para estos anticuerpos fueron después adaptados para su uso en humanos y transferidos a plantas de tabaco para su producción eficaz y barata, según informa Javier Sampedro.

Ribner explicó que para los pacientes, la vida “después del ébola”, una enfermedad que ha descrito como “profundamente devastadora”, continuará gracias a una recuperación completa si no ha habido daños en sus órganos. El médico responsable del equipo que ha tratado a los dos estadounidenses no ha dado más detalles, ya que habría violado su derecho a la privacidad.

“Nos sentimos tremendamente orgullosos del doctor Brantly y la enfermera Writebol por su recuperación”, afirmó Ribner. “Nos han impresionado su determinación, su coraje y su esperanza, que han sido una inspiración para todos nosotros”. Brantly se fundió en un abrazo con su médico y con el resto del equipo que le acompañó en la rueda de prensa ofrecida este jueves en Atlanta.

Ayer se conoció también que Writebol había recibido el alta el pasado martes. La enfermera, perteneciente a la organización religiosa Samaritan’s Purse, no compareció ante los medios pero sí pidió a su compañero compartir su “agradecimiento”.

“Gracias por sus oraciones y, por favor, continúen rezando por todos los que sufren con esta epidemia”, dijo Brantly, quien aseguró que su tratamiento les ha dado la oportunidad de alertar a la comunidad internacional para que preste atención al tremendo impacto de la enfermedad que ya ha cobrado la vida de 1.350 personas en África.