Consecuencias de la emergencia climática afectan cada vez más la salud de la humanidad

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Un informe publicado en The Lancet afirma que el cambio climático está impactando a la salud con efectos cada vez más nocivos e inmediatos. La vulnerabilidad a los extremos de calor, la letalidad de los fenómenos meteorológicos, las enfermedades infecciosas sensibles al clima, la seguridad alimentaria, la desnutrición y la migración fueron algunos de los indicadores.

En 2015 cientos de países hicieron un compromiso internacional que buscaba reducir las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) y mantener el aumento de la temperatura global por debajo de los 2 °C. Sin embargo, cinco años después de haberse firmado el Acuerdo de París, las emisiones globales de CO2 continúan aumentado constantemente y los últimos años han sido los más calurosos jamás registrados.

Con el paso del tiempo, los cambios en el clima han provocado cada vez más alteraciones no solo en los ecosistemas y hábitats de cientos de especies en el planeta, sino en la vida cotidiana de los seres humanos. Así lo reveló un informe publicado esta semana por la revista científica The Lancet, en donde se muestran las alarmantes consecuencias de la emergencia medioambiental con la salud a nivel mundial.

Los efectos del cambio climático suelen ser desiguales e impactan de manera desproporcionada en las poblaciones más vulnerables que, por lo general, son quienes menos han contribuido al problema. Para los científicos detrás de la investigación es claro como la emergencia medioambiental está articulada directamente con las desigualdades sociales y económicas.

La investigación se centró en indicadores que reflejan las consecuencias del cambio climático en la salud humana como: la vulnerabilidad a los extremos de calor, la letalidad de los fenómenos meteorológicos extremos, las enfermedades infecciosas sensibles al clima, la seguridad alimentaria y la desnutrición y la migración, desplazamiento y aumento del nivel del mar.

Olas de calor y sequía

Según el informe, en los últimos cinco años las poblaciones vulnerables estuvieron expuestas a 475 millones de sucesos de olas de calor en todo el mundo, lo que a su vez se reflejó en un exceso de morbilidad y mortalidad. En los últimos 20 años, se ha producido un aumento del 53,7 % de la mortalidad relacionada con el calor en personas mayores de 65 años, alcanzando un total de 296.000 muertes en 2018.

Las olas de calor también impactaron el rendimiento económico de los países. Según el estudio, se perdieron más de 302.000 millones de horas de capacidad laboral potencial en. La India e Indonesia se encuentran entre los países más afectados, y sufren pérdidas potenciales de capacidad laboral equivalentes a un 4 y un 6 % de su producto bruto interno anual. En Europa, en 2018, el costo de la mortalidad relacionada con el calor equivalía al 1,2 % del ingreso nacional.

Los cinco años más calurosos han ocurrido desde 2015 y el 2020 podría ser el segundo año más calurosos en la historia. Según The Lancet el calor extremo afectó especialmente a Japón, norte de India, este de China y Europa central. De igual forma, solo en2019 se llegó a afectar más del doble de la superficie terrestre mundial con sequías, que su vez provocaron la disminución de suministros portables, reducción de ganados, afectación en los cultivos y un mayor riesgo de incendios forestales.

El clima cambiante ha aumentado la transmisión de enfermedades infecciosas con el paso del tiempo. Desde la década de 1990, según el informe, se ha incrementado en un 15% la idoneidad climática para provocar enfermedades como el dengue, la malaria y bacterias del género Vibrio.

La respuesta del sector salud ante el cambio climático

En medio de las consecuencias del cambio climático, el compromiso de algunos sectores como el de la salud ha sido fundamental para mejorías futuras. Según el informe, los servicios de salud de 86 países están ahora conectados con sus servicios meteorológicos nacionales para ayudar en la planificación de la adaptación sanitaria y cerca de 51 países han desarrollado planes nacionales de adaptación sanitaria. El gasto mundial en adaptación sanitaria aumentó al 5,3 % llegando a los 18.400 millones de dólares en 2019.

Aunque el sector de salud fue responsable del 4,6% de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero en 2017, ahora está tomando medidas para reducir el impacto. En Reino Unido, por ejemplo, ya se trabaja en la planificación de un servicio de salud con una huella de carbono cero y en Alemania ya se creó un departamento dedicado a la protección de la salud y la sostenibilidad responsable. Según The Lancet, el 73 % de los países hacen referencia explícita a la salud y el bienestar en sus Contribuciones Determinadas a Nivel Nacional en el marco del Acuerdo de París.

La importancia de los próximos cinco años frente al cambio climático

El próximo 12 de diciembre se celebra el aniversario del Acuerdo de París de 2015 y se prevé que los países actualicen sus Contribuciones Determinadas a Nivel Nacional para alcanzar el objetivo de mantener el aumento de la temperatura global por debajo de los 2 °C.

Para los científicos detrás del informe, los esfuerzos que deben hacerse por generar un cambio que realmente impacte se materializan en las consecuencias de lo que aún es la pandemia del Covid-19. Una emergencia sanitaria articulada completamente con la emergencia ambiental. El estudio señala que los profesionales de salud tienen entonces una responsabilidad para actuar como puente entre las dos cuestiones.

Trabajar para comprender la crisis de la enfermedad que trajo el virus SARS-CoV-2 es también entender el contexto del cambio climático que la causó. “Es necesario trabajar para comprender el problema, incluyendo: qué poblaciones son vulnerables tanto a la pandemia como al cambio climático; cómo han reaccionado y se han adaptado las economías mundiales y nacionales, y cuáles han sido las consecuencias sanitarias y ambientales; y qué aspectos de esos cambios deben conservarse para apoyar el desarrollo sostenible a largo plazo”, agrega el documento.

El estudio también señala que muchas de las medidas adoptadas para prepararse para crisis inesperadas, como una pandemia, son similares a las que necesitan para enfrentar los cambios de la emergencia climática. Medidas que incluyen la identificación de la población más vulnerable, evaluar la capacidad de los sistemas de salud pública, desarrollar medidas de preparación e invertir en ellas, y priorizar la capacidad de recuperación y la equidad de las comunidades. “A menos que la recuperación mundial de COVID-19 se ajuste a la respuesta al cambio climático, el mundo no podrá cumplir el objetivo establecido en el Acuerdo de París, lo cual perjudicará la salud pública tanto a corto como a largo plazo”, concluye el documento.

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