Un programa que cambia el clima de las organizaciones

Empresas incluyentes

La organización Best Buddies trabaja por la inclusión laboral de personas con discapacidad intelectual. Más de 70 empresas colombianas ya se unieron a la iniciativa.

Diego Orozco (izquierda) lleva trabajando para Procafecol por más de 10 años. / Cortesía

La idea detrás de Best Buddies, una ONG internacional que trabaja por la inclusión de personas con alguna discapacidad intelectual, surgió en 1989. Se le ocurrió a Anthony Kennedy Shiver, sobrino del expresidente estadounidense John F. Kennedy.

Anthony tenía una tía con discapacidad intelectual, así que estaba al tanto de la gran habilidad de estas personas para relacionarse y desarrollarse en diferentes actividades. Al graduarse como profesional decidió crear un programa en la Universidad de Georgetown, donde estudió, para que los estudiantes apadrinaran a una persona con discapacidad, con el fin de entablar una amistad. Pronto bautizó al programa Best Buddies y le trazó un claro objetivo: ayudar a desterrar el estigma y el aislamiento social que padecen muchas de estas personas.

Cinco años después de poner en marcha la iniciativa, implementó “Jobs”, un programa alterno para ofrecer oportunidades laborales a personas con síndrome de Down, síndrome de X frágil, síndrome de Williams, autismo, parálisis cerebral y traumatismo craneoencefálico, entre otras condiciones.

La organización llegó a Colombia en el 2003, gracias a Olga Lucia Lacouture y Bernardo Vargas. Esta pareja de casados conoció a Kennedy en Estados Unidos cuando a su hija, una persona con discapacidad intelectual, le estaban realizando unos procedimientos médicos. Anthony los felicitó por la hija tan excepcional que tenían y les comentó sobre su organización y sus ganas de llevarla a otras partes del mundo. Ellos, entusiasmados, decidieron traer a Best Buddies a Colombia.

Hoy la organización sin ánimo de lucro cuenta con más de 600 personas con discapacidad intelectual (amigos del alma) trabajando en 70 empresas que están distribuidas en 35 ciudades y municipios.

“No ha sido fácil”, menciona Angélica García, gerente del programa de inclusión laboral en Best Buddies. “Cuando se comenzó, tuvimos que golpear en muchas puertas. Unas dijeron que sí, otras que no. Hoy, después de 13 años realizando esta labor, las empresas llegan por el voz a voz”. En el mundo hay 1.000 millones de personas con alguna discapacidad intelectual. En Colombia hay más de 125.000.

Alkosto fue la primera empresa en involucrarse. Comenzó ofreciendo empleo a ocho personas como empacadores y hoy ya son más de 150 trabajadores. “Esa experiencia de vida impacta en el clima laboral. Sí es muy evidente que cuando un amigo del alma ingresa en un área de mucha tensión, esta calma el ambiente”, dice García. Afirma que las empresas son de las mayores beneficiadas. “Los compañeros dicen que ellos son como espejos. Al verlos llegar felices y cumplidos, no se incapacitan. No buscan una excusa para faltar al trabajo”.

Las instituciones educativas, desde colegios hasta universidades, que tienen vínculos con la fundación suelen recomendar a sus alumnos con alguna discapacidad. Así comienza el proceso de búsqueda de empleo y vinculación laboral que es acompañado por un “preparador laboral”. Este acompañamiento disminuirá a medida que pase el tiempo y la persona se adapte mejor al trabajo.

Para Angélica, la labor más importante que realizan estas organizaciones es la de cambiar la percepción de lo que es una persona con discapacidad intelectual. “Formamos a las empresas para que estas aprendan a tratar con ellos. A veces se piensa que si no entienden una pregunta hay que dejárselas de hacer. En ese caso, lo mejor sería hacérselas de otra forma”.

Sergio Tobón, un amigo del alma, lleva nueve años trabajando para Best Buddies como asistente de mercadeo y comunicaciones. Después de sufrir un grave accidente que lo dejó cinco meses en coma y con una discapacidad intelectual, decidió estudiar comunicación social en la Universidad Javeriana. Hoy le agradece a Best Buddies por darle oportunidades a personas como él: “Necesitamos sentirnos útiles, y qué mejor manera de hacerlo que dándonos oportunidades laborales para hacernos sentir vivos”.

 

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