El masaje yoni

Una llamativa práctica tántrica que ayuda a las mujeres a liberar las tensiones y a disfrutar del sexo más allá del orgasmo.

“En 1995 recibí mi primer masaje yoni. Al tiempo con otras 22 participantes tuve esa intensa experiencia sensorial en el impresionante paisaje de la Toscana. Por un lado disfrutaba al máximo del sol, de la libertad; por otro, experimentaba una clara resistencia y un gran miedo frente a mi propia fuerza sexual. Aunque no alcancé el orgasmo, el estado final era como flotar en el aire fuera de mí misma. Una sensación de calor, seguridad y libertad difícil de describir”.

Fue tan reveladora esta experiencia para Michaela Riedl —alemana, con estudios musicales y formación en yoga y tantra—, que en 1997 comenzó a dirigir seminarios para que otras personas tuvieran la oportunidad de gozar esa vivencia. Un año después creó con diez mujeres más un grupo de investigación que se reunía juiciosamente cuatro veces al año para seguir explorando y desarrollando el masaje yoni y así descubrir su significado en la sexualidad femenina.

Durante ese ejercicio descubrieron la importancia de contar con un lugar apropiado para realizarlo y disfrutarlo plenamente, lo vital que es la respiración y la disposición interior para realmente sacarle provecho a esta práctica. También aprendieron a expresar sus deseos sexuales y a convertirlos en realidad a través de las caricias y los suaves movimientos de sus manos o las de su pareja.

Como resultado nació el libro Masaje yoni, descubra las fuentes del placer femenino, publicado en Colombia por la editorial Panamericana. Son 190 páginas que invitan a explorar de una manera distinta el placer, el deseo y el intercambio de energías que se producen cuando dos cuerpos se funden. Con gráficos y una narración que no deja nada a la imaginación, Riedl se adentra en los secretos de esta técnica y los pasos para realizarla en el calor del hogar, en la soledad de la habitación o frente a la chimenea con la pareja o un amigo o amiga.

En las primeras páginas se aclara que la palabra yoni viene del sánscrito y hace referencia a todo el aparato genital femenino, desde los componentes externos como la vulva, hasta el útero, la vagina y los ovarios. “Una mujer que conoce su yoni y tiene un contacto confiable con éste, explica, sabe con exactitud sus deseos sexuales y puede expresarlos con claridad”. Los sentimientos que se experimentan durante el masaje, que está constituido por nueve pasos (ver recuadro), varían en cada persona y pueden ir desde la tristeza, la ira y el éxtasis, hasta la sensación de que no está pasando nada.

Lo importante es despojarse de los prejuicios, adecuar un espacio con una temperatura de 22°C, tener claro que no va a haber sexo mientras se realiza el masaje y que el objetivo no es el orgasmo, sino alcanzar un estado de éste. El clítoris es protagonista de cada ejercicio, sin embargo, se debe tener cuidado para no exagerar demasiado la estimulación y usar lubricante. Concentrarse en los puntos que están siendo masajeados, respirar lento y dejarse llevar son la clave.

Cada experiencia, repite Riedl en su libro, es una gran aventura. El camino siempre es nuevo. No hay una ruta única, ésta se va trazando con los movimientos. Si no funciona o el resultado no es el esperado, paciencia. Hay que enseñarle el camino al otro, aprender a revelarle con tranquilidad y sin prejuicios los deseos más íntimos.

Las fases

1. La adoración de Shakti o saludo para entrar en contacto con quien hará el masaje.
2. Masaje preparatorio en todo el cuerpo.
3. El despertar del entorno que comienza con caricias y movimientos suaves en las zonas sensoriales femeninas como el cuello, las tetas, el rostro y entre los muslos.
4. El despliegue de la flor del yoni.
5. La estimulación de la perla o clítoris.
6. La entrada al templo.
7. El punto de la diosa para descubrir y estimular el punto G.
8. La final.
9. La despedida.

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