El CrossFit es bueno para la salud, pero debe practicarse con profesionales

Muchos detractores de esta actividad señalan haber sufrido graves lesiones musculares por no realizar las actividades con la guía adecuada.

Archivo particular

De todas las propuestas de ejercicio para la salud la que más ha crecido en los últimos años es el CrossFit. Esta modalidad de ejercicio es propiedad de la empresa del mismo nombre fundada en los Estados Unidos el año 2000, y ha tenido un ascenso meteórico a escala internacional.

Prueba de ello es que el número de gimnasios específicos de CrossFit o “boxes” (término utilizado por los centros afiliados) se sitúa ya en más de
15.000 en todo el mundo. Esta cifra es nada despreciable si tenemos en cuenta que la cadena internacional con más gimnasios convencionales, Planet Fitness, cuenta con un total de 1.500 centros, si bien es cierto que el modelo de negocio de CrossFit no es el convencional de franquicias que prolifera en el sector.

En España ha entrado con mucha fuerza, y está dentro del selecto grupo de los 15 países del mundo con más gimnasios afiliados. Hablamos de un total de 454, cifra que aumentó el útimo año en un 23 %.

(Lea: Crossfit, una comunidad que puede convertirse en obsesión)

Como en toda actividad de éxito, los seguidores y los detractores de esta modalidad se pueden contar casi a partes iguales. Los primeros argumentan que lo que les ha seducido de practicar CrossFit es la variedad de sus clases, la mejora rápida que experimentan en su condición física y el sentido de pertenencia a una comunidad. Los críticos hablan de “secta”, de un deporte que no es para todos y de un alto número de lesiones en sus practicantes.

Pero, cuando acudimos a datos más objetivos, ¿qué sabemos realmente sobre el CrossFit? Lo primero que nos llama la atención es que el número de hombres y mujeres que practican CrossFit en el mundo es muy similar. Los hombres no suelen participar en clases de actividades dirigidas en los gimnasios, por lo que se convierte en una excepción a la regla.

La franja de edad en la que se sitúa el grueso de los participantes en las llamadas “clases del día” (WOD, por sus siglas en inglés) de CrossFit es de 25 a 44 años, un 60 %. No obstante, estos gimnasios también intentan atraer otro tipo de público y tienen clases específicas para otras edades, ya que el método prevé adaptaciones para todos sus ejercicios.

La mala fama de las lesiones

Una de las preocupaciones de las personas que se acercan a un gimnasio de CrossFit es la posibilidad de padecer lesiones derivadas de su práctica. Si bien el método parece gozar de mala fama en este sentido, los estudios dicen que “la incidencia de lesiones asociadas con los programas de entrenamiento de CrossFit es comparables o inferiores a las tasas de lesiones en halterofilia, running, atletismo, rugby o gimnasia”.

Las zonas anatómicas que generan más problemas en el CrossFitson los hombros, las rodillas y la parte alta de la espalda, y la región lumbar, pero los casos reportados no son ni mucho menos alarmantes. Eso sí, aquellos con menos experiencia y los que acuden menos al gimnasio son los que deben ir con mayor cuidado.

Como en otras actividades deportivas, la preparación de los entrenadores parece ser un elemento más importante para no padecer lesiones que la propia actividad. Un estudio reciente demuestra que la incidencia de lesiones en el fitness era mayor en los programas que no estaban supervisados por un profesional de las ciencias del deporte.

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* Con información de N+1

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