Días de mayor contaminación del aire, días de más mortalidad

La preocupación por el exceso de polución en las ciudades tiene alarmados a varios científicos. Los riesgos asociados, dicen, pueden incrementar las tasas de mortalidad. Infartos y enfermedades respiratorias, algunas de las mayores inquietudes.

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En 2014, el 92% de la población vivía en lugares donde no se respetaban las Directrices de la Organización Mundial de la Salud (OMS) sobre la calidad del aire. Dos años antes , la contaminación atmosférica en las ciudades y zonas rurales de todo el mundo provoca cada año 3 millones de defunciones prematuras.

De los efectos de esa contaminación sabe mucho la doctora Ana Navas, catedrática de salud Ambiental de la Universidad de Columbia, y doctora en Epidemiología por la Universidad John Hopkins. Para ella, desafortunadamente hay muchísimos datos que demuestran que la contaminación daña muy seriamente a la salud y aqueja a muchos órganos y sistemas del cuerpo no solamente a uno, y los tipos de perjuicios son tanto a largo como a corto plazo.

“En situaciones como las que vivimos estos días con unos picos elevados de niveles de contaminantes (partículas finas, dióxido de nitrógeno…), el daño se refleja en los ingresos hospitalarios relacionados con la salud cardiorespiratoria, infartos de miocardio, y ataques agudos en personas con enfermedades crónicas respiratorias”.

Pero también hay perjuicios a largo plazo. De ellos la especialista destaca el desarrollo de la arterioesclerosis, que posteriormente afecta a la salud cardiovascular.

Hay que proteger a las embarazadas

Navas defiende la importancia de proteger a las mujeres embarazadas, porque se sabe que la exposición durante el tercer trimestre “provoca niños con menor peso al nacer “. También a largo plazo se han visto efectos con cáncer.

“Esto es algo que no se sabía hasta hace poco, la evidencia no estaba clara y un comité del Instituto del Cáncer de la OMS vio hace unos tres años que la exposición a largo plazo de niveles elevados de contaminación ambiental, se asocia a un mayor riesgo de desarrollar algunos tipos de cáncer, incluido el de pulmón”.

“Por lo tanto tenemos muchos datos que certifican que la contaminación ambiental es un problema muy serio para la salud pública. Daña a niños, mujeres embarazadas, adultos, ancianos, nos afecta a todos y hay que hacer un esfuerzo como sociedad para conseguir respirar un aire mejor”.

La contaminación, advierte la experta, tampoco es buena para el desarrollo de la función pulmonar de los niños en su etapa de crecimiento y “cuanto mayor sea la capacidad pulmonar que logres en tu infancia y adolescencia, mejor va a ser a largo plazo”.

“Hay estudios que han demostrado que los niños expuestos a contaminantes ambientales durante largo tiempo consiguen una menor capacidad respiratoria al llegar a la vida adulta. También se asocia la contaminación al desarrollo cognitivo y a los trastornos neurológicos”.

Otras investigaciones más recientes, aunque no definitivas, han apuntado a la asociación de la contaminación con enfermedades diabéticas, “por lo tanto se podría pensar que el páncreas o el tejido adiposo periférico, tan importantes para el desarrollo de la diabetes, podrían verse también afectados”.

Son, concluye, “muchos los efectos a corto y largo plazo y enfermedades asociadas, que afectan en todas las edades y capas de población”.

Uno de los trabajos en los que Navas ha participado se llevó a cabo durante diez años para medir cómo afectaba la contaminación a seis mil personas residentes en seis ciudades de EEUU: California, Baltimore, Nueva York, Los Ángeles, Chicago y Mineapolis.

La contaminación medida era la de las calles en las que vivían las personas objeto del estudio, que se centró específicamente en la calcificación coronaria. Comprobaron cómo efectivamente producía calcificación coronaria, y como el riesgo empezaba con niveles bajos de contaminación, no hacía falta que fueran muy altos.