Greenpeace protestó por uso de asbesto en la Plaza de Bolívar

Miembros de la organización ambiental desplegaron carteles para llamar la atención de los senadores y exigir la prohibición del asbesto.

Activistas de Greenpeace exigieron prohibir el asbesto. Greenpeace

“Senadores: ¡Colombia sin asbesto ya!”, decían los carteles que cerca de 20 activistas de Greenpeace desplegaron hoy en la Plaza de Bolívar. Los miembros de la organización ambiental se treparon a los mástiles para protestar y llamar la atención de los senadores de la Comisión Séptima donde se tramita el proyecto de la ley Ana Cecilia Niño que busca prohibir este material.

Al menos 50 países han prohibido el uso del asbesto luego de que diversos estudios demostraran que es un elemento cancerígeno. Tanto la Organización Mundial de la Salud (OMS) como la Organización Internacional del Trabajo (OIT) han hecho un llamado para trabajar en su control y prohibición por los riesgos para la salud que entraña. Los trabajadores que han manipulado este material han desarrollado enfermedades como mesotelioma y cáncer de pulmón. En Estados Unidos, por ejemplo, se calcula que cerca de 50.000 personas se enferman cada año por culpa del asbesto. En Colombia se utiliza principalmente en la fabricación de tejas.

“Estamos frente al Congreso Nacional para reclamar una vez más por una Colombia sin asbesto. Vivimos una situación crítica. Luego de siete intentos que fracasaron por favorecer a los intereses económicos del sector de la construcción, el Senado tiene que apoyar de una vez por todas este proyecto de ley que es prioritario para la salud de todos los colombianos. Una Colombia sin asbesto es posible, es momento que los senadores preserven nuestra salud y voten a favor de la prohibición”, sostuvo Silvia Gómez, coordinadora de Greenpeace Colombia a través de un comunicado.

Greenpeace también lideró la recolección de 50.000 firmas de ciudadanos que pidieron la prohibición del asbesto en Colombia. En 2016 se hundió un proyecto similar en el Congreso de Colombia. El ministro de Salud Alejandro Gaviria propuso en ese momento una prohibición ordenada, con un tiempo de transición y de planeación de entre tres y cinco años, para no generar traumatismos en las empresas que aún lo utilizan en sus productos.