Cada año, esta enfermedad mata a 1.6 millones del personas.
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La colombiana que lucha contra la tuberculosis en Ucrania

Fabiola Gordillo lleva 10 años recorriendo el mundo y atendiendo enfermos con Médicos Sin Fronteras. En la actualidad lidera un laboratorio internacional para combatir la tuberculosis resistente a medicamentos en Zytomyr, Ucrania.

Laboratoria en Zytomyr, Ucrania / Cortesía Médicos Sin Fronteras.

Fabiola Gordillo es una microbióloga colombiana que lleva más de 10 años recorriendo el mundo y atendiendo enfermos con la organización Médicos Sin Fronteras. En Etiopía trabajó para erradicar la malaria. En la República Centroafricana luchó contra la enfermedad del sueño. En Sudán del Sur ayudó a mitigar los síntomas del sida y de la rabia. Viajó también por Chad, Libia y Zimbabue. Atravesó Rusia y Uzbekistán. Hoy en día lidera un laboratorio para combatir la tuberculosis resistente a medicamentos en Zytomyr, una pequeña ciudad en el centro de Ucrania.

Gordillo comenzó su labor humanitaria en las regiones más olvidadas de Colombia. Después de graduarse de la universidad Colegio mayor de Cundinamarca y durante casi cinco años acompañó a las comunidades de Córdoba, Norte de Santander y Chocó en su lucha por mitigar y erradicar enfermedades endémicas y contagiosas. El proyecto en el que trabaja en la actualidad busca combatir una de las formas más agresivas de la tuberculosis, una enfermedad que al año mata a 1’600.000 seres humanos. (Lea: ¿Por qué sigue muriendo gente de tuberculosis?)

“Estamos construyendo un laboratorio de tercer nivel de bioseguridad en el que vamos a hacer cultivos, análisis de medicamentos y pruebas moleculares para que el diagnóstico de los pacientes con tuberculosis sea más rápido y más efectivo. Queremos que los enfermos tengan un tratamiento adecuado desde el inicio”, afirma Gordillo. Ucrania es uno de los países con mayor mortalidad por esta enfermedad en el mundo, porque el 50 % de los afectados son multirresistentes a los medicamentos. “La situación de tuberculosis en esta parte de la antigua Unión Soviética es crítica”.

Según Gordillo, los primeros síntomas de la enfermedad son pérdida de peso, sudoración excesiva en la noche y ataques de tos, durante más de 15 días seguidos. La resistencia que generan los pacientes se debe, entre otras cosas, a que abandonan los tratamientos convencionales porque duran 24 meses, implican inyecciones diarias y tienen muchos efectos secundarios.

“Los pacientes se cansan de recibir ese tratamiento tan largo, muchos quedan sordos o no pueden trabajar. Sufren mareos, vómitos e intensos dolores de cuerpo y por eso se rinden y lo abandonan”, dice Gordillo. Incluso, muchas veces los pacientes se sienten peor con el tratamiento que con la enfermedad misma.

Por eso, el objetivo del laboratorio de Médicos Sin Fronteras que lidera es introducir en Ucrania las medicinas y los tratamientos disponibles y aconsejados por la Organización Mundial de la Salud (OMS), que por razones políticas y económicas aún no han llegado hasta ese país.

“Estamos trabajando en un proyecto modelo para que todo el país pueda usar los medicamentos adecuados en miles de pacientes”. A diferencia del tratamiento convencional, el que está usando Gordillo es oral, dura solo 12 meses y tiene muy pocas consecuencias negativas para la salud del enfermo. “Nuestros pacientes no necesitan estar hospitalizados, pueden seguir trabajando, continuar su vida lo más normal posible”.

Otro punto importante es que los nuevos tratamientos de Médicos Sin Fronteras incluyen un equipo de psicólogos, trabajadores sociales y enfermeros dedicados a acompañar a los pacientes para evitar la deserción y reducir así la resistencia al medicamento y la tasa de mortalidad. (Le puede interesar: Bacterias de tuberculosis en el Amazonas son diferentes a las del resto de Colombia)

El equipo que lidera Gordillo es interdisciplinar y tiene profesionales de todo el mundo: Filipinas, India, Italia, El Salvador, Georgia y Pakistán. “Ucrania es un país muy lindo. Limita con Rusia, Bielorrusia, Polonia y Rumania. Tiene dos millones de habitantes. La gente es muy querida. Uno se siente como en casa”, confiesa Gordillo, mientras aclara que en el futuro quiere volver a Colombia.

Gordillo y su equipo viven en una casa cerca del hospital donde funciona el laboratorio, se comunican todo el tiempo por traductores, pues ella no habla ruso ni ucraniano y casi nadie en la ciudad habla español. “Nuestra lengua de trabajo es el inglés. Todos los documentos, correos y protocolos son en dos lenguas: inglés y ucraniano”.

El proyecto implica un cambio profundo en el sistema de salud de Ucrania. Como en todos los países, el proceso para incluir nuevas drogas requiere debates y evaluaciones previas con distintas instituciones del gobierno. “Llevamos más de un año en este trabajo y ya conseguimos el aval del Ministerio de Salud. Aunque durante este tiempo hemos tratado pacientes, esta semana empezamos oficialmente la atención”, dice Gordillo.

La idea del laboratorio a corto plazo es atender 100 pacientes con tuberculosis al año durante tres años. Una vez termine esa fase, quieren mostrarle los resultados al Ministerio de Salud para confirmar que es un tratamiento efectivo y replicarlo en todas las ciudades del país europeo. (Lea: Tres astrónomas colombianas que la están rompiendo)

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Juan Miguel Hernández / @JuanMiguel94

Salud

La colombiana que lucha contra la tuberculosis en Ucrania

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