El primer caso de cáncer transmitido por un parásito

El paciente era de Medellín, tenía 41 años y desde 2006 había sido diagnosticado con VIH.

La revista New England Journal of Medicine, acaso una de las más prestigiosas del mundo, publicó ayer en su página web un caso médico que en minutos se convirtió en una noticia extraordinaria que replicaron diversos medios de comunicación. Se trataba de un estudio que, por primera vez, descubrió que una tenia enana, la más común entre los humanos, fue capaz de transmitirle células cancerígenas a un hombre.

El paciente, como se lee en el artículo, era de Medellín, tenía 41 años y desde 2006 había sido diagnosticado con VIH. Años después, al presentar fatiga, tos, fiebre y pérdida de peso constante, los médicos decidieron hacerle una serie de exámenes que arrojaron unos resultados que parecían sorprendentes: encontraron una especie de tumores diminutos (un décimo más pequeños que las células humanas) en varias partes de su cuerpo.

El hallazgo dejó desconcertados a los especialistas de la clínica de la Universidad Pontificia Bolivariana de Medellín, quienes reportaron sus inquietudes al Centro de Control de Enfermedades de Estados Unidos (CDC, por sus siglas en inglés), que posteriormente recibió algunas de las muestras tomadas en la capital antioqueña.

“Realmente no tenía mucho sentido. Este ha sido el caso más inusual. Debía ser obvio: cáncer o infección, pero lo que es extraño es no poder identificar durante meses cuál de los dos era”, le dijo a BBC el doctor Atis Muehlenbacs, de la unidad especial del CDC. “Este caso me causó muchas noches de insomnio”.

Lo que descubrieron los especialistas después de varias pruebas los dejó sorprendidos: por primera vez veían células cancerígenas provenientes de un parásito estomacal, la Hymenolepis nana, que está presente en unos 75 millones de personas.

El hecho resulta insólito porque hasta el momento no había pruebas que indicaran que las células de un parásito humano pudieran ser malignas e invadieran un tejido, que es lo que pudo haber sucedido en esta ocasión. Uno de los huevos del gusano penetró el intestino, mutó y se volvió cancerígeno.

“Es muy inusual que unas células de parásito se vuelvan cancerígenas dentro de un humano e invadan otros tejidos de ese humano”, le dijo al The Washington Post Bobbi Pritt, director de parasitología de la Clínica Mayo.

Y aunque este paciente siembra muchas dudas en torno a la posibilidad de que un organismo que se hospeda en el cuerpo humano pueda transmitir cáncer, lo cierto es que parece que se juntaron una serie de coincidencias que crearon una situación especial para que apareciera un parásito con células cancerígenas. El hombre tenía VIH, no estaba recibiendo tratamiento y su sistema inmune estaba debilitado. Infortunadamente, cuando los médicos lo descubrieron, la enfermedad estaba muy avanzada. Murió 72 horas después.

Temas relacionados