Falta de atención de los padres puede crear niños adictos a la tecnología

Según expertos, los niños que crecen en un ambiente familiar con poca comunicación o disciplina, se encuentran en situación de peligro.

Archivo AFP

La presencia de las nuevas tecnologías ha aumentado en los adolescentes en la última década, puesto que los dispositivos electrónicos se tornan cada vez más fundamentales en el día a día, sea como referente de identidad y de estatus en los jóvenes o como un refugio por falta de atención o comunicación de los padres.

Según la Fundación Libérate, centro especializado en prevención y tratamiento de las adicciones tóxicas y no tóxicas, la no aceptación de la propia imagen corporal, la baja autoestima, la inseguridad, la soledad, el conflicto familiar, la carencia afectiva y otros factores, son ocasionados por el uso excesivo de todo tipo de dispositivos electrónicos.

Cuando empezó a masificarse el uso del celular, los padres generalmente daban uno a sus hijos para tener cómo localizarlos, lo cual les aportaba tranquilidad; para los expertos de la Fundación, actualmente los padres perciben que las nuevas tecnologías pueden ser una gran amenaza que puede generar en los jóvenes una conducta adictiva, que podría darse por la baja supervisión por parte de los padres, la ausencia de límites.

‘‘Ser adolescente en la actualidad implica tener el último iPhone, celular, tabletas, PSP o el Nintendo con conexión wi-fi, y muchas veces los hijos, disponen de la tecnología más avanzada que la que poseen sus propios padres, sin embargo el problema no radica allí sino en su mal uso’’, asegura la Fundación.

Aunque no hay estadísticas concretas, la adicción a la tecnología se presenta especialmente en niños entre los 10 y 15 años de edad, puesto que para muchos adolescentes su principal actividad son los videojuegos o el chat durante varias horas. Según los expertos, esto podría traer varias consecuencias como romper las relaciones sociales, producir el fracaso escolar y generar en los niños agresividad, en ocasiones contra los propios miembros de la familia.

Los signos y síntomas de alarma de un niño adicto a la tecnología son la obsesión y continua preocupación por jugar; el aumento del tiempo dedicado al uso tecnológico, el incumplimiento de horarios de finalizar el uso de dispositivos electrónicos y el malestar cuando no puede jugar o estar conectado.

Asimismo, aseguran que es motivo de preocupación cuando el niño recurre a las nuevas tecnologías para aliviar u olvidar los problemas y al uso de mentiras para jugar.

Las causas de esta adicción a la tecnología, son la reducción del tiempo de estudio o de las responsabilidades, la dificultad para conciliar el sueño y el desvío en la atención.

La Doctora Martha Suescún, directora de la Fundación Libérate, asegura que “el niño no debe ser quien decida cuánto y cuándo debe jugar. Los padres deben tener control sobre el uso de las tecnologías, no deben ser una forma de aliviar situaciones conflictivas, o escapar de nuestras obligaciones como educadores, poner límites es la clave, hablar del tema, hablar sobre los peligros, en pocas palabras es dar ejemplo”.

Así mismo, recomiendan que las personas que tengan este tipo de desórdenes acudan a tratamientos profesionales, grupos de ayuda, terapias de relajación, terapias de autocontrol o que busquen otras alternativas para que puedan prevenir recaídas y así no dejar avanzar la problemática.

‘‘Esta epidemia tecnológica no sólo está afectando en los adolescentes problemas psicológicos sino que está causando afecciones musculares y articulares en las manos, los codos, los hombros, cuello y la espalda puesto que adoptan las posiciones inadecuadas durante horas’’, indicó la Fundación.

Sin embargo, también afirmaron que estas actividades no tienen por qué ser perjudiciales, puesto que los padres podrían inducir el sentido crítico ante temas de violencia, sexismo y consumismo, así como limitar y repartir el tiempo de sus actividades, responsabilidades y deberes.