El cerebro después de la muerte

Aparte de ser médico, Carlos Delgado ha incursionado en áreas de parapsicología, yoga y disciplinas filosóficas de Oriente.

El doctor Carlos Delgado es médico internista de la Javeriana. / Óscar Pérez
Él es consciente de que su libro parece ciencia ficción, pero está seguro de que lo inexplicable de hoy será la realidad de mañana. Desde pequeño, cuando un padre de su colegio le dijo que no estaban seguros de la existencia de Jesús, empezó a estudiar su camino hasta llegar al pensamiento de la India. Ahí se encontró con la filosofía de la mente humana que le pareció fascinante y nunca dejó de buscar respuestas al funcionamiento de la conciencia.
 
Carlos Delgado es médico internista de la  Universidad Javeriana y en su libro El cerebro invisible (Ediciones B) explica cómo la mente humana es capaz de sobrevivir la muerte física del cerebro. En entrevista con El Espectador habla de la existencia de la materia oscura y cómo la teoría de la información sirve para explicar la reencarnación.
 
¿En qué consiste la teoría del cerebro invisible?
Desde la más remota antigüedad el hombre ha creído que algo en nosotros sobrevive a la muerte. Los antiguos egipcios creían que era el ka, en Grecia se le dio el nombre de daimón y Pablo de Tarso, discípulo de Jesús, lo llamó cuerpo espiritual. Hoy le hemos dado un nombre más moderno: doble o cuerpo sutil, porque está fabricado con partículas fundamentales diferentes a los protones, neutrones y electrones que pertenecen al modelo estándar de la física. Como parte de ese cuerpo sutil hay una copia de nuestro cerebro físico donde se guarda toda la información; esa es la parte que nunca muere.
 
¿Y cómo se vincula esto con la teoría de la información?
Para poder entenderlo hay que pensar que la mente está compuesta de cuatro elementos: la información que llega a través de nuestros sentidos, los programas informáticos que manipulan esa información, el soporte físico que es el cerebro (el hardware de un computador) y la conciencia. De estos cuatro el único perecedero, pero reemplazable, es el cerebro físico. De la misma manera que tú guardas la información en una memoria USB antes de desechar un computador, el universo guarda todas tus experiencias vividas cuando muere tu cerebro.
 
¿Qué pasa entonces con esa información cuando morimos?
Todo sigue funcionando porque tenemos una contraparte sutil, un cerebro invisible exacto al cerebro físico, donde se almacena la personalidad. Esta puede seguir su curso evolutivo en otras realidades aparte o, como hace uno cuando necesita un computador recién salido de fábrica, buscar el cerebro de un recién nacido. Es la explicación computacional de la reencarnación.
 
¿Hay estudios sobre esas partículas de las que estaría creado el entorno invisible?
No, porque sus partículas fundamentales tienen propiedades diferentes. Estas partículas no tienen carga eléctrica y esa es la razón por la que pueden penetrar en el mundo físico y habitar con nosotros. Sin carga no causan atracción ni rechazo.
 
¿En qué se basa esta teoría?
Estamos haciendo una investigación, tenemos unos hechos y la inferencia nos permite suponer que a través de la analogía y la metáfora podremos tener una solución. De la materia oscura, que es una contraparte sutil, sólo sabemos que existe por los efectos gravitacionales que sus componentes ejercen sobre la materia visible. Según la cosmología de Alan Guth, la materia oscura abarca el 30% del universo y la energía oscura, un material mucho más sutil, el 70%.
 
¿Para qué le serviría al humano conocer su cerebro invisible?
Abre una ventana que está cerrada por las neurociencias. Cuando te introduces en esto conoces tu propósito en la vida y encuentras respuestas al problema de quién eres y de dónde eres.
 
¿Hay algún fenómeno mental que se pueda explicar desde esta teoría?
Sí. La telepatía, la clarividencia, la precognición y la psicoquinesia, que nunca se han podido explicar desde las doctrinas tradicionales. Con esto se entiende cómo la mente es capaz de recibir información o alterar el entorno físico al margen de los sentidos.
 
¿Como médico le ha servido estar abierto a algo que se aparta de las ciencias demostrables?
Sí. Ahora hay muchas aproximaciones diferentes que entienden que las causas de las enfermedades se mueven en otra realidad. Un ejemplo: si en tu última vida te pegaron un tiro que llegó a la arteria pulmonar, en tu próxima vida puede que nazcas con una malformación congénita de tu corazón. Esto nos ayuda a entender muchas cosas que aún no entendemos y atribuimos a la genética.
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