Pandemia

El destino del coronavirus podría ser una simple gripita

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Un análisis de datos de otros coronavirus hacen pensar a los científicos que en unos pocos años el SARS-CoV-2 se convertiría en un virus bastante inofensivo para los humanos.

Comparado con una serie de televisión, la historia del coronavirus SARS-CoV-2 apenas va en la segunda temporada. En 2020 el virus aprendió a saltar de algún hospedero que aún no ha sido identificado, y desató una pandemia que nos puso a todos en aprietos. En 2021, con varias vacunas a la mano, empezó una carrera contra el tiempo para tratar de evitar más muertes. Ahora la pregunta es qué nos espera en las temporadas siguientes.

Jennie Lavine y Rustom Antia, de la U. de Emory, junto a  Ottar Bjornstad, de la U. de Pensilvania, publicaron esta semana en la revista Science una interesante respuesta a esa pregunta. ¿Recuerda cuando Donald Trump, Jair Bolsonaro y otros políticos incrédulos decían que el nuevo coronavirus sólo producía una gripita? Claramente estaban equivocados con respecto a la situación actual, hoy el número de muertos en el mundo pasa de dos millones, pero lo de “gripita” según estos científicos podría resultar cierto en el futuro.

Los seis tipos diferentes de coronavirus que ya circulan entre humanos ofrecen algunas claves para responder la pregunta. Hay cuatro coronavirus humanos que circulan de forma endémica en todo el mundo y sólo causan síntomas leves así que no son una carga significativa para la salud pública. Los otros dos, SARS CoV-1 y MERS, surgieron en las últimas décadas y tienen tasas de letalidad más altas que COVID-19, pero por fortuna nunca se difundieron ampliamente.

Los tres científicos parten de una hipótesis básica: por ser similares y pertenecer a una gran familia, los coronavirus provocan inmunidad con características similares. Esto significa que cuando irrumpen en una especie nueva como la humana, que no tiene defensas contra ellos, inicialmente representan un gran problema, sobretodo para los grupos de mayor edad y vulnerables, pero con el paso del tiempo la amenaza se difumina.

Aunque en el siglo XIX la ciencia aún no sabía sobre la existencia de virus, análisis posteriores plantean que una pandemia en 1890, que mató a alrededor de un millón de personas en todo el mundo, pudo haber sido causada por OC-43, uno de los cuatro coronavirus del resfriado común.

Al revisar datos sobre la inmunidad contra los otros coronavirus, los científicos encontraron que las infecciones ocurren por lo general en las primeras etapas de la vida, es decir, entre los 3 y los 5 años, con casi todas las personas infectadas antes de los 15 años.  “Al comienzo de un brote, la distribución por edades de los casos refleja la de la población. Sin embargo, una vez que la demografía de la infección alcanza un estado estable, nuestro modelo predice que los casos primarios ocurren casi por completo en bebés y niños pequeños, quienes en el caso de COVID-19, experimentan una tasa de mortalidad baja”, anotaron.

¿Cuánto tiempo toma pasar de una etapa de pandemia como la que vivimos en la actualidad a una fase “endémica” en la que el virus nos afecte como ocurre con las gripas? “Esta transición puede llevar desde algunos años hasta algunas décadas, dependiendo de la rapidez con la que se propague el patógeno”, anotaron los científicos. Con una amplia distribución de vacunas ese estado podría alcanzarse entre seis meses y un año.

En ese escenario, las personas mayores serían menos vulnerables pues aunque correrían el riesgo de reinfectarse, el riesgo de enfermedad grave estaría atenuado pues en su infancia se habrían infectado y tendrían algún grado de inmunidad. Aún está por verse el verdadero efecto de las vacunas en la inmunidad a largo plazo.

“El resultado clave de nuestro trabajo es que a diferencia de las infecciones que son graves en la infancia, la SARS-CoV-2 podría unirse a las filas de enfermedades humanas endémicas leves que causan resfriado”, anotaron los científicos. (Lea: ¿Cuánto dura la inmunidad al COVID-19?).

Marc Lipsitch, epidemiólogo de la U. de Harvard, le dijo a The New York Times a propósito del trabajo de sus colegas, que otro escenario plausible sería que el SARS-CoV-2 pueda llegar a parecerse a la gripe estacional, que es leve algunos años y más letal en otros: “Sin embargo, la predicción de que se convertiría en un resfriado común es donde yo pondría más dinero en una apuesta. Pero no creo que esté absolutamente garantizado”.

Sin embargo, muchas preguntas siguen abiertas: ¿qué puede pasar con las constantes mutaciones del virus? ¿cómo esas mutaciones y las posibles reinfecciones afectan las defensas de las personas? ¿Qué papel juegan las vacunas en la transición a la endemicidad? ¿Sería mejor vacunar a los más vulnerables pero permitir que el virus siga circulando entre los de bajo riesgo para adquirir una mejor inmunidad? (Lea: Efectos del COVID-19 seis meses después de la infección)

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