Insisten en que vacuna contra el VPH no se relaciona con enfermedades graves

En Colombia el cáncer de cuello uterino es el tercer tipo más frecuente y sigue siendo la primera causa de mortalidad en mujeres.

La patóloga y epidemióloga Nubia Muñoz Calero afirmó que no existe evidencia científica que demuestre la relación entre la aplicación de la vacuna contra el VPH y la aparición de enfermedades graves

Sin embargo, en febrero pasado seis colegios de Usaquén (Bogotá) suspendieron la inoculación de sus alumnas por petición de algunos de los progenitores, quienes hicieron eco de las denuncias realizadas por organizaciones internacionales que insisten en relacionar este biológico con la ocurrencia de eventos adversos como desmayos, accidentes cerebrovasculares y reacciones alérgicas leves y severas.

Dicha situación alertó al Ministerio de Salud, que en el 2012 emprendió la primera fase de vacunación contra el VPH, como parte de una estrategia nacional pública para reducir la morbilidad y mortalidad por cáncer de cuello uterino en mujeres colombianas.

En Colombia, cerca de 2,7 millones de niñas empezaron el esquema, que incluye tres dosis; 1,2 millones no lo han culminado y otras 100.000 no lo han empezado. Para esta campaña, el Gobierno invirtió 80 millones de dólares en la compra de cinco millones de dosis.

Como todas las vacunas, la del VPH produce reacciones locales como dolor o rubor en el sitio de la inyección, pero estas desaparecen a los pocos días”, subrayó la experta, invitada por la Universidad Nacional a las cátedras Huellas que Inspiran y José Celestino Mutis.

Asimismo señala que se realizaron muchos estudios durante diez años, antes de que la vacuna se comercializara. En su opinión, esto permitió que la OMS ratificara el carácter de seguridad.

Las cifras de los organismos internacionales de salud señalan que cada año se diagnostican unos 500 mil casos (273 mil muertes); el 80% en los países pobres. En América Latina y el Caribe, de acuerdo con estadísticas de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), 33.000 mujeres pierden la vida cada año por esta enfermedad.

La investigadora colombiana destaca que el cáncer de cuello uterino es el segundo más común y en países en desarrollo es el número uno. En Colombia es el tercer tipo más frecuente y sigue siendo la primera causa de mortalidad en mujeres.

En consecuencia, su utilización empezó en los países desarrollados desde agosto de 2012, con un costo de 100 dólares por dosis (alrededor de 200 mil pesos), el precio disminuyó cuando el Fondo Rotatorio de la OPS diseñó una estrategia para implementar la cobertura a nivel regional, lo que permitió que países como Colombia lideraran programas desde el Estado.

Al realizarse la campaña en colegios y escuelas, Colombia tiene una de las mejores coberturas en América Latina y ha sido líder en el diseño y puesta en marcha de un Plan Nacional de Vacunación contra el VPH”, destaca Muñoz Calero.

Ana Lucía Cómbita, profesora de la Facultad de Medicina de la U. Nacional, afirma que desde el Instituto Nacional de Cancerología, donde es investigadora, se monitorea este proceso con el objetivo de evaluar su eficacia. “Ante la dificultad de tomar muestras de citología, pues son niñas de entre 9 y 13 años, se encuentran en un proceso de validación de una técnica de detección a partir de las muestras de orina”, comenta.

Las profesoras Muñoz y Cómbita señalan que si bien la vacuna es muy importante, pues previene el 70% de las infecciones, no reemplaza las citologías ni el diagnóstico temprano y el tratamiento oportuno. Solo así Colombia podrá controlar este mal, el cual es previsible casi en su totalidad.