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hace 1 hora

Joven cuadripléjico le ganó la batalla a Coomeva

Juan Sebastián Betancourt fue becado para estudiar en Estados Unidos una maestría, pero su EPS se negaba a darle sus medicamentos por estar en el exterior.

Juan Sebastián Betancourt. /Foto: Universidad de la Sabana
Juan Sebastián Betancourt. /Foto: Universidad de la Sabana

"Por favor, ¡no más tramitomanía!" Ese fue el mensaje que Alba Luz Chaparro de Betancourt, a través de una tutela, le envió a Coomeva, EPS que se negaba a entregarle a su hijo, Juan Sebastián Betancourt Chaparro, las medicinas que éste necesitaba para vivir de manera digna luego de que en su excursión del colegio en San Andrés hubiera quedado parapléjico tras lanzarse a la piscina de manera aparatosa.

Desde que quedó cuadripléjico, Juan Sebastián Betancourt está en una silla de ruedas. No puede vestirse o comer por su cuenta porque sufre de espasticidad (músculos tensos y rígidos) y necesita ayuda hasta para desplazarse. Esos medicamentos los debe tomar el joven de por vida. Antes de que Betancourt saliera del país, Coomeva le entregó medicinas para tres meses. Pero luego se los suspendió indefinidamente.

Ahora, porque así se lo ordenó el Juzgado 11 Civil del Circuito de Bogotá, en una sentencia que la familia del joven acaba de dar a conocer pero que se emitió el pasado 8 de abril, Coomeva tiene la obligación de proveer los medicamentos y, según el fallo de tutela, debe acudir si es necesario a un consulado para hacerle llegar a Juan Sebastián Betancourt las medicinas que su médico le haya prescrito.

El joven, luego de su accidente, ingresó a la Universidad de la Sabana para estudiar negocios internacionales. Se graduó en agosto de 2010 y, en 2012, se convirtió en el primer estudiante con discapacidad motora que el prestigioso programa de becas estadounidense Fulbright galardonaba. Se fue para Miami para hacer una maestría en negocios internacionales, en la Florida International University, pero fue justo en ese, uno de los mejores momentos de su vida, que empezó su viacrucis por cuenta de Coomeva.

Paradójicamente, la razón por la cual le dieron la beca Fulbright Saldarriaga-Concha (que está dirigida a profesionales discapacitados) fue el proyecto que presentó: una empresa que produzca y comercialice rampas personalizadas para lugares privados y públicos, con el fin de que las personas discapacitadas no sean discriminadas o excluidas por su condición.

Ante jueces, sin embargo, Coomeva argumentó que Juan Sebastián Betancourt no podía recibir los medicamentos porque no podía recibir los beneficios del sistema de salud colombiano por fuera del territorio nacional.

El Juzgado 11 Civil del Circuito de Bogotá falló en contravía a los alegatos de Coomeva. Señaló que Betancourt merecía “especial protección” por sus circunstancias y que, por esa razón, “la obligación del Estado debe ir más allá de sus propias fronteras”. Indicó que la residencia del estudiante en EE.UU. era temporal y que sus padres no tenían cómo pagar las costosas medicinas. Concluyó, entonces, que la EPS había vulnerado los derechos del joven a la salud y a una vida digna.

"Ha de tenerse presente, de un lado, que el joven actor se encuentra lejos de su país de origen yd e su familia, y dada su incapacidad física debe contar en todo momento con las medicinas que le han sido prescritas por su médico para que su estado de salud se mantenga estable, evitando así deterioros futuros", resaltó el fallo.