Eutanasia en Colombia, una tarea pendiente

El debate local revivió por cuenta de una mujer en EE.UU. que tenía prevista su muerte para hoy. Sectores piden reglamentar el procedimiento.

Liliana Tobar Rubiano, de 27 años, lucha contra un oligodendrobioma grado 3. / Fotos: Gustavo Torrijos

Brittany Maynard, de Oregón (Estados Unidos), había fijado su muerte para este 1º de noviembre. Era una decisión tomada luego de que los médicos le diagnosticaran un glioblastoma multiforme, un tumor cerebral con una expectativa de vida de tan sólo seis meses. En su cuarto, rodeada por sus familiares, la joven de 29 años tomaría una sobredosis de medicamentos para ponerle fin a su vida. Dos días antes de la fecha programada, anunció la postergación de la eutanasia.

Su caso, además de reavivar el debate sobre el derecho a morir dignamente en Estados Unidos, donde es permitido tan sólo en cinco estados, alzó la voz en Colombia de quienes, al igual que ella, padecen tumores cerebrales y se enfrentan a dilemas similares. Algunos sectores han vuelto a pedir al Congreso reglamentar la eutanasia para dar mayor respaldo a las personas que sufren una enfermedad terminal y toman esa decisión.

Según el neurocirujano Remberto Burgos, cada año hay en el país alrededor de cuatro pacientes con gliomas por cada 100.000 habitantes. “Estos tipos de tumores cerebrales, que se originan en las células gliales, son los más frecuentes y por lo general el 60% son malignos. De acuerdo al grado de malignidad, se clasifican en 1, 2, 3 y 4, siendo este último el más agresivo, que es el que tiene la paciente estadounidense”, explica Burgos.

Un instante más de vida

A Lisette Abuchaibe, economista colombiana y gerente bancaria por más de 15 años, el glioblastoma multiforme le fue diagnosticado durante unas vacaciones en Barranquilla el pasado 3 de enero, cuando su madre se dio cuenta de sus síntomas y la acompañó al médico. Ya había perdido el olfato y el gusto, pero jamás imaginó que la causa sería un glioma grado 4. La noticia fue devastadora para su esposo, Manuel Aranguren, y sus dos hijas, de 15 y 12 años.

A los tres días ya estaba en el quirófano y hoy continúa el tratamiento complementario, que dejó rastros como la caída del cabello y más de 12 kilos perdidos, “esto es insignificante frente a la esperanza de vivir y ver crecer a mis hijas. Ahora valoro todo. Mi mensaje para Brittany Maynard, respetando sus circunstancias, es que hay que luchar hasta el final y darse la oportunidad de intentarlo”, afirma Abuchaibe.

En el cuerpo de Liliana Tobar Rubiano, una estudiante de veterinaria de 27 años, los síntomas también insinuaron que algo andaba mal. Su mano derecha empezó a perder fuerza hasta que una noche quedó paralizada por completo. De inmediato acudió a un médico general que formuló la realización de una tomografía y encontró una masa de 35 milímetros en su cerebro. El 28 de agosto se hizo la extracción.

“Antes decía que si me enfermaba quería morir. Pensé como Brittany, pero decidí luchar porque uno puede llegar a sorprenderse de lo que puede hacer”, agrega la universitaria.

Mientras Andrés* caminaba por las calles de Chile, después de jornada laboral, su cuerpo cayó inconsciente sobre un andén. Al despertar en la clínica, ese 13 de junio le diagnosticaron un tumor cerebral. De inmediato fue trasladado a Colombia, donde fue sometido a una cirugía. A pesar de los esfuerzos médicos, un nuevo tumor apareció en julio de este año, una nueva extracción y sesiones de quimioterapia y radioterapia vinieron luego.

“No estoy luchando por no morirme sino que estoy aprendiendo a vivir mejor. Me hablaron de una probabilidad de vida de tres años pero quiero conocer a mis nietos, no me voy a dejar morir. El partido hay que jugarlo hasta que se acabe”, asegura.

Con la misma actitud positiva, Aldolfo Hofbauser Jaramillo, un ingeniero agroindustrial de 42 años, batalla por su vida hace un mes y medio cuando le detectaron un tumor cerebral. Su esposa, Luisa Fernanda Contreras, ha sido el bastón de apoyo en el proceso. “El apoyo de la familia ha sido fundamental. Somos muy católicos y muy pegados a Dios, las cosas creo que buena actitud salen adelante. No hay que dejarse coger el tiempo, hay que actuar rápido. La vida es muy corta, no quiero volver a maldecir m vida, quiero aprovechar a mis hijos”, afirma Hofbauser.

El tratamiento médico

Burgos asegura que la clasificación del tumor es muy importante porque de eso dependen el pronóstico, la supervivencia y el tratamiento. Así, por ejemplo, en un tumor grado 1, que se puede resecar en su totalidad, la expectativa de vida supera los 15 años y no requiere procedimientos complementarios, a diferencia de uno grado 4, para el cual, a pesar de que se haga una cirugía radical, el paciente necesita radioterapia y quimioterapia. La supervivencia de este último depende del grupo de edad; se calcula que los pacientes por debajo de los 55 años alcanzan a vivir de dos a tres años y en los mayores de 65 la supervivencia promedio es de casi 18 meses. Pero no se puede generalizar, porque cada individuo responde de manera distinta al cáncer.

Los síntomas son progresivos dolores de cabeza, vómito y otras manifestaciones, dependiendo de donde se localice el tumor. Si se ubica en el área motora, por ejemplo, la persona siente debilidad en los brazos.

Después de los 21 años, las convulsiones son otra de las alarmas, se convierten en una manifestación de un tumor cerebral hasta que no se demuestre lo contrario. Luego del diagnóstico, que se hace a través de una biopsia, se determinan la cirugía y el tratamiento.

El debate sobre la eutanasia

Cinco votos contra cuatro lograron despenalizar la eutanasia hace 17 años en la Corte Constitucional, a través de la sentencia C 239 de 1997. Quedó permitida si la enfermedad es incurable, terminal y produce grave sufrimiento a la persona, si se le hace la solicitud a un médico y si el paciente está en plenitud de facultades mentales.

Aunque la eutanasia es legal, aún no existe una reglamentación que la respalde. Aunque en la sentencia se exhortó al Congreso “para que en el tiempo más breve posible regule la muerte digna”, han pasado casi dos décadas sin resultados.

El entonces magistrado Carlos Gaviria, ponente de la sentencia, asegura que el legislativo tendría la misión de definir aspectos como si es necesario que un psicólogo evalúe la salud mental de quien solicita a su médico acelerar la muerte.

“Sin embargo, estas peticiones se hicieron con el objetivo de que el juez obre con mayor certeza, pero es un hecho que hoy una persona en pleno uso de sus condiciones mentales que padezca una enfermedad grave tiene pleno derecho a determinar que va a morir”, explica Gaviria.

Tras varios intentos fallidos, la eutanasia ha pasado por diversos proyectos de ley. En 2004, en su calidad de senador, Gaviria intentó tramitar uno y el último esfuerzo se hizo en mayo del año pasado, por cuenta del congresista Armando Benedetti.

Carmenza Ochoa, directora de la Fundación por el Derecho a Morir Dignamente, afirma que en Colombia no se registran más de 20 casos al año de pacientes que optan por la eutanasia. Muchos la desean, pero los médicos temen aplicarla. Por eso le hizo un llamado al Congreso para que la reglamente y les dé tranquilidad a los médicos.

“Hay veces en que la ciencia médica no puede aliviar el dolor, y para algunos ese sufrimiento no tiene sentido, entonces no tenemos por qué someterlos a una situación indigna”, concluye Ochoa.

Frases destacadas

“No hay que dejarse coger el tiempo, actuar rápido. Mis hijos saben qué está sucediendo. Hace un año se murió mi mamá de cáncer, hace tres años se murió de cáncer mi tío y mi papá tiene cáncer. Entonces queda uno preguntándose qué puede pasar, la respuesta está en la buena actitud y haciendo todo a tiempo”.

Aldolfo Hofbauser Jaramillo, paciente con un tumor cerebral

“Uno tiene que sacar fortaleza y Dios me la ha dado. Para eso es uno pareja, siempre hay una esperanza y bendiciones. Poderlo descubrir el cáncer a tiempo es una de ellas”.

Luisa Fernanda Contreras, esposa de Aldolfo Hofbauser

“No he perdido la fe, le dije a Dios de que esa era la prueba más grande en la vida y nunca pensé que esto un castigo”.

Ruth Rubiano, madre de Liliana Tobar, paciente con un tumor cerebral.

*Nombre cambiado por petición del paciente. 

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2014-10-31T21:40:44-05:00

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Pilar Cuartas Rodríguez

Salud

Eutanasia en Colombia, una tarea pendiente

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