El yoga como tratamiento para el cáncer

Gloria Alzate Medina encontró en esta actividad un refugio para lidiar con su enfermedad. Hoy, quince años después, luego de un intensivo tratamiento médico y horas de meditación, dice estar completamente sana.

Gloria Alzate Medina dice que el estrés influyó en su enfermedad y el yoga le ayudó a superar el cáncer. Cristian Garavito

“Me di cuenta de que una enfermedad tan grave como puede ser el cáncer es producto del estrés”, aseguró Gloria Alzate Medina. Dedicaba su vida al trabajo, a preparar sus clases de psicología en la Universidad Javeriana, disfrutar de su familia y practicar yoga. En ocasiones, había circunstancias de mucha tensión en el ámbito laboral y cuando asumió la Dirección de la carrera la demanda de tareas se hizo mayor. Luego del tiempo se dio cuenta de que tenía una personalidad autoestresora, producto de sobreexigirse y tratar de buscar la perfección. 

Esa forma de ser le mandó una alarma en 2001 cuando su médico le diagnosticó cáncer de seno. No desconoce que en su herencia genética ronda esta enfermedad: una tía suya murió de cáncer de seno y una prima de cáncer de útero. Sin embargo, asegura que “uno puede tener esas condiciones, pero solo se activan cuando uno está estresado. Se podría seguir adelante sin que se activaran, si uno no estuviera estresado”.

Luego de esta noticia, pensó que iba a morir y que dejaría a su esposo e hijos de 9 y 11 años, pero inició un tratamiento intensivo: una operación, cinco quimioterapias y 25 radioterapias. Al tiempo, para equilibrar la fatiga que le producían estas actividades continuó con sus clases de yoga. Fue así como le ganó la batalla al cáncer.

Hoy, 15 años después, dice sentirse sana y con el deseo de compartirle a los demás su experiencia. Con lo que aprendió como psicóloga y maestra de Satyananda Yoga escribió el libro No esperes a que sea demasiado tarde, el estrés puede matar, donde expone los 12 consejos que le ayudaron a reducir el estrés.

“Usted no puede seguir estresado en esta vida, sin consecuencias”, asegura Alzate. Así lo confirma la Organización Mundial de la Salud (OMS) en un informe elaborado este año, donde establece que el estrés se ha convertido en la enfermedad del siglo XX y XXI, tanto así que para el 2020 será la segunda causa de muerte en el mundo.

Para Alzate una posible explicación a las cifras de la OMS es que la vida avanza a un ritmo incontrolable y acelerado, donde las personas no tienen la oportunidad de tranquilizarse, por lo que viven en un estado constante de tensión física, mental y emocional. Con el paso del tiempo es posible que desarrollen enfermedades psicosomáticas –de origen psicológico–, que tienen efectos en el cuerpo.

Por eso, desde su experiencia con el estrés, Alzate considera que lo más conveniente es que éste deje de ser “nuestra respuesta a las situaciones que se nos presentan en la vida. Necesitamos desarrollar una respuesta opuesta: la relajación”.

Es así como las 12 claves arrancan con la respiración, “los seres humanos no sabemos respirar”, la forma correcta de hacerlo es con el diafragma. En estados de estrés, las personas hiperventilan y respiran con el tórax pero la forma correcta de hacerlo es mandando el aire al abdomen. Así, la respiración se vuelve lenta y profunda.

El segundo consejo es la relajación a través del Yoga Nidra, una técnica desarrollada por Swami Satyananda donde se hace una rotación de la consciencia por las partes del cuerpo, relajando una por una; esto con el fin de llegar a un estado de reposo y calma. Desarrollar la consciencia de la mente a través de la meditación es otra de las claves, pues “en la vida cotidiana estamos viviendo sin consciencia”, dice Alzate. Lo ideal es que seamos capaces de dirigir nuestras emociones con la meditación, y meditar implica focalizar la mente en un punto, ya sea en el cuerpo, la respiración, los pensamientos o emociones.

Hazte amigo de tus emociones sin luchar contra ellas, es la cuarta sugerencia de Alzate. No hay emociones buenas ni malas, solo emociones. Por eso, “en yoga uno hace posturas para aprender a hacerse amigo de sus emociones y aprender a escuchar su cuerpo”, dijo la psicóloga.

Otra clave es dormir suficiente todos los días para repararse física, mental y espiritualmente. También es fundamental “convertirnos en el centro de nuestras propias vidas”, pues pasamos todo el día en función de los demás, menos en función de nosotros mismos. Según Alzate, “muchas veces hemos pasado un día sin siquiera preguntarnos: ¿Yo qué quiero hacer hoy?, ¿cómo quiero dirigir mi día hoy?, ¿qué me gustaría hacer?, ¿qué momentos de pausa, reposo o descanso me voy a dar durante el día?”

* Más información: www.gloriaalzate.com

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