Los alérgicos no se hacen, nacen

Luego de analizar los anticuerpos de 10.000 personas en Estados Unidos, científicos concluyeron que lo más importante no son los factores externos sino los internos.

Un estudio concluyó que la proporción de alérgicos es la misma en todas las zonas de Estados Unidos.

La culpa de las alergias casi siempre ha recaído en agentes externos a nosotros: los ácaros, el polen, el gluten, el pelo de animales, algunos alimentos, entre una centena más de sustancias. Pero el censo más amplio realizado hasta ahora, en el que se incluyó a 10.000 personas de todos los rincones de Estados Unidos, sugiere que esa mirada sobre las alergias ha sido equivocada.

Luego de tomar muestras de anticuerpos contra 19 distintas sustancias alergénicas en estas 10.000 personas, los científicos del Instituto Nacional de Salud Ambiental llegaron a una conclusión inesperada: la prevalencia (proporción de individuos con ese problema en un período determinado) es la misma en cualquier región de EE.UU.

“Este fue el resultado más inesperado del estudio”, explicó a la agencia Sinc Darryl Zeldin, líder del trabajo y director del Instituto Nacional de Salud Ambiental del NIH. “Imaginábamos que en unas zonas la población sufriría más alergias que en otras. En cambio, la prevalencia es prácticamente idéntica a lo largo de EE.UU., cosa que nos hace pensar que lo importante no son los factores externos, sino los internos”.

Los investigadores señalaron que, si bien el número de personas alérgicas es homogéneo, lo que cambia es el tipo de alergia. Mientras en la Costa Este hay más alergias a sustancias propias de interiores, como pelo de gato o ácaros del polvo, en la Costa Oeste las hay a sustancias de exteriores, como hierbas o polen.

“Es un dato verdaderamente interesante”, comentó a la misma agencia de noticias Josep Maria Antó, director del Centro de Investigación en Epidemiología Ambiental de Barcelona y coordinador del proyecto europeo MeDall, que busca entender los mecanismos de aparición de las alergias. “Desde hace diez años sospechamos que no son tanto el resultado de una exposición a alérgenos específicos, sino más bien una predisposición previa que se manifiesta cuando hay exposición. El estudio apoya esta hipótesis”, apunta Antó, quien no está involucrado en la investigación.

Este hallazgo, que confirma los nuevos enfoques en la comprensión de las enfermedades alérgicas, hace pensar que las personas que estén predispuestas genéticamente a sufrir alergias, muy posiblemente desarrollarán la susceptibilidad sin importar dónde estén. Simplemente, y con el paso del tiempo, su sistema inmunológico terminará reaccionando exageradamente a cualquier alérgeno presente en su ambiente, bien sea polen, insectos, ingredientes de algunos alimentos, o pelos de mascotas.

“Y también nos hace pensar que los factores genéticos pueden ser más determinantes y generales de lo que creíamos”, comento Zeldin. El censo realizado en Estados Unidos invierte entonces la concepción previa sobre el origen de las alergias: la gente no se vuelve alérgica, nace alérgica.

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