Gases vaginales, ¡no hay por qué sentir vergüenza!

Contrario al tabú construido sobre el tema, estos gases no solo se presentan durante o después del sexo. Actividades como el yoga o la gimnasia también pueden provocar estos sonidos, que no hay que confundir con las flatulencias.

Los gases vaginales no representan ningún riesgo para la salud ni deben ser razón para avergonzarse. Pixabay

Cientos de mujeres se avergüenzan cuando, en pleno acto sexual, se les escapa un sonido similar a un gas. Sin embargo, esto es una situación completamente común y natural por lo que no se debe sentir incomodidad ni asco, a pesar de la poca información que tanto hombres como mujeres tienen sobre el tema.

Los gases vaginales no son en realidad gases, no tienen nada que ver con las flatulencias anales ni generan mal olor. Son resultado del aire que queda atrapado entre los pliegues de la vagina cuando, debido a la excitación, se expande. En el momento en el que los músculos vaginales se relajan, generalmente al terminar el acto sexual, el aire sale del conducto liberando este sonido.

Para entender por qué suceden, hay que comprender cómo funciona y cuál es la forma de la vagina: este orificio es cerrado y actúa de forma similar a como lo hace un calcetín, pues sus paredes planas y estrechas  se estiran y se expanden. 

Por eso al mantener una relación sexual, el pene, que entra y sale repetidas veces, va empujando aire dentro de la vagina. Cuando esta se relaja, expulsa ese aire. “Son básicamente la versión vaginal de hacer sonidos de pedos con la boca”, dijo la doctora Cullins en entrevista con Cosmopolitan.

La ginecóloga Lina Echeverri le contó a El Espectador que muchas de sus pacientes le hacen preguntas sobre este tema, sin entender bien de qué se trata. “Es un tema tabú por la similitud del sonido con los gases intestinales o flatos. Las pacientes se sienten apenadas con su pareja porque piensan que él va a creer que fue un pedo. Mi recomendación inicia explicándoles la diferencia y contándoles que este es un ruido más que natural”.

En todo caso, conocer el cuerpo, tener información sobre el tema y compartirlo con la pareja hará que estas situaciones sean más cómodas. El sentido del humor y la complicidad sexual siempre serán una alternativa cuando un gas vaginal se escape.

Según Echeverri, estos sonidos se producen generalmente cuando los músculos de la vagina no están fuertes. Sin embargo, “no hay una forma específica de prevenirlo debido a que la vagina no contiene un esfínter, como sí pasa con el ano, pero se pueden recomendar ejercicios que fortalezcan el piso pélvico”.

Si bien la postura, el ritmo y la forma de llevar a cabo las relaciones sexuales pueden influir en si se generan gases o no, esta situación no es exclusiva de ellas. Ejercicios o estiramientos que involucran directamente a la zona V femenina, como el yoga o la gimnasia, pueden generar el mismo efecto y hacer que la vagina acumule y expulse aire. Lo mismo sucede con partos, embarazos y procedimientos como colonoscopias.

Si, por alguna razón, el aire expulsado genera mal olor o viene acompañado de secreciones y fluidos, es mejor consultar a un especialista.