Fármacos contra demencia se vendieron 500% más caros

Novartis Colombia entró en el listado de los laboratorios y distribuidores sancionados por evadir a través de distintas estrategias el precio máximo de venta fijado por el Gobierno.

La política de control de precios a los medicamentos que el Gobierno puso en marcha en 2011 no ha resultado suficiente para evitar que laboratorios farmacéuticos, empresas distribuidoras y hospitales inflen los precios que cobran al sistema de salud por los productos que ofrecen a los pacientes.

Luego de recopilar y revisar facturas de Novartis Colombia correspondientes a los meses de enero a septiembre de 2012, la Superintendencia de Industria y Comercio encontró que la compañía vendió en Colombia medicamentos para tratar pacientes con párkinson y alzhéimer entre el 66% y el 509% por encima del precio máximo fijado.

Esto a pesar de que este grupo de fármacos, conocidos como Exelon, estaban entre los sometidos a control directo de precios mediante la circular 01 del 30 de diciembre de 2011.

De acuerdo al informe presentado esta semana por la Superintendencia, la caja de siete parches de Exelon, que debía venderse máximo en $46.727, era comercializada hasta por $115.896, y la de 30 parches, con un costo máximo de $200.261, fue vendida hasta por $468.363. Pero la presentación sobre la que más abusó la farmacéutica fue la de Exelon por cajas de 28 cápsulas: aunque su precio tope era $39.792, Novartis la comercializaba hasta por $242.490, un precio 509% por encima de lo acordado.

Con Novartis, la lista de empresas investigadas por esta misma razón por la Superintendencia de Industria y Comercio llega a 22 (ver tabla). La mayoría de ellas corresponden a distribuidoras y sólo cuatro son laboratorios. En el caso de Novartis, esta semana se conoció que la sanción impuesta es de $3.543’925.000, equivalentes a 5.500 salarios mínimos vigentes.

- Evadiendo el control de precios

Desde hace tres años, cuando comenzó la implementación del control de precios a medicamentos, muchas compañías farmacéuticas y distribuidores, así como clínicas y hospitales, han respondido a la medida con distintas estrategias comerciales para mantener los márgenes de ganancias a los que estaban acostumbrados.

“Hemos percibido tres tipos de estrategia”, comentó recientemente el ministro de Salud, Alejandro Gaviria. Por un lado, al tener menor precio, algunas compañías han salido en busca de más pacientes. Al aumentar el número de clientes compensan los menores precios a los que deben vender.

Una segunda estrategia, apuntó Gaviria, es introducir nuevas tecnologías sin regulación de precios. Es decir, las empresas saben moverse más rápido que las autoridades de salud y aprovechan el tiempo que tarda la revisión de precios de nuevos fármacos para elevar su precio y luego bajarlo.

Pero, según Gaviria, “existe otra estrategia que estamos comenzando a entender, sobre todo entre los hospitales, que es un aumento de los procedimientos, consultas y ayudas diagnósticas. No es casual que después de la regulación algunos procedimientos aumentaron más de 10% de un año a otro”.