Humanos con corazón de cerdo

Un reciente experimento donde un mono sobrevivió por un año con un corazón de cerdo refuerza la idea de que los órganos de animales podrían emplearse en trasplantes humanos.

Imagine que usted está en una lista de espera para un trasplante de corazón. Suena el teléfono y la llamada al otro lado de la línea le avisa que, por fin, han encontrado un donante. El problema es que no es un ser humano. Es un cerdo.

Muhammad Mohuiddin, del Instituto Nacional del Corazón, los Pulmones y la Sangre de Bethesda, Maryland, Estados Unidos, cree que esto no está muy lejos de convertirse en realidad. Esta semana, este científico y su grupo de colaboradores anunciaron que un mono al que se le implantó el corazón de un cerdo logró sobrevivir más de un año. El experimento refuerza la idea de que los órganos de animales podrían utilizarse para ayudar a los humanos en los trasplantes.

Hasta ahora los corazones de cerdo habían funcionado sólo durante seis meses en los monos. Los resultados del último experimento demostraron que es posible superar esa barrera. Los cerdos desde los cuales se obtuvo el corazón fueron manipulados genéticamente para que los corazones trasplantados fueran invisibles en el sistema inmunológico de los primates. Así, también, se logró reducir el riesgo de formación de coágulos de sangre en el órgano.

"Eso puede ser la clave aquí, ya que el principal problema para los órganos son los coágulos de sangre. Esto es más dramático en los riñones, pero también es problemático en el corazón", dijo Anthony d'Apice, profesor de la Universidad de Melbourne, en Australia.

Los cerdos tienen un corazón anatómicamente parecido al de los humanos. Tienen, además, menor riesgo de padecer enfermedades y crecen rápidamente.

Por eso, se convierten en excelentes sustitutos. A través de la modificación genética de los cerdos Mohuiddin evitó que los monos reconocieran al órgano como cuerpo extraño.

A estos procedimientos se les conoce como xenotrasplantes que se refiere a la utilización de tejidos de animales en humanos. La práctica tiene sus orígenes en 1682 cuando el cirujano holandés Job Janszoon van Meekeren informó que el cráneo de un soldado ruso había sido reparado con un fragmento de hueso de perro. Las autoridades de la iglesia ordenaron que la prótesis fuera retirada, pero su recuperación fue tan buena que decidieron conservarla.

Más adelante, en 1902, se hicieron evidentes las técnicas de Alexis Carrel para suturar vasos sanguíneos. Pero, sólo fue hasta la década de 1960 cuando los cirujanos tuvieron éxito con trasplantes de órganos de primates a humanos. Después de unos meses el intento falló y los pacientes murieron.

En los xenotrasplantes, "el gran obstáculo son los rechazos inmunológicos", afirmó Mohuiddin. Con la suma de estudios sobre el tema se ha demostrado que los cerdos son los mejores donantes, al menos en su relación con los micos.

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2014-05-16T14:42:35-05:00

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Redacción Vivir

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