Estados Unidos respalda uso de glifosato, pese a concepto de Minsalud

De acuerdo con el secretario de Estado Adjunto de Estados Unidos, Antony Blinken, gracias al químico se ha logrado contener el crecimiento de las drogas ilícitas en Colombia.

Archivo particular.

Luego de que el Ministerio de Salud acogiera un concepto de la Agencia Internacional para la Investigación en Cáncer (IARS, por sus siglas en inglés) –en el que incluye al glifosato dentro de un listado de herbecidas probablemente cancerígenos para el ser humano– el secretario de Estado Adjunto de Estados Unidos, Antony Blinken, respaldó el uso del químico.

Según Blinken, el glifosato –al que denominó un herbicida seguro y efectivo– es un agente químico utilizado ampliamente en el mundo entero incluyendo los 50 estados de Estados Unidos.

"Dudo que el Gobierno colombiano lo utilizaría si no estuviera convencido que se trata de un agente seguro y efectivo. Y nosotros también hemos visto grandes logros en detener el crecimiento de las drogas ilícitas aquí en Colombia y es sumamente importante, especialmente en la medida que avanza el proceso de paz", explicó el funcionario en declaraciones recogidas por Blu Radio.

El secretario de Estado Adjunto de Estados Unidos señaló que las aspersiones han sido fundamentales en el manejo de los cultivos ilícitos en el país y la reducción del tráfico de drogas, aunque precisó que la decisión sobre continuar o no con su uso, le compete al gobierno colombiano.

Este lunes, el Ministerio de Salud recomendó suspender la aspersión del químico para erradicar cultivos ilícitos en el país. A través de un documento enviado al Consejo Nacional de Estupefacientes –en el que el Ministerio sustenta su concepto– el jefe de la cartera de Salud, Alejandro Gaviria, asegura que la clasificación realizada por la IARS es una “advertencia insoslayable”.

“A pesar de la existencia de evidencia científica divergente, la calificación por parte de la IARS representa una advertencia insoslayable de posibles efectos adversos a la salud y por ende configura un escenario en el que, como mínimo, existe incertidumbre científica sobre los efectos nocivos del glifosato, condición suficiente para dar cumplimento al principio de precaución”, señala la misiva.

En la carta, Gaviria explica que el término “probablemente”cancerígeno no tiene un significado cuantitativo preciso pero se usa para describir de forma general el riesgo asociado a alguna sustancia. “La expresión ‘probablemente’ hace referencia a un nivel mayor de evidencia de carcinogenicidad que la expresión ‘posiblemente’”, escribió Gaviria.

De acuerdo con el informe de IARC, el glifosato podría estar relacionado con la aparición de un cáncer conocido como Linfoma de No-Hodgkin. Experimentos en animales también sugieren que el glifosato, uno de los herbicidas más vendidos en el mundo, está relacionado con la probabilidad de generar otros tipos de tumores en piel, riñón y páncreas.

En Colombia, desde el año 2000, el glifosato se convirtió en una de las armas en la guerra contra el narcotráfico y se calcula que han sido fumigadas 1,5 millones de hectáreas de cultivos ilícitos. No poco dinero se invirtió en esta tarea. Entre 2000 y 2010, el Gobierno colombiano desembolsó US$668 millones anuales para combatir la producción de estupefacientes. Algo así como el 1% del PIB nacional.

Ya en 2007, Afganistán había suspendido las aspersiones aéreas con esta sustancia química. Desde entonces, Colombia es el único país en el mundo que la seguía usando.

Probar la relación directa entre este herbicida y enfermedades en humanos ha sido una tarea dispendiosa para los científicos. En Colombia, entre los pocos que intentaron acercarse al problema figuran los investigadores Daniel Mejía y Adriana Camacho, de la Universidad de los Andes, quienes estudiaron la posible relación de fumigaciones y enfermedad en habitantes de zonas afectadas.

Aunque la evidencia no fue apabullante, como lo explicó Mejía hace unas pocas semanas a El Espectador, lograron detectar que la aspersión incrementaba ligeramente (0,2%) la probabilidad de tener alguna patología relacionada con la piel y en 0,0025% la de un aborto. (Lea: Hora de ponerle fin al glifosato)

Monsanto, la empresa comercializadora del producto, ha cuestionado el reporte de IARC. Sus voceros dicen que la relación entre la sustancia y los tumores no ha sido demostrada con claridad.