Los niños tienen la misma energía que los atletas de alto rendimiento

Una investigación en la que se evaluaron los niveles de histamina de los menores demostró que tienen la misma resistencia física y capacidad de recuperarse que los atletas profesionales.

Esta no es la primera vez que se demuestra la extraordinaria capacidad física de los niños, pero sí la primera que los compara con deportistas de alto rendimiento. Pixabay

Es una imagen recurrente, estereotípica incluso: un par de padres exhaustos tras un día de juegos con su hija o hijo, y el pequeño listo para una nueva tanda de juegos. Ahora, investigadores franceses y australianos encontraron las causas científicas detrás de esa repetitiva escena.

El estudio, publicado en la revista Frontiers in Physiology, demostró que los niños tienen niveles de energía similares a los de los atletas profesionales y, en ocasiones, una capacidad de recuperación después de intensas jornadas de ejercicio aun más alta que la de los mejores deportistas.

La investigación comparó tres grupos:  once niños de 9 a 12 años de edad, doce varones sin formación deportiva y trece atletas profesionales –competidores en triatlones nacionales y otras carreras de larga distancia–, quienes se sometieron a una serie de pruebas en bicicletas. 

A los tres grupos los sometieron a pruebas de dos tipos: de ejercicio aeróbico (que oxigena la sangre, comúnmente conocido como “cardio”) y anaerobias (las que desgastan los músculos y producen ácido láctico, que genera dolor en los músculos). Tras las pruebas, los científicos midieron los niveles de oxígeno y ácido láctico en la sangre.

Lo que encontraron es que en todas las pruebas los niños superaron a los adultos sin entrenamiento físico en términos de recuperación después de la actividad física.

“Encontramos que los niños usan más su metabolismo aeróbico y por ello se cansaron menos en las actividades de alta intensidad física”, dijo el investigador principal, Sébastien Ratel, quien además es profesor en la Universidad Clermont Auvergne, en Francia. 

“Además, los pequeños se recuperaban de forma muy rápida –incluso más rápido que los mejores atletas–, algo que era visible debido a que su corazón regresaba al ritmo normal en menor tiempo y a que los niveles de ácido láctico en su sangre disminuían a gran velocidad”, añadió. 

De acuerdo con el investigador Anthony Blazevich, profesor en la Universidad Edith Cowan, en Australia, este estudio puede ayudarnos a entender cómo y en qué momento la composición del cuerpo empieza a cambiar, así como enfocar el entrenamiento físico en niños en mejorar ciertas habilidades, y no su resistencia física que, de por sí, es bastante elevada.

 

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