El derecho a la toma de decisiones reproductivas libres y responsables

Abarca el derecho a decidir tener o no hijos, el número y el espacio entre cada uno y el derecho al acceso pleno a los métodos de regulación de la fecundidad.

Óscar Güesguán

La planificación familiar en Colombia es un derecho de los ciudadanos y un deber del Estado; está incluida dentro de la atención básica en salud de la Ley 100 de 1993. Asimismo, el acceso a los métodos de planificación familiar se amplió a partir de 2008.

Hoy las mujeres tienen acceso prácticamente a todos los métodos, hormonales y definitivos, por medio de los regímenes contributivo, subsidiado y especial.
De acuerdo con la más reciente Encuesta Nacional de Demografía y Salud, el conocimiento de los métodos anticonceptivos en Colombia es universal. “Pero hay una brecha entre conocer que existen, usarlos y usarlos correctamente”, explica el doctor Juan Carlos Vargas, director médico y gerente de investigaciones de Profamilia.

Añade que es importante que cada mujer sepa cómo funcionan y para que “de una manera libre, pero informada, tome la decisión de qué método va a utilizar”.

BARRERAS DE ACCESO A UN MÉTODO ANTICONCEPTIVO

Decidir no tener hijos es un derecho. Para las mujeres que quieren ejercerlo, se convierte en una razón de discriminación, incluso del sistema de salud. Es el caso de Paola Cuesta, (foto) de 35 años, quien tomó esta determinación.

Tras un aborto espontáneo, hace 13 años, se acercó a Profamilia, donde encontró el primer obstáculo: no podía acceder a un método definitivo, como la ligadura de trompas, porque no tenía hijos. “Nunca la he solicitado porque se supone que hay métodos que no son definitivos”, afirma indignada.

Duró 7 años con una T, o DIU, que le causó quistes en los ovarios. Lo retiró y el médico de su EPS le recomendó usar un implante subdérmico. La enfermera que la atendió, según ella, le arrebató la autorización que debía firmar con la excusa de que Paola, durante los siguientes cinco años, aún estaría en edad de concebir y que podría cambiar de opinión. “Lo que hizo la enfermera fue negarme el derecho a ponerme el método que yo quiera”.

Empezó a planificar con inyecciones mensuales, método que le reasignó el médico, a pesar de las contraindicaciones.

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