Idas y venidas de una persona con Trastorno Depresivo Mayor

Según datos de la Organización Mundial de Salud (OMS) se calcula que el TDM afectaría a más de 300 millones de personas a nivel mundial.

Se calcula que para el 2020 el TDM será la enfermedad más frecuente en el mundo, superando las cifras de enfermedades cardiovasculares y el cáncer.Pixabay
 
 

El primer diagnóstico no fue acertado. Según la médica general del Hospital Infantil Universitario de San José, Maritza Peña, la señora Aracely Moscote, de 83 años, padecía un trastorno llamado delirium hipoactivo.

Esta enfermedad, explicada por la Revista de Medicina de la Universidad Nacional de Colombia, se caracteriza por la disminución de la conciencia y la capacidad de mantener o dirigir la atención, acompañado de desorientación, deterioro de la memoria o alteraciones en el lenguaje. Síntomas que comenzó a presentar desde mayo de 2018.

El diagnóstico duró seis días pues, a causa de un episodio que presentó en el que “se jalaba el cabello, duraba hasta siete horas parada, y no quiso recibir medicamentos ni comer” —como lo describió su hija María Consuelo Hincapié—, en la mañana del tres de octubre fue llevada a la Clínica psiquiátrica Retornar. No fue internada debido a que un trastorno de este tipo no lo justificaba.

A partir de ahí comenzamos el paseo de la muerte. Ese mismo día nos remitieron a una clínica en la Calle 100 en donde no nos atendieron por cuestiones de EPS. Después, que a Los Nogales y se repitió la historia. En otra clínica, en la Calle 54, tampoco nos ayudaron porque supuestamente no contaban con un pabellón de psiquiatría, ni siquiera viendo que llevábamos a una mujer mayor del brazo”, es la denuncia que hizo Isabela, hermana mayor de María Consuelo, ante la falta de información pertinente por parte de los centros médicos.

Finalmente —por decisión propia— volvieron al Hospital Infantil Universitario de San José. Esta vez acudieron a urgencias. Eran las 9:51 de la noche y, de acuerdo con el médico general Rafael Moreno, el estado físico de Aracely era estable, aunque presentaba “episodios de autoagresión dados por rasguños y otros síntomas”. A las 3:10 de la madrugada, los exámenes de hemogram, electrolitos, glucosa y tac de cráneo dieron el mismo resultado: normal. El dictamen no cambió hasta las 2:42 de la tarde, cuando la paciente fue diagnosticada con “trastorno depresivo mayor” por el residente de psiquiatría. Aracely pudo volver a su casa, después de todo tipo de exámenes médicos, a las 9:14 de la mañana del cinco de octubre.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) describe el Trastorno Depresivo Mayor (TDM) como un trastorno mental frecuente acompañado de tristeza, pérdida de interés, sentimientos de culpa o falta de autoestima, sensación de cansancio y falta de concentración.

El TDM representa la primera causa de discapacidad a nivel mundial, afectando a 332 millones de personas y causando la muerte de 788.000 de ellas, según un informe de la OMS. Se calcula que para el 2020 esta será la enfermedad más frecuente en el mundo, superando las cifras de enfermedades cardiovasculares y el cáncer.

Aunque las causas del TDM no han sido probadas, existen varias hipótesis. Se piensa que el factor genético, así como vivencias de la infancia y problemas psicosociales pueden ser desencadenantes de la enfermedad.

María Consuelo piensa que este último dá una explicación acertada al porqué su madre entró en estado de depresión.

Hemos tenido problemas como todo el mundo. No somos la única familia con disfuncionalidades”, explica. Este año hubo dos incidentes que afectaron directamente a Aracely. En el primero, en julio, Sofía —la hija menor y quien vivió 47 años con su madre— quiso emanciparse. Un día, mientras Aracely fue al supermercado, Sofía alquiló su cuarto, y cuando regresó no le permitió ingresar a la vivienda.

Aracely comenzó a vivir con Adriana —otra de sus hijas— en Ciudadela Colsubsidio por un mes, pero debido a que permanecía mucho tiempo sola —cosa que no era recomendable para una persona con su condición—, María Consuelo la acogió en agosto su hogar, en el barrio Tintal.

El segundo incidente se presentó a finales de ese mismo mes. Sofía tocó el timbre de la residencia de su hermana con dos policías a su espalda. Argumentaba que habían secuestrado a su madre y que no se la permitían ver. Sin embargo, los uniformados entendieron que la acusación era falsa y se marcharon 30 minutos después. Ese día Aracely “quedó en shock y dejó de hablar” recuerda María Consuelo.

El 7 de octubre, Aracely fue internada en la Clínica de Psiquiatría Santo Tomás. Después de dos semanas de no reaccionar al tratamiento, comenzó a decir algunas palabras poco entendibles. Pasado un mes y medio, sus hijas solicitaron a la clínica la salida de su madre pues, según ellas, no estaba contenta en ese lugar y los días de visita eran muy escasos.

El manejo de trastornos mentales no es nuevo en la familia de Aracely. En 1950 el padre de María Consuelo, Juan Antonio Hincapié, sufrió una intoxicación etílica, lo que le produjo esquizofrenia.

La diferencia entre la depresión de Aracely y la esquizofrenia de Juan Antonio es que esta última iba acompañada de episodios agresivos. Cuando “él se enloquecía” corría hacia las avenidas y se lanzaba a los carros que pasaban con la intención de quitarse la vida. Por eso, en muchas ocasiones, tuvieron que controlarlo con camisa de fuerza.

Según estudios, dicha enfermedad tiene más probabilidad de aparecer en personas con antecedentes genéticos. Juan Antonio hijo también padece de esquizofrenia, pero sus hermanas no tienen contacto con él. Hace cuatro años que no saben de su paradero.

Por su parte, María Consuelo dice ser la más consciente de sus hermanas con la situación de su madre, pues asistió a terapia durante siete años. Fue diagnosticada con depresión enmascarada cuando tenía 20 o 22 años. De vez en cuando va al psicólogo, pues alega que una de las muchas fallas del sistema de salud, con respecto a las enfermedades mentales, es la falta de citas. “Me dan cita cada cuatro meses y termino yendo cada ocho o al año porque no se encuentra agenda. En este mundo hay muy poquitos psicólogos y mucha gente con depresión”.

Aracely Moscote o “Mamita Chela” como le decían sus nietas, falleció el 8 de enero de 2019 en casa de su hija Adriana.