Ejercicio físico mejoraría memoria y atención de los niños

La actividad física constante, además de proporcionar las ya conocidas ventajas fisiológicas y anatómicas, también contribuiría a mejorar funciones cognitivas en niños en edad escolar, según una investigación de la Universidad Nacional.

UNAL

Estos son los resultados de la investigación adelantada por Diana Carolina David Bermúdez, magíster en Fisioterapia del Deporte y la Actividad Física de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), en la que se propuso evaluar el efecto que tendría la implementación de un programa de ejercicio físico sobre la atención y la memoria en niños con edades entre los 7 y 9 años de una institución educativa de Bogotá.

La idea surgió a partir de la indagación que hizo la magíster acerca de los efectos de la actividad física, en la que encontró especialmente resultados referentes a lo que pasa a nivel fisiológico, anatómico y físico para el contexto latinoamericano y colombiano.

“Sin embargo vi muy poco acerca de los beneficios a nivel cognitivo o de funciones superiores, y muchas veces encontré que niños con algún tipo de trastorno, como hiperactividad o falta de concentración, en parte eran menores que no tenían mayor contacto con la actividad física”, indica la investigadora.

En el escenario internacional se ha investigado el potencial que tiene el ejercicio físico para favorecer funciones como la atención y la memoria, implicada en los procesos tanto de aprendizaje cognitivo como de desarrollo, y diferentes estudios muestran efectos positivos en la atención y la memoria.

A partir de esto la magíster realizó una intervención en 26 niños y 26 niñas del grado tercero de un colegio distrital de Bogotá, en la que contó con la colaboración de las directivas de la institución, docentes y padres de familia.

Con esta población, la investigadora partió de una valoración por acelerometría durante un mes, una prueba con la que se buscaba determinar el nivel de actividad física base que los niños realizan normalmente en el colegio. El proceso mostró un comportamiento sedentario en más del 80 % de la población estudiada.

Esto a pesar de que están en un ambiente educativo en el que tienen la necesidad de moverse continuamente para tomar las clases, pues estas se imparten en salones diferentes. Los resultados indicaron que no se realiza suficiente actividad física, o por lo menos esta no sobrepasa los niveles leve, moderado, moderado-vigoroso y vigoroso en la mayor parte de la población.

También se evaluaron la fuerza y la flexibilidad de los niños, conocimiento sobre el que se diseñaría el programa de ejercicio físico que se trabajaría con ellos, un proceso que se realiza a partir de una batería de pruebas conocida como Fitness Ground.

Cuando se hace dicha caracterización, a pesar de que la capacidad aeróbica se encontró dentro de los estándares para estas edades, otras cualidades físicas como la fuerza y la flexibilidad no están lo suficientemente desarrolladas, a pesar de que la institución educativa cuenta con espacios en los que se genera movimiento corporal y ejercicio físico.

Las funciones cognitivas de atención y memoria se evaluaron antes y después de la intervención con herramientas como el test D2, una prueba estandarizada de atención, y el componente de memoria del test diagnóstico de McCarthy.

Mejor calificación

El programa de ejercicio físico se hizo tres veces por semana, una hora por sesión. Durante cuatro meses este plan de trabajo se adelantó en conjunto con un grupo control que no recibía la intervención y continuaba con sus actividades escolares normales.

“Encontramos que mejoran las funciones cognitivas como atención y memoria. Los niños muestran resultados más positivos, sus puntajes en cada una de las pruebas aumenta y los pone en una mejor calificación que cuando comenzaron el programa de ejercicio”, comenta la investigadora.

En la fase de preintervención, los estudiantes parten de niveles de alto desempeño del 16 %, buen desempeño 36 % y bajo desempeño 48 %. Después de la aplicación del programa el alto desempeño mejora al 40 %, el buen desempeño se muestra en 28 % y el bajo disminuye al 32 %.

En cuanto a memoria, en la fase de preintervención el 100 % de los estudiantes se encuentra en el nivel de mediano desempeño, que aparentemente se mantiene en la posintervención. Sin embargo al revisar los percentiles se evidenció que el 64 % de la población lo aumenta mientras el 32 % lo disminuye después de la aplicación del programa, a pesar de permanecer en el nivel mediano desempeño.

Pese a que con solo cuatro meses de aplicación del programa de ejercicio se obtuvieron resultados positivos sobre los efectos de la actividad física en estas funciones cognitivas, la magíster aclara que para contar con resultados más contundentes es necesario llevar a cabo pruebas de por lo menos seis meses.

La idea es que en algún momento se proyecten estos programas a varias instituciones educativas para aprovechar los efectos del ejercicio en la salud física y cognitiva de los estudiantes.