Gordos y saludables, ¿es posible?

La presencia en mayores niveles de una proteína conocida como Oxigenasa-1 explicaría por qué algunas personas en sobrepeso no se enferman como el resto.

La epidemia de obesidad que afecta al mundo entero ha hecho que circulen ríos de dinero hacia la investigación en este campo. Gracias a esto ha sido posible desmontar poco a poco algunos lugares comunes frente al sobrepeso. Uno de ellos, muy importante, es que no siempre la gordura pone en riesgo la salud.

La investigación médica ha permitido detectar que una pequeña fracción de las personas con sobrepeso tiene niveles normales de azúcar en sangre, una presión arterial dentro de los parámetros normales, entre otros parámetros biológicos. Es decir, que en términos generales son tan saludables como alguien de menor peso.

¿A qué se debe este curioso fenómeno? Los médicos han tratado insistentemente de encontrar una respuesta por la importancia que tendría para futuros tratamientos médicos. Desde hace un tiempo las sospechas han recaído sobre la proteína conocida como oxigenasa-1 (HO-1), por el rol que juega en el control de la inflamación.

Harald Esterbauer, de la Universidad Médica de Viena, y sus colegas, estudiaron a fondo esta proteína y examinaron la sangre, grasa y tejido hepático de 44 personas obesas. Todos estos sujetos estaban aparentemente sanos. Tenían niveles normales de azúcar en sangre, no presentaban signos de inflamación, y tampoco tomaban medicación. Sólo una cosa los diferenciaba. De los 44, 27 presentaban signos tempranos de resistencia a la insulina, el primer paso hacia la diabetes. El resto eran totalmente sanos según la evaluación médica.

Al evaluar las muestras de tejido y sangre de todo el grupo, los científicos encontraron que los niveles HO-1 eran casi el doble en el grupo resistente a la insulina que en los otros. Un hallazgo que sugiere una relación entre esta proteína y la resistencia a la insulina.

Para comprobar que esta relación era real y no un error en la investigación, Esterbauer y su grupo llevaron a cabo un experimento con ratones. Luego de remover el gen que se ocupa de la producción de la proteína HO-1, sometieron a los ratones a una dieta alta en grasas. Aunque estos ratones engordaron tanto como aquellos en los que no se suprimió el gen, si se observó que permanecieron sensibles a la insulina y por lo tanto en menor riesgo de diabetes.

“Creemos que HO-1 es un marcador temprano de la enfermedad metabólica”, apuntó Esterbauer al publicar los resultados en la revista Cell.
El descubrimiento es un paso más en el intento por desarrollar medicamentos que contribuyan al control de la obesidad y sus riesgos para la salud.

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