La regularidad y duración del ciclo menstrual puede incidir en la mortalidad

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Investigadores de la Escuela de Salud Pública TH Chan de Harvard concluyeron que las mujeres con ciclos irregulares y prolongados tienen más probabilidades de morir prematuramente.

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, las muertes antes de los 70 años son consideradas muertes prematuras. Unas 59.6 millones de personas mueren en el mundo antes de esas edad (según cifras de 2016) de enfermedades cardiovasculares, o cáncer, las principales causas de muertes prematuras en el mundo.

Según un grupo de investigadores de la Escuela de Salud Pública TH Chan de Harvard, los ciclos menstruales regulares reflejan el funcionamiento normal del eje hipotalámico-pituitario-ovárico, un signo vital de la salud general de la mujer. Pero, ¿qué tanto la irregularidad y duración de estos ciclos menstruales pueden incidir en las muertes prematuras de las mujeres? Esta fue la pregunta que se dieron a la tarea de responder en un estudio publicado hoy en la revista British Medical Journal (BMJ).

Los ciclos menstruales irregulares y largos son menudo atribuidos a la alteración funcional del eje hipotalámico-pituitario-ovárico, lo que a su vez se asocia con un mayor riesgo de cáncer de ovario, enfermedades coronarias, diabetes tipo 2 y problemas de salud mental gracias a un “entorno hormonal alterado”. Cabe aclarar que el sobrepeso, el tabaquisimo o la dieta y la actividad física contribuyen a aumentar o disminuir el riesgo de mortalidad prematura, y que además tienen impactos en los metabolismos y ciclos menstruales de las mujeres.

Para incluir estas variables en su respuesta, los investigadores se basaron en el “Nurses Health Study”, un estudio que comenzó en 1989 con 116.429 enfermeras de entre 25 y 42 años (en Estados Unidos), aprobado por las juntas de revisión institucional del Brigham and Women’s Hospital y la Escuela de Salud Pública TH Chan de Harvard.

Al inicio del estidio, las participantes describieron sus ciclos menstruales cuando eran adolescentes (14 a 17 años), y luego en sus edades actuales. Después de eliminar de la cohorte a mujeres con enfermedades cardiovasculares, cáncer o diabetes, quedaron 79.505 que completaron detalladamente un cuestionario sobre su ciclo menstrual. Para la mayoría, los ciclos duraban 21 o 25 días si eran regulares, y más de 50 días si eran demasiado irregulares como para estimar.

En las mujeres con un ciclo regular, el 75% tuvo una duración de ciclo de 26 a 31 días y solo el 1,5% informó una duración de ciclo extrema. De manera similar, entre las mujeres que informaron ciclos irregulares o ningún ciclo, el 70,3% tenía una duración de ciclo extrema y el 7,4% tenía una duración de ciclo normal.

¿Pero qué pasó con estas mujeres? El estudio las siguió hasta el año 2017, y los investigadores calcularon cuantas de ellas habían muerto prematuramente (buscando a quienes no regresaban el cuestionario mediante informes familiares, forenses o índices nacionales de defunciones).

Según el estudio, en comparación con las mujeres que informaron ciclos menstruales muy regulares, las que informaron ciclos irregulares o ningún período tenían un índice de masa corporal más alto (28,2 frente a 25.0) y eran más propensas a tener hipertensión (13,2% frente a 6,2%), sangre alta niveles de colesterol (23,9% frente a 14,9%), hirsutismo (8,4% frente a 1,8%), endometriosis (5,9% frente a 4,5%) y fibromas uterinos (10,0% frente a 7,8%), así como una mayor prevalencia de antecedentes familiares de diabetes (19,4% frente a 15,8%).

Se observaron resultados similares entre las mujeres que informaron que la duración de su ciclo habitual era de 40 días o más o demasiado irregular para estimar en comparación con las mujeres que tenían una duración de ciclo normal de entre 26 y 31 días (tabla 1). Además, el tabaquismo fue más común entre las mujeres que informaron una duración de ciclo habitual de 25 días o menos que entre las mujeres que informaron una duración de ciclo normal (14,8% frente a 10,1%).

Se documentaron muertes antes de los 70 años, incluidas 894 por cáncer y 172 por enfermedad cardiovascular. La mortalidad prematura fue mayor entre las mujeres que experimentaron ciclos menstruales irregulares o largos que entre las que tenían ciclos regulares o cortos.

Las mujeres que usaban anticonceptivos orales entre las edades de 14 y 17 años también tenían más probabilidades de morir prematuramente que las mujeres que informaron ciclos menstruales muy regulares durante este rango de edad. Sin embargo, el uso de anticonceptivos orales entre los 18 y 22 años o entre los 29 y 46 años no se asoció con la mortalidad prematura.

Las asociaciones de ciclos largos e irregulares con mortalidad prematura no parecieron verse modificadas por la calidad de la dieta, el IMC, los niveles de actividad física, las puntuaciones de los síntomas de ansiedad fóbica, la depresión, la paridad o la edad de la menopausia. Sin embargo, la asociación de ciclos largos con mortalidad prematura fue ligeramente más fuerte entre los fumadores actuales.

“Nuestros resultados enfatizan la necesidad de que los proveedores de atención primaria incluyan las características del ciclo menstrual a lo largo de los años reproductivos como signos vitales adicionales al evaluar el estado de salud general de las mujeres y señalan posibles intervenciones en el estilo de vida para controlar el riesgo entre las mujeres con trastornos del ciclo menstrual que podrían tener efectos adversos para la salud a largo plazo”, concluyen los investigadores.

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