Implantan marcapasos a través del método Jurdham

Un caleño de 68 años con falla cardíaca severa se convirtió en el primer colombiano en acceder al novedoso método creado por cardiólogos argentinos.

“Che, quedó perfecto”, dijo el cardiólogo Néstor López con su marcado acento argentino, mientras asentía con la cabeza y en su rostro asomaba una sonrisa de satisfacción. El especialista sólo necesitó una hora, menos de lo que dura un partido de fútbol, y la compañía de su homólogo colombiano, Alberto Negrete, para devolverle el aliento y la posibilidad de caminar y de valerse por sí mismo a un abuelo caleño de 68 años, al implantar el primer resincronizador cardíaco a través del método Jurdham.

Se trata de un sencillo procedimiento que se realiza por medio de las arterias, sin necesidad de una compleja cirugía, y cuya característica principal es que el dispositivo se implanta dentro del ventrículo izquierdo, a diferencia del tratamiento convencional, en el que uno de los electrodos debe quedar ubicado por fuera del corazón del paciente (ver recuadro).

El método, en proceso experimental, fue creado hace cuatro años en Buenos Aires, Argentina, por los doctores Benjamín Ellys y Néstor López, quienes ya cuentan con más de 30 pacientes implantados y publicaciones en las más importantes revistas científicas del mundo.

En el caso de este caleño, que se convirtió en su primer paciente en Colombia en acceder a la técnica, los cardiólogos dirigieron el dispositivo a través de un catéter, navegando por el sistema arterial hasta ingresar a su maltrecho corazón. Allí atravesaron el séptum, pared que divide los ventrículos, para implantar un electrodo especial dentro del izquierdo.

Los ojos de los cardiólogos siguieron atentos el desplazamiento y avance del dispositivo en inmensas pantallas de la sala de angiografía, donde se obtienen imágenes de los vasos sanguíneos. Con movimientos meticulosos de sus manos guiaron desde afuera el tránsito del catéter hasta el músculo que impulsa la sangre al resto del cuerpo. Un recorrido lento pero seguro. La experticia y la precisión fueron la constante durante la intervención.

El método tiene casi el 100% de éxito, pues, según explica su creador, “el electrodo implantado dentro del ventrículo izquierdo le infunde nuevamente fuerza y capacidad de contracción al corazón para el bombeo de la sangre hacia el cuerpo. La función cardíaca se recupera hasta en un 80%”, afirma López.

De acuerdo con la información difundida por sus creadores, hasta ahora esta técnica se recomienda para pacientes con falla cardíaca severa, es decir, con un corazón que ha perdido casi en su totalidad la fuerza para realizar el bombeo, un corazón distendido que ya casi no late.

En el paciente pionero de Cali la pérdida de la función cardíaca era de tal la magnitud que ningún otro método de tratamiento funcionaba, por lo tanto, su única alternativa era el trasplante, que requiere de una cirugía a corazón abierto, la cual supone muchos más riesgos que el método patentado por los argentinos.

“El corazón está completamente dilatado, con contracciones muy débiles. El paciente padecía una disnea, o falta de aire, que le impedía caminar y hacer sus actividades cotidianas”, explica el doctor Alberto Negrete, cardiólogo del Centro Médico Imbanaco, quien asistió a los especialistas del Cono Sur.

“Estaba en lista de candidatos a trasplante de corazón. Se encontraba muy limitado físicamente y sin alternativas, porque tenía un marcapasos que ya no le funcionaba”, señala el doctor Negrete.

López, el cardiólogo argentino, aprovechó su visita a la ciudad para participar en el Simposio de Arritmias y Falla Cardíaca, y condujo, conjuntamente con Negrete, el procedimiento médico que duró 60 minutos y restituyó la función cardíaca en un corazón que había perdido casi la totalidad de su capacidad de bombeo de la sangre y que, adicionalmente, presentaba una falla eléctrica que complicaba todo el cuadro clínico.

El novedoso procedimiento fue un éxito. Los especialistas verificaron en las imágenes de las pantallas la ubicación precisa del implante y su funcionamiento. Sólo pasaron 24 horas y el paciente ya había recuperado su capacidad de movimiento: volvía a caminar, a realizar sus actividades personales con facilidad, las cuales había tenido que interrumpir por la sensación de ahogo o asfixia permanente que presentó durante los últimos años.

“Este es el primer procedimiento en Colombia. Nuestro objetivo al venir a Cali es que el método se difunda y beneficie a muchos otros pacientes que también lo necesitan y seguro ahora, después de ver un caso de éxito en su propio país, se interesen en mejorar sus complejas condiciones de vida”, dijo López, quien se declaró optimista al final de la intervención.

“Creemos haber establecido un procedimiento basado en técnicas de rutina en los laboratorios de electrofisiología de todo el mundo que permita un implante sencillo, efectivo, rápido y con posibilidad de ser utilizado en forma segura con una curva de aprendizaje mínima”, concluyó.

Un método ambulatorio, una esperanza de vida para aquellos pacientes que han perdido la función de su corazón y están postrados, cuya única alternativa es el trasplante, y que en algunos casos, por la edad, ni siquiera tienen esa posibilidad y su diagnóstico es terminal.

Problemas conocidos y manejables

“Como en toda técnica nueva, son las dificultades y las complicaciones las que hacen que ella resulte clínicamente útil o no aceptable”: así comenzaron los médicos argentinos la presentación del estudio que acompaña el método patentado y que fue dado a conocer por la Revista Argentina de Cardiología en marzo de 2010.

Los cardiólogos reconocen que su procedimiento no está exento de riesgos, pero señalan: “Los conocemos y son manejables”.

El primer riesgo, como en todo tratamiento practicado por cateterismo, es la perforación de la pared auricular con la aguja. Si esto llegará a ocurrir “se detecta de inmediato al realizarse la inyección de sustancia de contraste reglada por la técnica del procedimiento; además, el orificio es mínimo y en esa etapa del procedimiento el paciente no está anticoagulado, por lo que en la mayoría de los casos se resuelve en forma espontánea sin repercusión significativa”, reza el estudio.

El mismo informe médico destaca que “el resto de las posibles complicaciones son totalmente excepcionales” y entre ellas menciona de primera la preocupación por posibles embolias arteriales.

“Si bien este riesgo debe tomarse muy en cuenta, existen varios elementos que sugieren que es aceptablemente bajo: el material de la cubierta de los catéteres es un factor con poca probabilidad de producir trombos (trombogénico), aunque, por supuesto, es imposible descartar la formación de pequeños coágulos de sangre que eventualmente produzcan microtrombosis pulmonares asintomáticas”.

“Obviamente, esos mismos trombos localizados en el cerebro tendrían consecuencias mucho más graves”, reconoce el estudio, y aclara que “si los catéteres fueran aunque sea mínimamente trombogénicos, sería de esperar que en los centenares de miles de catéteres implantados se hubiera producido un número significativo de embolias pulmonares importantes, cosa que no ocurre”.

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¿Qué es un resincronizador cardíaco?

Los resincronizadores cardíacos son más conocidos como marcapasos y existen en el mercado desde los años 50 del siglo pasado. En 1958, Arne Larsson se convirtió en la primera persona en recibir un marcapasos implantable. Durante su vida tuvo 26 marcapasos y fue una activista que ayudó a otros pacientes con problemas cardíacos. Murió en 2001 a la edad de 86 años.

El marcapasos es en realidad un computador diminuto combinado con una batería que se encapsula dentro de una pequeña carcasa metálica de titanio con un tamaño similar al de un reloj de bolsillo. Pesa aproximadamente 85 gramos.

Además del dispositivo, se implantan unos electrodos recubiertos de aislante, con dos propósitos: llevar las señales de información del corazón al dispositivo y transferir desde el dispositivo los impulsos eléctricos al corazón.

El tercer componente del sistema del dispositivo implantable es un programador, un computador externo que se encuentra en el consultorio del médico y que se usa para programar el dispositivo y obtener de él información que ayudará al médico en la terapia contra la insuficiencia cardíaca.

“Si su corazón no late con eficiencia y usted cumple los criterios establecidos, puede ser un buen candidato para un dispositivo de terapia de resincronización cardíaca (TRC), que están diseñados para tratar la insuficiencia del corazón”, dice la página web de Medtronic, una de las empresas que fabrican y venden estos aparatos.

Un dispositivo de TRC envía pequeños impulsos eléctricos indetectables a las dos cámaras inferiores del corazón (ventrículos), para ayudarles a latir a la vez de una manera más sincronizada. Esto mejora la capacidad del corazón para bombear sangre y oxígeno al cuerpo.

Hay dos tipos de dispositivos que se pueden implantar para responder a la insuficiencia cardíaca: un marcapasos de TRC y una combinación de marcapasos con terapia de desfibrilación. Ambos dispositivos ayudan a coordinar la acción de bombeo del corazón y mejorar el flujo sanguíneo. También pueden acelerar un corazón que late demasiado despacio.