Nuevas luces sobre la sexualidad humana

Hormonas no cambian las preferencias sexuales de las mujeres

Los ciclos hormonales no hacen que los rostros masculinos sean más o menos atractivos para ellas como se ha creído en psicología.

Ejemplo de un mismo rostro masculinizado (izquierda) y feminizado (derecha), usado para medir la tendencia hacia cualquiera de las opciones. / Benedict C. Jones (et al.)

Un reciente estudio científico realizado en conjunto por psicólogos y neurocientíficos de las universidades de Glasgow, Stirling y Bath (Reino Unido) y la Universidad Estatal Humboldt (Estados Unidos) refutó la aceptada hipótesis de que los ciclos hormonales cambian la manera como las mujeres perciben los rostros de los hombres.

Desde los noventa, se cree que esta decisión está mediada por los ciclos hormonales y que las mujeres heterosexuales tienen relaciones esporádicas con hombres de rostros más masculinos (porque sugieren mejores genes) y escogen a hombres con rasgos más femeninos para relaciones largas, todo dependiendo de si están ovulando o menstruando.

Esto último fue refutado por investigadores que desarrollaron el estudio más extenso en el tema hasta la fecha. Crearon 10 prototipos de rostros masculinos promediando 50 fotos de hombres blancos jóvenes. Luego modificaron los prototipos para hacer una versión más masculina y femenina de cada uno. Finalmente les preguntaron a 584 mujeres que se declararon heterosexuales cómo calificarían el atractivo de un hombre, si coquetearían o si tendrían una relación larga.

Las encuestadas también entregaron muestras de saliva, que los científicos estudiaron para buscar cambios en las hormonas sexuales, como estrógeno y testosterona. El resultado es contrario a la creencia popular: los niveles hormonales de las mujeres no incrementaron significativamente. Los investigadores tampoco encontraron evidencia de que las mujeres que usaban anticonceptivos hormonales prefirieran los rostros más femeninos, como se ha sugerido.

Esta teoría ha sido apoyada científicamente y está citada como evidencia de que los ciclos hormonales moldean la escogencia de pareja entre humanos. Sin duda, ha influenciado los estudios sobre la sexualidad humana.

De acuerdo con el documento, publicado en la revista Biorxiv, la metodología que se usó para llegar a estas conclusiones es altamente controversial. Primero, las muestras hormonales (de saliva, flujo vaginal, sangre) que se recolectaron en esos estudios fueron muy pocas. El promedio es 34 mujeres. Segundo, los estados hormonales que monitorearon se organizaron con base en la información que las mujeres entregaron sobre su ciclo menstrual, que, según los científicos, es imprecisa y propensa a sesgos. No porque las mujeres no sepan qué pasa en sus cuerpos, sino porque el día del ciclo menstrual en el que se encuentren es importante.

Este es el estudio más extenso que se ha hecho sobre el tema y, al negar la conexión entre ciclos hormonales femeninos y la escogencia de pareja, complejiza aún más la sexualidad humana.