Descifran genoma de la mosca tse-tse

El hallazgo podría ayudar a erradicar la enfermedad del sueño, que amenaza la vida de 70 millones de africanos.

La picadura de la mosca tse-tse puede ocasionar daños irreversibles en el sistema nervioso. / Animalesraros.org

Tras 10 años de trabajo, un consorcio internacional de 148 científicos de 18 países secuenció en su totalidad el código genético de la mosca tse-tse hematófaga, una especie que sólo se encuentra en África y cuya picadura es la principal causa de la enfermedad del sueño. El parásito que transmite la mosca entra en el sistema nervioso de los humanos y ocasiona diversos trastornos psiquiátricos, convulsiones y la tendencia a no poder dormir durante la noche y caer rendido durante el día. Sin tratamiento, aseguran los expertos, la muerte es segura.

Según el portal de noticias científicas Esmateria.com, los resultados de la investigación aclaran aspectos claves de la vida de un animal excepcional. Para empezar, esta mosca no pone huevos, sino que alimenta a una única cría con una sustancia similar a la leche para, posteriormente, traerla al mundo de forma vivípara (el desarrollo embrionario se produce dentro del cuerpo de la madre). El genoma descubierto detalla los genes que la madre usa para alimentar a la larva y señala un “factor de transcripción que funciona como una llave maestra en el proceso de cría”, explicó a Esmateria.com Matthew Berriman, jefe de genómica parasitaria del Instituto Sanger (Reino Unido) y uno de los científicos que dieron inicio a la investigación publicada recientemente por la revista Science. “Si se consiguiera irrumpir ese factor —dice—, se podría erradicar la mosca tse-tse”.

El proyecto, gestionado de forma conjunta por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) en Viena, Austria, da lugar a otras dos posibilidades para controlar al insecto. La primera tiene que ver con el olfato de la mosca y su conocida tendencia a dirigirse a objetivos de color negro y azul. Ambos sistemas le sirven para encontrar su único alimento: la sangre. Al picar, la mosca introduce en el cuerpo el tripanosoma que desencadena la enfermedad. El nuevo genoma devela ahora los genes que gobiernan el olfato y la visión del insecto lo que, a la vez, puede servir para crear trampas más atractivas para el especial olfato de la tse-tse o sus preferencias cromáticas. La segunda posibilidad es más sorprendente. Dentro de la tse-tse se han encontrado fragmentos genéticos de un virus que transmite una especie de avispa que inyecta larvas letales en sus víctimas. “Si pudiéramos encontrar a esa avispa la podríamos usar para combatir a la tse-tse en las zonas de mayor presencia”, explica Berriman.

Erradicar la tripanosomiasis, un objetivo declarado de la Organización Mundial de la Salud, requiere aún mucho esfuerzo. La aplicación práctica de este descubrimiento no es fácil. “La secuenciación del genoma del mosquito de la malaria aún no se ha traducido en usos prácticos 10 años después y creo que ese va a ser también el caso de la enfermedad del sueño”, reconoce Berriman. Primero hay que construir una comunidad científica cada vez más numerosa en torno a esta dolencia y continuar el estudio genético de la mosca para “conocer mejor al enemigo”, resalta.