Los Óscar que hicieron visibles enfermedades

Los actores Eddie Redmayne y Julianne Moore fueron premiados al interpretar personajes con ELA y alzhéimer.

Eddie Redmayne mostró cómo el científico Stephen Hawking ha sobrevivido a la esclerosis lateral amiotrófica.

La última edición de los Óscar será recordada por ser la noche de Birdman (Alejandro González Iñárritu), pero también por premiar como actor y actriz principales a Eddie Redmayne y Julianne Moore, quienes interpretaron a dos personajes afectados por una enfermedad neurológica.

Esa noche, la esclerosis lateral amiotrófica (ELA) y el alzhéimer cobraron protagonismo entre las estrellas de Hollywood. Las dos categorías interpretativas principales han caído a manos de Julianne Moore, por su papel de una mujer con alzhéimer en la película Siempre Alice (dirigida por Richard Glatzer, Wash Westmoreland), y Eddie Redmayne, por interpretar al científico Stephen Hawking en el momento en que le fue diagnosticada la ELA, en La teoría del todo (de James Marsh).

Los protagonistas no se olvidaron de hablar de estas patologías en sus discursos de agradecimiento: "Soy muy consciente de que soy un hombre muy, muy afortunado. Este premio pertenece a toda la gente que lucha contra el ELA en todo el mundo”, dijo Redmayne.

Moore también llamó la atención sobre la enfermedad: “Estoy muy contenta de haber podido hablar sobre el alzhéimer”, dijo al recibir el premio.

No era la primera vez que una actriz optaba a hacerse con el Óscar por interpretar a un paciente con alzhéimer. Judi Dench ya estuvo nominada por la película Iris (2001) y también Julie Christie por Lejos de ella (2006). Sin embargo, ninguna de ellas pudo hacerse con el galardón. Tampoco lo consiguió Gary Cooper con su nominación por El orgullo de los Yankees (1942), en la que interpretaba al jugador de béisbol Lou Gehrig, quien falleció a los 38 años por padecer ELA (por ese motivo es conocida también como la enfermedad de Lou Gehrig).

“Películas como estas, en las que se da una visión bastante fidedigna de la enfermedad, ayudan muchísimo a fomentar la concienciación de los pacientes neurológicos”, comentó para la agencia Sinc Carlos Tejero, vocal de la Sociedad Española de Neurología (SEN).

Dos enfermedades sin cura

La ELA, que afecta aproximadamente a 5 de cada 100.000 personas en todo el mundo, es una enfermedad neurodegenerativa progresiva que afecta las células nerviosas del cerebro y de la médula espinal. Con el tiempo, la degeneración progresiva de las neuronas motoras producida por la ELA ocasiona la muerte de éstas. Cuando mueren las neuronas motoras, el cerebro pierde la capacidad de iniciar y controlar el movimiento de los músculos.

Por su parte, el alzhéimer es la forma más común de la demencia, y hasta ahora es incurable y terminal. Es una es una enfermedad neurodegenerativa que se manifiesta como deterioro cognitivo y trastornos conductuales. Se caracteriza por una pérdida de la memoria inmediata y de otras capacidades mentales. Según la Organización Mundial para la Salud, 35,6 millones de personas en el mundo padecen demencia.

“El alzhéimer y la ELA son enfermedades neurológicas que causan una gran discapacidad y dependencia. Fomentar su conocimiento es el primer paso para avanzar en la investigación, el tratamiento y el diagnóstico y, en general, en la lucha contra estas enfermedades”, ha subrayado David Pérez, director de la Fundación Española del Cerebro.