"El embarazo adolescente es problema de toda la sociedad"

En Colombia el problema se resuelve con mucho más que distribución de condones.

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La radiografía mundial sobre el embarazo en menores de edad la muestra un nuevo informe del Fondo de Población de las Naciones Unidas (Unfpa), el cual plantea para Colombia que en el país la tasa de embarazo en adolescentes entre 15 y 19 años es 10% mayor en la población pobre,7% mayor en mujeres que viven en el sector rural y se concentra en tres regiones del país: Orinoquia, Amazonia y Pacífica, donde el acceso a programas de prevención es mucho más difícil.

Al respecto, Tania Patriota, representante para Colombia del Unfpa, da detalles.
 

 

El informe revela una impactante cifra: cada día 20.000 niñas menores de 18 años dan a luz en países en desarrollo. Aparte de esta problemática, ¿qué le parece lo más relevante del documento?
Este año el informe plantea todos los problemas de salud que pueden desencadenarse a partir de un embarazo adolescente, sobre todo en las menores de 14 años. Alrededor de 70.000 adolescentes en países en desarrollo mueren cada año por causas relacionadas su parto, y las posibilidades de hemorragia, preeclampsia, endometritis y anemia son altísimas.


No sólo se afecta la salud de estas niñas…

No. Los hijos de estas niñas sufrirán por la falta de oportunidades. También, el estudio pone en evidencia el efecto económico del embarazo para un país, sobre todo por los costos en pérdida de oportunidades y de productividad. Por ejemplo, Brasil pierde cada año 3.000 millones de dólares de productividad a costa del embarazo adolescente, mientras Uganda pierde el 30% de su PIB. No es problema que afecta a niñas, familias e hijos. El embarazo adolescente es un problema de toda la sociedad.


¿Por qué los países en desarrollo, como Colombia, tienen problemáticas más agudas relacionadas con el embarazo adolescente?
Estos países no han mirado todos los determinantes que conducen al embarazo prematuro en población adolescente. En ocasiones hay campañas de uso de preservativos, pero nadie se percata de que la raíz del problema es mucho más profunda. El origen está en marginalizar a las niñas, en arrebatarles el poder de decisión sobre sus vidas, en obligarlas a entrar en una unión muy temprano, en excluirlas de la escuela.


Las regiones Orinoquia, Amazonia y Pacífica presentan las tasas más altas de embarazo adolescente en Colombia. ¿A qué se debe?

El informe confirma que las niñas con poca educación, que viven en zonas rurales o que pertenecen a una minoría étnica son más proclives a quedar embarazadas que las niñas ricas, urbanas y educadas. Para el caso de estas regiones, es evidente entonces que la distancia, la ausencia de servicios básicos, la falta de oportunidades y de permanencia en la escuela, al igual que la cultura del matrimonio temprano en muchas etnias indígenas, acentúan el problema.


Aunque el informe no lo plantea, se cree que el conflicto armado en Colombia incide notablemente sobre las tasas de embarazo adolescente. ¿Es cierto?

La experiencia que tenemos en el Fondo en entornos de conflicto armado nos muestra que este lleva a un nivel de violencia y de inequidad mucho más alto. De hecho, en estudios hemos confirmado que el 30% de mujeres en entornos de desplazamientos han sido embarazadas, 10% más que el promedio nacional en niñas. La coerción y la falta de oportunidades en esos contextos hace que conducen a muchas mujeres a creer que el embarazo es su solución.


El informe plantea nuevas estrategias para abordar la problemática…

Así es. Propone una nueva forma de pensar en el desafío del embarazo adolescente. Hasta hace poco se concebía este fenómeno como un problema en el que había que cambiar el comportamiento de la niña, culpabilizándola, sin considerar los desafíos subyacentes. Ahora creemos que el rol de los hombres en fundamental: hay que educarlos en el tema con programas que contemplen mucho más que la genitalidad y la reproducción. Hay que detenerse la equidad de género, por ejemplo.

 

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