El tapabocas sí es efectivo para controlar el virus y debe ser reforzado por la salud Pública

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El estudio fue publicado esta semana en la revista médica The Lancet y se realizó a través de encuestas en una plataforma web donde se consultó la información sobre el uso de mascarillas de 378.207 estadounidenses.

Un estudio publicado esta semana en la revista médica The Lancet demuestra la efectividad del uso informado del tapabocas y el distanciamiento físico para contener la transmisión del SARS-CoV-2. La investigación se realizó en Estados Unidos y logró recopilar datos de más de 300.000 personas. Las encuestas mostraron que, a pesar de la poca pedagogía sobre la importancia de la mascarilla, el uso autoinformado del elemento de bioseguridad hizo la diferencia.

El estudio se realizó a través de encuestas en una plataforma web donde se consultaron los autoinformes sobre el uso de mascarillas de 378.207 estadounidenses que respondieron a las preguntas entre el 3 de junio y el 27 de julio de 2020. Uno de los primeros hallazgos señaló que junto con el distanciamiento físico y un incremento de un 10% en el uso del tapabocas entre la población, se multiplica por tres las posibilidades de mantener el ratio de reproducción instantáneo (RT) del virus por debajo de 1. Resultados que, según la investigación, reflejarían que la expansión de la enfermedad se estaría ralentizando. Sin embargo, los científicos detrás del análisis advirtieron que el estudio no es una prueba directa de los efectos en el ratio de la transmisión y por eso debe seguir investigándose.

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La investigación también concluyó que las personas que utilizan tapabocas, en el caso de Estados Unidos, por lo general actúan con mayor precaución en otros ámbitos como el lavado de manos y el aislamiento voluntario. Medidas que sí se articulan con el uso de mascarilla son aún más efectivas. “Un hallazgo importante es que el uso de mascarilla no puede reemplazar a la distancia física. Los estados que impusieron las dos medidas tuvieron la mayor probabilidad de controlar la expansión de la enfermedad”, afirmó a medios locales Ben Rader, coautor del trabajo.

Intervención de la salud pública

El artículo también presentó resultados sobre la información que se entregó a la población sobre el uso de tapabocas, que según los investigadores fue mayor entre algunos grupos socioeconómicos (especialmente en grupos raciales distintos de los blancos y los encuestados con ingresos más bajos). Sin embargo, los investigadores advierten la importancia de que se refuerce la información de pedagogía de uso del elemento de bioseguridad. “Se ha demostrado que el uso de máscara autoinformado aumenta las probabilidades de control de la transmisión en todos los niveles de distanciamiento físico, lo que sugiere que cualquier intervención para mejorar este comportamiento basado en la comunidad podría valer la pena”, señala el artículo.

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Sin embargo, el estudio mostró que, aunque muchas jurisdicciones locales y estatales en Estados Unidos empezaron a ordenar el uso de máscaras en espacio públicos, el aumento no fue estadísticamente significativo y por lo tanto se concluyó que la regulación por sí sola podría no impulsar un mayor comportamiento de bioseguridad por eso debe ser un tema que se impulse a través de la salud pública. “Las investigaciones futuras deben investigar si los mandatos de máscaras juegan un papel en el mantenimiento de esta tendencia. El comportamiento de enmascaramiento, evaluado a partir de encuestas anónimas, podría proporcionar información sobre dónde la educación sobre la utilidad de las máscaras en áreas de escasa aceptación del uso de máscaras debe ser dirigidas”, agregó el documento.

Finalmente, la investigación concluye que en efecto se encontró que el uso comunitario de tapabocas ayuda a limitar la epidemia del SARS-CoV-2 y por eso debe considerarse un incremento en la información que lo impulsa. “Al considerar los diversos desafíos a los que se ha enfrentado la población de EE. UU. para frenar la propagación del SARS-CoV-2, la evidencia sobre el efecto de las intervenciones no farmacéuticas es fundamental. Nuestros datos sugieren que el uso generalizado de máscaras faciales por parte del público en general podría ayudar a limitar la epidemia de SARS-CoV-2 (…) Dada la evidencia contradictoria sobre el efecto de los mandatos de máscaras, pero un cuerpo de evidencia reforzado sobre el efecto de las máscaras, los responsables políticos deben considerar estrategias innovadoras para evaluar y aumentar el uso de máscaras para ayudar a controlar la epidemia”, señaló la investigación.

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