El párkinson no es una enfermedad exclusiva de adultos mayores

En el día mundial de esta enfermedad se quiere romper los principales mitos que la rodean: no es un mal exclusivo de mayores de 60 años y, a pesar de ser incurable, no es mortal.

Se calcula que por cada mil colombianos, entre 6 y 8 padecen párkinson. En el mundo son 6,3 los millones de personas que sufren de este mal, cuya cura sigue siendo un enigma según consenso de expertos del mundo. La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que en veinte años la cifra se doblará y superará los 12 millones.

En 1997 la OMS estableció que el 11 de abril de cada año se conmemoraría el día mundial de esta enfermedad. La fecha coincide con el nacimiento del médico británico James Parkinson, quien en 1817 describió este mal como la parálisis agitante. Hoy el párkinson es la segunda enfermedad neurodegenerativa más frecuente después del alzhéimer.

En España se popularizó la consigna “rompe los mitos del párkinson” para la conmemoración de este día. El más extendido de los mitos es que esta enfermedad solo afecta a las personas mayores, a lo que las estadísticas responden que uno de cada cinco pacientes tiene menos de 50 años. También es popular aquel que señala que se trata de una enfermedad mortal; a esto los médicos responden que si bien es un mal neurodegenerativo que no tiene cura, los pacientes de párkinson pueden mantener su calidad de vida gracias a innovadoras terapias y medicamentos.

Como se lo explicó Jairo Espinosa, presidente de la Sociedad Latinoamericana de Neurología Funcional, actualmente existen dos vertientes del tratamiento para el párkinson: una de ellas consiste en implantar células madres en el cerebro para que éstas produzcan la sustancia que hace falta (en este caso la dopamina) y la segunda, que pretende cambiar el código genético de las neuronas a través de técnicas de ingeniería genética, con el fin de mejorar la función del sistema nervioso.

La Fundación Parkinson de Colombia también se puso a la tarea de responder a los principales interrogantes que despierta este mal. Sobre los temores por el desempeño en el trabajo, la fundación señala que “el paciente con Parkinson puede conseguir un excelente control de sus síntomas en las etapas iniciales e intermedias de la enfermedad”. En cuanto a la posibilidad de hacer ejercicio, dice que “distinto a lo que muchos pacientes prefieren, estar quieto o sedentario en nada favorece el curso de la enfermedad, por el contrario se ha observado que acentúa la atrofia muscular”.

La semana pasada el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, hizo un anuncio que podría cambiar la historia de esta enfermedad. El Gobierno de ese país invertirá inicialmente US$100 millones (en una década serán unos US$3.000 millones) para el desarrollo de una ambiciosa hazaña científico sólo comparable con el Proyecto del Genoma Humano. Científicos trabajarán para construir un mapa completo de la actividad cerebral y desentrañar así los complejos vínculos que existen entre las funciones cerebrales y el comportamiento humano. Esos hallazgos permitirán llegar a tratamientos para aliviar o prevenir enfermedades cerebrales actualmente incurables, como el párkinson.

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