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hace 1 hora

Logran convertir los malos recuerdos en memorias positivas

Científicos en Estados Unidos consiguieron transformar las memorias dolorosas de un grupo de ratones en recuerdos positivos. El estudio busca encontrar tratamientos contra la depresión y los traumas.

Un nuevo estudio llevado a cabo por neurocientíficos del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), en Estados Unidos, reveló que el circuito cerebral que conecta el hipocampo y la amígdala desempeña un papel crítico en la asociación entre la emoción y la memoria. El trabajo, realizado en ratones, se publicó en la última edición de la revista Nature. Los resultados demostraron que este circuito neuronal vincula los recuerdos con los sentimientos y que los recuerdos malos pueden ser intercambiados por los buenos.

Los investigadores descubrieron que, a partir de una técnica conocida como optonogenética, es posible revertir la asociación de los recuerdos en el cerebro, mediante la manipulación de neuronas. La técnica utiliza la luz para controlar la actividad de estas células del cerebro. La explicación consiste en que la luz permite etiquetar el grupo de neuronas que guardan un recuerdo y reactivarlas a voluntad aplicando sobre ellas un rayo de luz. Al hacerlo, el recuerdo vuelve y, con él, su asociación positiva o negativa.

Esta técnica ya ha sido empleada para estudiar los fundamentos neuronales del comportamiento, la memoria y las causas de enfermedades como el alzhéimer, la esquizofrenia o el estrés postraumático. También es un procedimiento empleado en personas con lesiones de retina, que necesitan recuperar su visión parcialmente.

El equipo de científicos ha venido explorando desde hace años los mecanismos cerebrales que permiten crear un recuerdo, guardarlo, recordarlo meses o años después y atribuirle un valor emocional. Estudios anteriores han demostrado que la memoria es maleable y que los malos recuerdos pueden modificarse por buenos. Esto ha permitido tratar a personas con depresión o víctimas de una experiencia traumática desde la psiquiatría o la psicología. Lo que se ignora es el detalle celular y molecular: ¿Cómo se crea y se almacena un recuerdo en el cerebro y cómo se puede cambiar el cableado que hay entre las neuronas para transformarlo?

Los recuerdos están hechos de muchos elementos, que se almacenan en diferentes partes del cerebro. Según los científicos, la memoria de un lugar donde se realizó un determinado evento se almacena en las células del hipocampo, mientras que las emociones vinculadas se encuentran en la amígdala.

Pero, ¿En qué consistió el experimento? Los científicos etiquetaron las células del hipocampo activas durante la formación del recuerdo con una proteína sensible a la luz. Cada vez que las células se activaban con la luz, los ratones se acordaban del recuerdo. Primero etiquetaron las neuronas asociadas con una experiencia positiva (en el caso de los ratones machos, socializar con un ratón hembra) y después con una experiencia negativa (un choque eléctrico leve).

Dos días más tarde, los ratones fueron dispuestos en un rectángulo de arena dividido en dos zonas. Allí los expertos determinaron qué lado les gustaba más. Posteriormente, aplicaron la técnica de la optogenética y descubrieron que la exposición a nuevos estímulos puede cambiar las emociones de la memoria. Los malos recuerdos se vuelven buenos y viceversa.

Para los ratones que habían recibido el condicionamiento del miedo, los investigadores estimularon las células marcadas con luz cada vez que el ratón entraba en su lado preferido. Los animales comenzaron a evitar esa zona, lo que demostraba que la reactivación del recuerdo del miedo había tenido éxito. De la misma forma, el recuerdo positivo podía ser reactivado. Los ratones que eran estimulados positivamente (cuando entraban al lado menos preferido) comenzaron a pasar más tiempo allí al recordar un buen recuerdo.

Los autores aseguran que este experimento podría ser útil para crear nuevos medicamentos que traten el estrés postraumático. "En el futuro se podrían desarrollar métodos que ayuden a la gente a recordar momentos positivos con más fuerza que los negativos", explicó Susumu Tonegawa, investigador de MIT y autor principal del artículo.

El objetivo le apunta a intentar aplicar este estudio a la complejidad del cerebro humano y lograrlo sin la manipulación genética ni la cirugía que requiere la optogenética. Los expertos confían en que los recuerdos se podrían reescribir sin usar métodos invasivos. “En el futuro, uno podría desarrollar métodos para ayudar a la gente a recuperar sus recuerdos positivos más que los negativos”, dijo Tonegawa en una nota de prensa difundida por el MIT.

No obstante, este campo no ha estado exento de detractores. Luis de Cedea, director de un grupo de investigación en la Universidad de Stanford (EEUU) sobre estrés y adicción usando optogenética en ratones, opinó para el portal de ciencia esmateria.com que el trabajo de Tonegawa tiene "muchos puntos débiles". Uno de ellos es que se simplifica el circuito neuronal de un recuerdo pues, "puede ser mucho más complejo de lo que ellos creen".