Demencia en la vejez, otro mal asociado a la obesidad

Tras examinar una base de datos de más de 67 mil ancianos, investigadores descubrieron que el sobrepeso en edades avanzadas tiene una relación con presencia de la enfermedad mental.

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¿Cuál es la relación entre la obesidad y el desarrollo de demencia en la vejez? La pregunta ha inquietado por años a la medicina y ahora, tras hacer una robusta investigación, científicos surcoreanos parecen haber encontrado la respuesta. Según su estudio, que acaba de ser publicado en el BMJ Open, el vínculo entre esos dos fenómenos es notable. (Lea Reconstruyen una vagina con piel de tilapia)

Liderado por Susan Park, de la Universidad Nacional de Kyungpook, el equipo de investigadores encontró que el riesgo de la demencia puede aumentar en un 20% en aquellas personas que tienen una edad avanzada y cuyo peso incrementa de manera considerable. (Lea “Somos similares a la industria farmacéutica”: empresa de cannabis medicinal)

Para llegar a esa conclusión los científicos estudiaron una base de datos sobre 67,219 coreanos de 60 a 79 años. La información sobre su índice de masa corporal fue recopilada dos veces, en 2002-2003 y en 2004-2005.

Los investigadores también reunieron datos sobre su sexo, edad, posición socioeconómica, actividad física, consumo de alcohol y tabaco, presencia de demencia o enfermedades cardiovasculares y el nivel de obesidad. 

Además, recopilaron información adicional sobre la demencia. Descubrieron que entre 2008 y 2013 fue diagnosticada en 4887 mujeres y 6685 hombres surcoreanos.

Aunque en general el índice de masa corporal no se asocia con el desarrollo de demencia, descubrieron que su variación en más de un 10% está claramente relacionado con la esta enfermedad mental. Tanto el aumento como la disminución de peso incrementaron el riesgo de la enfermedad en un 20% en comparación con otros participantes del estudio cuyo peso se mantuvo estable. 

“El control continuo del peso y el monitoreo cuidadoso de los cambios de peso son necesarios para prevenir el desarrollo de demencia”, apuntaron en sus conclusiones. “Tanto el aumento de peso como la pérdida de peso pueden ser factores de riesgo significativos asociados con la demencia”. 

Los científicos también examinaron otros factores que posiblemente puedan provocar la demencia. Los hábitos de fumar y consumir mucho azúcar aumentan el riesgo de la enfermedad, mientras que la actividad física regular lo reduce.

Aunque sus estudios se basan en una muestra importante, los científicos surcoreanos no explican por qué el cambio drástico de peso está relacionado con el riesgo de la enfermedad neurodegenerativa. Es posible que tanto el aumento como la disminución de peso en la vejez estén asociados con malas costumbres o ciertas condiciones médicas.

*Este artículo fue publicado originalmente en N+1, tecnología que suma.