Experimento al borde de la ética médica

El médico barranquillero Carlos Sales Puccini defiende una técnica de cirugía que ha aplicado a 3.000 personas, pero la ‘Revista Colombiana de Cirugía’ se negó a publicar uno de sus artículos.

El cirujano Carlos Sales asegura haber operado a 3 mil personas con una técnica que él mismo desarrolló. Nunca presentó la información que le solicitó la ‘Revista Colombiana de Cirugía’. / Archivo.

En Colombia, la cirugía de bypass gástrico, en la que se remueve una parte del estómago y el intestino de los pacientes para ayudarles a perder peso, parece haber salido del ámbito estrictamente médico para colarse en el menos regulado y vigilado mundo de los tratamientos de cirugías estéticas. A las denuncias de pacientes que han fallecido y decenas más que conviven con secuelas que afectan su bienestar, se han sumado los señalamientos por malas prácticas médicas.

Uno de los cirujanos cuestionados por esta situación ha sido el médico barranquillero Carlos Sales Puccini. Entre algunos de sus colegas de Bogotá y Medellín no goza de muy buena reputación, pues varios de ellos han tenido que reoperar a algunos de sus pacientes afectados por complicaciones como infecciones o problemas nutricionales, entre otras.

Una de esas pacientes fue Gloria Granados, quien hace 10 años pesaba cerca de 100 kilos y luego de dos intervenciones quirúrgicas que le causaron muchos efectos adversos bajó hasta 32 kilos y casi fallece. Si sobrevivió, dicen sus familiares, fue gracias al buen cuidado de un grupo de médicos en la Fundación Santa Fe de Bogotá, a donde la trasladaron de urgencias. “No queremos que este tipo de personas siga haciendo daño a gente inocente que confía en todas las mentiras que dice”, dijo al final de la entrevista uno de los hijos de la señora Granados.

Es difícil trazar la línea de la mala práctica médica. Cualquier cirugía, por insignificante, que sea conlleva riesgos. Sólo una meticulosa investigación médica podría establecer si tienen razón los pacientes que acusan a Sales Puccini de cometer errores. Investigación que, por supuesto, nadie va a asumir, a pesar de que más de 3.000 personas han pasado por sus manos. Él se defiende diciendo que “en medicina no operamos sin morbilidad ni mortalidad. Eso no existe”.

Pero los problemas que rodean a Sales Puccini no terminan en las quejas de algunos de los pacientes. En su página de internet (www.laobesidad.com), como lo advirtió este diario el pasado 14 de agosto, el médico barranquillero promociona una técnica quirúrgica que dice haber inventado y que bautizó “surset gástrico de Sales”.

Según la junta directiva de la Asociación Colombiana de Cirugía Bariátrica, esta es una técnica experimental que muchos grupos de investigación han abandonado por considerar que implica riesgos mayores que otras técnicas quirúrgicas. Además de que su origen se atribuye a otro médico, el cirujano iraní Mohammad Aledpour.

En su volumen 23 de julio a septiembre de 2008 la Revista Colombiana de Cirugía publicó un artículo de Sales Puccini en el que reportaba haber operado a 100 pacientes usando esta técnica. La cifra era alta para un procedimiento cuya utilidad otros médicos cuestionan. Además, no estaba claro si los 100 pacientes habían sido debidamente informados de que hacían parte de un experimento médico (ver el artículo: “Cien pacientes sometidos a cirugía experimental”). Es lo mínimo que ordenan los protocolos de investigación biomédica.

Tras la publicación de este artículo, El Espectador conoció que los editores de la misma revista recibieron en 2011 otro artículo firmado por Sales Puccini en el que reportaba ya no 100 sino 800 pacientes sometidos al mismo procedimiento. Sospechando que algo no estaba bien, los editores le pidieron al autor que enviara la base de datos con todos los pacientes para verificar la información. La base de datos que recibieron sólo incluía nombres y cédulas, pero no los datos médicos relevantes.

“Definitivamente no se puede publicar el artículo. Tampoco es aceptable que coloque su nombre a una operación que está descrita por otros autores. Y para operar 800 casos en tres años tendría que operar 1,36 casos diarios, incluyendo feriados. Los cirujanos bariátricos que he consultado me dicen que este procedimiento se acompaña de alta tasa de recurrencia (los pacientes vuelven a recuperar el peso)”, escribió en su momento el editor.

Sales Puccini aceptó finalmente hablar sobre el tema. “Nadie va a estar de acuerdo 100% en medicina. Pensar que una técnica quirúrgica no tenga complicaciones es imposible”, dice, y argumenta que la suya es la técnica que más se utiliza en Cuba y tiene el respaldo de colegas en otros países. También dice que el artículo que rechazó la Revista Colombiana de Cirugía fue luego publicado por la revista Bariátrica & Metabólica Iberoamericana.

Tiene una explicación para las críticas de sus colegas: es envidia y que “no han tenido la humildad de sentarse a mirar cómo estamos haciendo la cirugía”.

Sales Puccini asegura que a los primeros 100 pacientes se les informó debidamente sobre el tema. Pero hoy dice que la técnica ya no es experimental. “Cómo va a ser experimental si aparezco en libros de cirugía bariátrica. Es experimental para ti. Que no la haga otra persona, no significa que sea experimental”.

“La única verdad absoluta la tiene Dios”, dice Sales Puccini durante la entrevista a propósito de las críticas a la forma como está operando y experimentando con técnicas sin el respaldo de sus colegas, “por eso en el Nuevo Testamento no se habla de los diez mandamientos, sino de pecados abominables por los que nos castigan como hablar de los demás y la envidia. No me gustaría que te utilizaran (los otros médicos). Esta técnica es un regalo del Señor para mí”.

 

 

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