Embarazadas acuden al autocuidado por falta de atención médica en Colombia

El investigador Luis Miguel Hoyos, magíster en Enfermería Perinatal en Atención de Salud Perinatal de la Universidad Nacional de Colombia, encontró que en regiones como el golfo de Urabá, al norte de Antioquia, o en Chocó, las mujeres con morbilidad materna extrema tienen sus propios métodos de cuidado porque el acceso a los servicios en salud es deficiente.

Antioquia la ausencia de control prenatal fue del 5,4 % y en Medellín la tasa negativa de absentismo del 0,2 %. Archivo Particular - Agencia UN

En regiones como el golfo de Urabá, al norte de Antioquia, o en Chocó, las mujeres con morbilidad materna extrema tienen sus propios métodos de cuidado porque el acceso a los servicios en salud es deficiente.

Por ejemplo en Antioquia la ausencia de control prenatal fue del 5,4 % y en Medellín la tasa negativa de absentismo del 0,2 %, lo que impidió la detección temprana de morbilidad materna grave en mujeres embarazadas que no asistieron a atención prenatal. (Le sugerimos: Contaminación del aire durante el embarazo reduce la atención en la infancia)

El investigador Luis Miguel Hoyos, magíster en Enfermería Perinatal en Atención de Salud Perinatal de la Universidad Nacional de Colombia (U.N.), señala que el sistema de salud, al que tienen derecho las mujeres que formaron parte del estudio, es inasequible por las difíciles condiciones geográficas de acceso, la falta de asistencia a los programas de atención prenatal y la restricción de la cobertura en las zonas de mayor desigualdad.

“Que un embarazo o un parto desemboquen en la muerte de la mujer refleja problemas estructurales tanto de acceso al control de natalidad como de atención a la salud”, asegura el investigador, quien realizó varias entrevistas a las pacientes sobre sus creencias y prácticas del cuidado, datos que se estudiaron mediante un análisis etnográfico.

Agrega que las 17 mujeres con morbilidad materna grave que participaron en la muestra relataron que tendían a cuidarse a sí mismas con prácticas como la alimentación, evitando el consumo de algunos alimentos que consideran dañinos para su condición, según sus saberes culturales.

“Realizaban ejercicios físicos para mejorar la circulación de sangre en sus hijos, también descansaban, se relajaban y evitaban el esfuerzo físico para prevenir abortos espontáneos y partos prematuros”, comenta el investigador.

Cuidados perinatales

Aunque no está mal atender este tipo de cuidados, el magíster señala que es pertinente que las mujeres gestantes asistan a los cuidados perinatales, ya que enfermedades como la preeclamsia, la diabetes gestacional o los trastornos de coagulación pueden crecer de manera silenciosa y solo a mediados o al final del embarazo se manifiestan en la paciente.

Estas prácticas de cuidado genérico se basan en un conocimiento cultural, a partir de su experiencia personal y la de sus parientes cercanos, que se han transmitido de generación en generación, como por ejemplo usar hierbas, restringir el consumo de agua, líquidos y sodio, lo que muestra que muchas mujeres no consultan porque prefieren cuidar de sí mismas en el hogar, a pesar de estar enfermas.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), cada día mueren cerca de 830 mujeres por causas prevenibles relacionadas con el embarazo y el parto. Un 99 % de la mortalidad materna corresponde a los países en desarrollo, especialmente en las zonas rurales y en las comunidades más pobres. (Acá: Cada semana mueren seis mujeres embarazadas en el país)

Según la Encuesta Nacional de Demografía y Salud (ENDS) Profamilia (2015), en Antioquia se reportó una asistencia prenatal del 99,8 %, del cual el 97,3 % fue realizado por el médico y el 2,5 % por la enfermera profesional, mientras el 0,2 % no recibió chequeos prenatales. Al comparar Antioquia y Medellín se observó que hay mayor asistencia para el control prenatal en la capital que en los municipios. (Lea: Cuando la gestación y la muerte caminan de la mano)

A partir de los casos que evidenció en el Hospital General de Medellín –a donde llegan mujeres del golfo de Urabá, Riosucio y de zonas del Chocó–, el investigador propone que en las políticas de salud se desarrollen mejores estrategias con el fin de garantizar una cobertura total en salud, especialmente en áreas de difícil acceso.

“Las políticas deben asegurar el acceso a la atención obstétrica esencial y efectiva, incluidas las mujeres en planificación familiar, atención prenatal, parto y atención del recién nacido”, comenta.

Para la educación en enfermería se les recomienda a las diferentes universidades de la región tener en sus programas curriculares los componentes académicos relacionados con las experiencias de vida de las personas en torno a los procesos de salud y de sus respuestas a dichos procesos, para conocer así sus formas de vida y cuidado.

“El conocimiento básico de los valores culturales, las creencias, las prácticas y los estilos de vida, le darán nuevas herramientas para comprender el contexto de su paciente. Además se abre un nuevo camino en la investigación para la enfermería transcultural”, indica el investigador.