Epidemia de cesáreas

Aunque la OMS advierte que la cirugía sólo debería practicarse cuando sea “estrictamente necesaria”, en Colombia casi la mitad de los partos se dan con este método.

En Bogotá, la tasa de cesárea está en 42%. La OMS recomienda que la cifra no supere el 15%. / Cristian Garavito

La advertencia la habían hecho ya los médicos colombianos hace un par de meses: parece que la práctica excesiva de cesáreas en el mundo y en Colombia se está saliendo de control. Aunque según las recomendaciones de la Organización Mundial para la Salud (OMS), sólo entre 10% y 15% de los nacimientos debería resolverse con ayuda de este método, hay países como Colombia donde casi la mitad de los partos (el 46% para 2013) se dan por cesárea y no de forma natural.

Ayer la OMS volvió a prender las alarmas y por primera vez recomendó claramente que el recurso a la cesárea debe limitarse sólo a situaciones donde sea estrictamente necesaria: “En muchos países en desarrollo y desarrollados hay una epidemia de cesáreas, aun en los casos en los que no son médicamente necesarias”, indicó la doctora Marleen Temmerman, directora del departamento de Salud Reproductiva e Investigaciones Conexas de la OMS.

Los expertos han encontrado que en muchos casos esta “epidemia” se explica principalmente por el deseo de los médicos de simplificarse la vida: las cesáreas pueden programarse, recordó la doctora Temmerman.

El caso de Colombia resulta alarmante para gremios médicos como la Federación Nacional de Obstetricia y Ginecología (Fecolsog). Mientras en 1998 la tasa de cesáreas del país llegaba a 24,9%, hoy uno de cada dos niños nace por cesárea, y en algunas regiones, como en departamentos del Caribe, este porcentaje se dispara a 75% (ver gráfico).

En junio de 2014 Fecolsog publicó el artículo científico Racionalización del uso de la cesárea en Colombia, en el cual advertía que departamentos como Atlántico y San Andrés presentaban niveles muy preocupantes de 75% y 72%, respectivamente. En Bogotá, la tasa de cesárea está alrededor de 42%.

Según este gremio médico, la cesárea es un procedimiento para resolver el nacimiento en situaciones especiales debidas a las condiciones maternas y fetales, pero su práctica excesiva genera más riesgos que beneficios.

Los especialistas explican que las mujeres que se someten a cesáreas podrían presentar en futuros partos hemorragias, infecciones severas, complicaciones embólicas, anormalidades en la implantación de la placenta y hasta la muerte, además de una recuperación más lenta y dolorosa.

En cuanto a los recién nacidos por cesárea, se ha comprobado que se incrementa el riesgo de que presenten dificultades respiratorias y de hospitalización, especialmente cuando la madre no ha tenido trabajo de parto.

Según la federación, el aumento de la práctica de la cesárea responde a varios factores: “Las madres creen que el procedimiento es más seguro. Les preocupa sufrir de incontinencia urinaria o desgarros vaginales. Les temen a los dolores de parto o a que el bebé nazca enfermo”.

Los expertos aseguran también que los médicos tienden a subvalorar los riesgos del procedimiento y el sistema de salud no ofrece acceso a métodos de alivio del dolor durante el parto para todas las mujeres. Todo esto contribuye a que la práctica de la cesárea sea más frecuente de lo que realmente sería necesario.

La Federación Nacional de Obstetricia y Ginecología insistió en que el parto vaginal es el método normal del nacimiento, ya que ofrece múltiples beneficios para la madre y el recién nacido, como menor riesgo de complicaciones, menor probabilidad de muerte materna, sangrado posparto, infecciones maternas severas, menos dolor y reinicio más rápido de las actividades normales, además de que aumenta el apego entre la madre y el recién nacido y mejora la lactancia materna.

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