Hospitales, a punto de recortar sus plantas

Durante las protestas contra la reforma, 400 centros públicos de asistencia del país cerraron ayer sus áreas de consulta externa. Las EPS le adeudan $4 billones a esta red estatal de servicios.

Cerca de 1.000 trabajadores podrían perder su trabajo en el Hospital Meissen. / Andrés Torres

Hace 18 días le prometieron a Mónica Marín que su hijo de seis años sería remitido a un especialista. Llegó en la mañana de ayer martes al Hospital de Kennedy, en donde permanece el pequeño Joan Sebastián, y se encontró con un plantón de trabajadores que impedía la entrada al lugar. De inmediato empezó a llorar: “Mi hijo perdió la nariz por una bacteria y necesita una cirugía especial por parte de un otorrino pediátrico. Ahora nadie me quiere atender”.

El Hospital de Kennedy fue uno de los 400 hospitales públicos del país que suspendieron temporalmente los servicios de consulta externa a manera de protesta por el proyecto de reforma a la salud que se tramita en el Congreso. Por lo menos en el Hospital Meissen (Ciudad Bolívar) y en el de Kennedy hubo reclamos por cirugías aplazadas, citas retrasadas y ausencia de medicamentos.

El gremio de la salud no solo está descontento por la mencionada reforma. El saldo en rojo que presenta el sistema también preocupa al cuerpo médico y de enfermeras. Las EPS les adeudan $4 billones a los hospitales públicos del país. La situación en Bogotá puede agudizarse. “Es probable que mañana no atiendan en consulta externa”, dice un funcionario del Hospital de Kennedy, “el presupuesto se nos está acabando. Las EPS nos deben $90 mil millones y nadie ha asumido esa deuda. La junta directiva está revisando cuáles son los servicios que podrían cerrarse por falta de recursos”. Mientras tanto, Mónica Marín insiste en que ella cuenta con recursos para pagar la cirugía de su hijo en un hospital privado.

Según Aldo Cadena, secretario de Salud de la capital, 14 hospitales públicos podrían cerrar sus puertas la semana entrante por problemas de presupuesto. Ante esta situación, ha señalado que es “responsabilidad del Gobierno Nacional hacerse cargo de las deudas que tienen las EPS con la red pública hospitalaria de la ciudad” (que asciende a $350 mil millones). Sin embargo, como lo han señalado algunos detractores del secretario, el Distrito dispone de $750 mil millones que estaban guardados en las cuentas maestras desde hace un año y que podrían servir para sanear las finanzas de los hospitales distritales. Esta opción no es aceptada por el secretario: “La red pública tiene un retraso de 20 años en infraestructura. No podemos invertir los recursos pagándoles la deuda a las EPS”.

Por este conflicto se están empezando a ver afectados los pacientes y los trabajadores de la red pública hospitalaria. En el Hospital Meissen, por ejemplo, se ha reducido la nómina de funcionarios a 1.240, cuando hace un año había 1.850. “ Solamente tenemos 110 empleados de planta. Los 1.130 restantes están contratados por prestación de servicios. A ellos no se les ha renovado el contrato, y si el 1° de noviembre no recibimos recursos no estaríamos en capacidad de contratarlos. El hospital, entonces, deberá funcionar en su más mínima expresión”.

Un médico del hospital cuenta que sólo los trabajadores de planta están seguros: “Un médico gana aquí $24 mil por hora, pero tiene que pagar salud, pensión y algunas veces los insumos del hospital, como guantes y tapabocas. A eso súmele que el trabajo se ha duplicado. Compañeras mías que son madres cabeza de familia han tenido que abandonar el puesto porque no pueden con la jornada de 24 horas. Todos contratados por prestación de servicios. Lo más triste es que los pacientes se están viendo afectados, porque no a todos los podemos atender”.

Otro funcionario, que está en el sector de hospitalización, dice que “la sala de urgencias ha colapsado. A veces no hay líquidos ni jeringas. Antes estábamos 50 en hospitalización, y con el recorte ya estamos en 40. Eso es muy poco si se tiene en cuenta que tenemos que atender en los tres pisos”.

En la actualidad, el Hospital Meissen debe cerca de $26 mil millones a los proveedores. Las EPS, mientras tanto, le adeudan cerca de $43 mil millones. A menos de que suceda un milagro, dice el gerente del centro hospitalario, “podremos mantener a todos los empleados la semana que viene”.

Santos defiende la reforma

Aunque el presidente Juan Manuel Santos intentó ayer martes calmar los ánimos de las manifestaciones contra la reforma a la salud, diciendo que el Gobierno lo único que quiere es “evitar el colapso financiero y permitir a los hospitales que den una mejor atención a los usuarios”, en las calles de las principales capitales del país las multitudinarias marchas fueron imparables.

Es difícil calcular cuántos ciudadanos asistieron a las protestas, pero sin duda fue en Bogotá donde se reunió el mayor número de manifestantes. La vocera de la Asociación Nacional de Médicos Internos y Residentes, Carolina Corcho, aseguró que “sólo en la capital se congregaron cerca de 41 mil personas, en Medellín fueron 25 mil, en Cali 10 mil y en Bucaramanga 5 mil”. Cifras que contrastan con las que fueron registradas por algunos medios locales (Bogotá: 1.500, Medellín: 3.000, Bucaramanga: 600 y Cali: 5.000).

Los médicos insisten en que no fueron tenidos en cuenta en la construcción del proyecto de ley que hoy impulsa el Ministerio y que su estabilidad laboral se vería perjudicada con la entrada en vigencia de esta normativa. Tampoco están de acuerdo con que la formación de especialistas se les entregue a los hospitales.

 

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