Los pocos oferentes fue la razón más común

Estas son las razones del desabastecimiento de 55 medicamentos en Colombia

Entre 2013 y 2018, 55 medicinas fueron declaradas como desabastecidas. Aunque los motivos son varios, ninguno, de acuerdo al Invima, está asociado con la regulación de precios del Minsalud.

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Hay dos cosas que suelen suceder cada vez que el Ministerio de Salud intenta regular los precios de los medicamentos. La primera es ya bastante popular: embajadas, compañías multinacionales y hasta congresistas envían cartas en las que solicitan descontinuar la medida. Sucedió en el proceso para declarar el imatinib como un fármaco de interés público, y sucedió hace poco con la propuesta para disminuir el valor de los anticonceptivos. Lo segundo que pasa con frecuencia puede sonar inquietante: en misivas, varios actores han señalado que la regulación puede desembocar en el desabastecimiento de medicamentos. (Lea La pelea por evitar que los anticonceptivos bajen de precio)

La medida puede “desincentivar la producción de algunos productos y agudizar la problemática de desabastecimiento”, apuntaba la Embajada de Estados Unidos el 9 de julio, al referirse a la regulación del precio de los anticonceptivos. “Se causará un desestímulo a la inversión local y extranjera pudiendo generar un riesgo al desincentivar la producción de algunos productos y agudizar la problemática del desabastecimiento”, anotaba por su parte el Consejo de Empresas Estadounidenses ese mismo día. La Asociación de Industrias Farmacéuticas colombianas (Asinfar) creía lo mismo: “Al desincentivar la producción de algunos productos se agudizará la problemática del desabastecimiento en el sistema de salud”. (Lea El injustificado silencio de Profamilia)

¿Qué tan cierta puede ser esa problemática? ¿Pueden estas medidas conducir realmente al desabastecimiento de medicamentos? Las respuestas a estos interrogantes las intentó resolver el Invima al revisar en detalle las razones por las que algunas medicinas han escaseado en el país entre enero de 2013 y junio de 2018. En total, en ese período 55 medicamentos fueron declarados desabastecidos. (Lea Los argumentos de Profamilia frente al precio de los anticonceptivos: ¿Verdad o mentira?)

Aunque para entender los motivos de esos inconvenientes es necesario hacer un análisis individual, las causas primarias pueden dividirse en seis categorías, dice el Invima. Ninguna de ellas, advierte, tiene relación con la regulación de precios de medicamentos que ha adelantado la cartera de Alejandro Gaviria. Hasta el momento más de mil fármacos han sido objeto de esa medida y lo más probable es que en los próximos días disminuya el precio de otras 1.645 presentaciones, entre las que se encuentran anticonceptivos y antihipertensivos.

De acuerdo con el Invima, la causa más frecuente detrás de los casos de desabastecimiento tiene que ver con la ausencia de oferentes. Se presentó en el 34 % de las ocasiones. “Si sólo existen uno o dos oferentes, en el momento en que alguno presente dificultades el desabastecimiento es inminente”, dice el documento de la entidad. Un buen ejemplo fue lo que sucedió con el isoproterenol, un broncodilatador. Sólo lo estaba comercializando un laboratorio cuando se agotó.

La segunda razón más frecuente (25 %) tuvo que ver con problemas de manufactura. En otros términos, eso quiere decir que los productores de medicamentos tuvieron inconvenientes que les impidieron continuar con la fabricación. El tercer motivo más usual (19 %) fue la descontinuación del producto. Es decir, las empresas titulares del registro sanitario decidieron, voluntariamente, dejar de comercializarlo. Los motivos detrás de estas decisiones, dice el Invima, suelen ser comerciales.

Las otras causas que están detrás del desabastecimiento son los problemas en la adquisición de la materia prima, que se presentó en el 10 % de los casos, y modificaciones en el registro sanitario (6 %), un problema asociado a los requisitos para comercializar un medicamento. También, en el 4 % de las ocasiones hubo una circunstancia poco frecuente: un aumento inesperado en el consumo. Sucedió, por ejemplo, cuando el virus del Zika produjo una inesperada epidemia entre 2015 y 2016. Entonces, la inmunoglobulina humana G se acabó. Algo similar sucedió con algunos anestésicos.

Pese a que es difícil saber con precisión cómo será este fenómeno en el futuro, para el Invima lo más probable es que el número de medicamentos desabastecidos no disminuya. Quizás, dice, “las causas del desabastecimiento permanecerán en el tiempo”.