El paisa que inventó un dispositivo biomédico para tratar el asma y Epoc

Andrés Guerra fue premiado por la Andi gracias a la innovación de este desarrollo, el cual promete disminuir los costos de los tratamientos y evitar las crisis en los pacientes.

El objetivo del dispositivo es realizar una terapia respiratoria útil y sencilla desde la casa del paciente para controlar los síntomas del asma y Epoc.Cortesía

Andrés Guerra es asmático de nacimiento. Lo primero que escuchó de la voz de sus pediatras es que el asma es una enfermedad incurable y que tenía que aprender a vivir con ella. Le dijeron, también, que la natación era una buena terapia.

Inmediatamente, sus padres lo metieron a una piscina desde que tenía cuatro años. Su gusto por los clavados lo llevó a convertirse en un deportista de alto rendimiento, a pesar de su afección. Andrés notó que tenía, incluso, mejor condición aeróbica que sus compañeros y, desde entonces, creció en él una inmensa curiosidad sobre las maneras de controlar los síntomas del asma y el Epoc.

Años después, cuando era ya un universitario formándose en Ingeniería Biomédica en la EIA, Escuela de Ingenieros de Antioquia, aprovechó su trabajo de grado para iniciar una investigación que tuvo como resultado el reciente desarrollo de un dispositivo biomédico para tratar estas enfermedades, que replica los principios físicos y terapéuticos de la natación desde la casa de la persona que la utilice.

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El dispositivo está conectado a una aplicación móvil, bien sea a través de una tablet o un smartphone, y su objetivo principal es “realizar una terapia respiratoria desde la casa el paciente, a través de indicaciones audiovisuales que lo orientan sobre qué debe de hacer. El dispositivo es muy amigable, le dice al paciente que sople por tantos segundos y le pregunta cómo se siente”.

Según Guerra, el tratamiento está basado en dos principios terapéuticas respiratorios, que son el PEP y Opep, presión positiva espiratoria y presión positiva espiratoria oscilante. “Esto, en plastilina, lo que hace es imponerle resistencia al flujo respiratorio del paciente, es decir, como si este estuviera en el gimnasio, fortaleciendo los músculos que intervienen en la respiración”.

Además del dispositivo en sí, su propuesta trae consigo toda una plataforma para realizar monitoreo y seguimiento al paciente, registrando en la nube los datos del estado de su respiración y enviándolos en tiempo real al neumólogo o al médico tratante.

Así, asegura Guerra, será más fácil tomar medidas oportunas, evitándole hospitalizaciones y crisis al paciente y ahorrando costos al sistema de salud.

Otro de sus beneficios consiste en ser una terapia a la mano de personas que viven en zonas rurales, quienes no pueden llegar a centros asistenciales para recibir la atención que requiere su condición.

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“De esta forma se abre un canal en el que se puede aportar un granito de arena a este problema crónico, que permite que los pacientes puedan ser monitoreados en sus casas y que hagan una terapia útil que, si se convierte en un hábito, puede mejorar sus síntomas. Queremos innovar bastante en este campo en el que aparentemente no hay muchos desarrollos y en el que la tecnología puede aportar muchísimo”, asegura Andrés, pues más de 300 millones de personas en el mundo padecen de asma y 65 millones, de Epoc.

Además de esto, actualmente el investigador está proyectando una plataforma que abarque un mayor mercado, en el que los niños estén incluidos. La idea es desarrollar un juego en el que el menor deba soplar para saltar un obstáculo en una dinámica similar a la de Flappy bird o Mario Bros. De esta manera, los más chicos podrán recibir una terapia mientras juegan.

Por ahora, este desarrollo, ganador de un concurso de innovación de la Andi, no se encuentra a la venta. Cuando salga al mercado buscará ofrecer, además del dispositivo, un equipo de neumólogos y terapeutas que presten sus servicios a los usuarios.