Desconectar, garantía de un buen descanso

El 90% de los adultos necesita dormir 8 horas, mientras que los adolescentes y niños requieren de 9 a 11 horas.

EFE

El doctor Eduard Estivill, especialista Europeo en Medicina del Sueño, expuso recientemente en una conferencia, en la Fundación Cofares, en Madrid, la importancia de un buen descanso para el ser humano; el somnólogo afirmó: “dormimos 30 años para poder estar 60 despiertos”.

¿Cuánto tiempo necesitamos dormir?

Cuando pasan varios días en los que no se logra descansar adecuadamente, utilizamos la habitual expresión tengo que recuperar horas de sueño; sin embargo, Estivill recordó que las cantidades de sueño se necesitan todos los días de la semana; “no vale decir de lunes a jueves duermo seis horas y en el fin de semana recupero, el sueño no se recupera sino que se pierde como el tiempo”, concluyó.

El especialista señaló que el 90% de los adultos necesita dormir 8 horas, un 5% de 5 a 6 horas y otro 5% requiere 9 o más horas. Adolescentes y niños deben tener al menos 9 y 11 horas de sueño cada noche.

El cerebro durante el sueño

Durante la ponencia Estivill explicó que el sueño es un taller de reparación, restauración y memorización de todo lo que gastamos y aprendemos a lo largo del día. Al contrario de lo que se pueda pensar, el cerebro no descansa mientras se duerme, sino que trabaja más que cuando estamos despiertos.

A lo largo de la conferencia, el especialista estableció una comparación entre dormir y bajar los peldaños de una escalera; primero viene el sueño superficial, después el profundo que es donde reparamos físicamente nuestro cuerpo y por último, el sueño REM o rapid eyed movement, “la fase en la que movemos los globos oculares, donde configuramos todo lo que aprendemos durante el día y consolidamos nuestra memoria”.

Estivill apuntó que este ciclo se repite durante toda la noche con unas proporciones de 25% de sueño profundo, 20-25% REM y el resto es de un sueño intermedio pero también necesario y reparador.

La importancia de desconectar

En el momento en el que nos levantamos y abrimos los ojos, “lo que sucede en nuestro cerebro es que conectamos nuestra corteza cerebral, cuando estamos despiertos, la parte externa de nuestro cerebro que es la que funciona más, esto permite ir asimilando información por los cinco sentidos y captar emociones”.

El sueño se produce en las estructuras más profundas de nuestro cerebro, en lo que llamamos el tronco cerebral”. El especialista apuntó que poco tiempo antes de ir a la cama desconectamos y aparece la sensación de somnolencia; sin embargo, si cuando estamos a punto de ir a dormir, volvemos a conectar, por más presión de sueño que exista no se logra interrumpir la conexión.

El somnólogo indicó que existen muchas causas del mal dormir, entre ellas, hay distintas enfermedades que dificultan el descanso pero señaló que el ritmo de vida actual es la principal desencadenante de un mal dormir, un problema que al que se enfrenta entre el 40-50% de la población.

¿Cuál es el perfil de esta gran franja de ciudadanos? Estivill señaló que son personas sin patologías graves pero sometidas al estrés diurno; asimismo, matizó que normalmente tienen una manera de ser algo específica, “se trata de gente animosa, alegre, con ganas de hacer cosas pero a la vez son personas auto-exigentes, responsables, que se preocupan de todo”, en definitiva, una gran parte de la población personas con tendencia a anticipar la ansiedad y a acumular tensión.

La crisis, la presión en el trabajo o la auto-exigencia pueden ser factores que provocan esta tensión que durante el día acumulamos y provoca que estemos activados hasta el momento de ir a dormir; no obstante, “el sueño no viene al apagar la luz y esto se debe a la dificultad para desconectar”.
 

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