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Van 1.579 casos confirmados en el país

Los temores de las enfermeras que atienden la crisis del coronavirus

Una conversación con la Organización Colegial de Enfermería y la Asociación Nacional de Enfermeras de Colombia revela la vulnerabilidad de las trabajadoras de la salud colombiana ante la pandemia.

Denuncian falta de elementos de protección, discriminación y sobrecarga en labores de cuidado. / Mauricio Alvarado.

Las enfermeras son la primera línea de atención contra el coronavirus. Según Edilma Suárez, profesora de la facultad de Enfermería de la Universidad Javeriana y representante de Asociación Nacional de Enfermeras de Colombia (ANEC), nadie está ocupándose de cuidar a la “primera línea”: “Aunque en Colombia hay más médicos, las enfermeras o las auxiliares de enfermería, que son mujeres en su mayoría, están al frente del cuidado. Son quienes manipulan los medicamentos, quienes visitan a los pacientes. Mejor dicho, quienes tienen más contacto con ellos y por lo mismo, más probabilidades de contagiarse del COVID-19”. (Esta es la situación del coronavirus en Colombia en tiempo real) 

De las 46 muertes por coronavirus que hay registradas en Colombia, ninguna ha sido identificada como parte del personal de salud, “pero no tarda para que una de estas víctimas sea parte de los equipos de salud del país”, dice Suárez, quien asegura que conoce el caso de tres enfermeras en Bogotá contagiadas con COVID-19 que se encuentran en aislamiento en sus casas.

Para Cecilia Vargas, representante de la Organización Colegial de Enfermería (OCE) el peor escenario para las enfermeras colombianas se parece al caso italiano, que a la fecha lleva 132.547 casos confirmados y 16.523 muertes, de las cuales 2.629 casos eran profesionales de la salud.

Denuncias anónimas —muchas por temor a perder el empleo— llegaron a la OCE desde el pasado 6 de marzo, cuando se confirmó el primer caso de COVID-19 en Colombia. La mayoría de ellas alertan sobre la falta de elementos de protección: “Hoy me tocó atender un paciente con probable infección por coronavirus, no tenía tapabocas N-95 ni monogafas, ni pantalón, ni polainas. Solo una bata desechable, guantes, tapabocas normal y un gorro. No tenemos el kit básico de protección y ya hay médicos enfermos en el Hospital el Tunal. Con frecuencia nos envían videos recalcándonos la importancia de usar los elementos de protección ante la epidemia, pero no los tenemos. Si nos contagiamos, podemos diseminar más la infección durante la fase de incubación, además si nos incapacitan o, peor aún, tenemos un desenlace fatal, ¿quiénes van a seguir atendiendo nuevos pacientes?, ¿qué hacemos los médicos y médicas de todo el país?, ¿a dónde nos quejamos?”, escribe una médica de la Subred integrada de Servicios de Salud Sur en Bogotá.

Algunas enfermeras y personal de salud también han elevado denuncias ante la OCE y ANEC en Duitama, Cartagena y Quibdó, temiendo ser focos de infección para sus familias y otras personas. “En el Hospital San Francisco las enfermeras denuncian que hace seis meses no les pagan, ¿y si llega un caso al Chocó? No hay un solo kit de seguridad, camas de cuidados intensivas no hay en todo el departamento, y ya hay personal de salud mayores de 50 que están renunciando porque no hay condiciones para atender la emergencia”, dice Cecilia Vargas, una de las representantes de la OCE.

En el Hospital Universitario del Caribe, que fue escogida como una de las instituciones para recibir los posibles casos del COVID-19 en el departamento de Bolívar, el personal de salud envió una carta a las directivas en donde denunciaban la falta de alcohol, algunos antibióticos y analgésicos, guantes, gel antibacterial y mascarillas N-95. “Nuestra ARL, Sura, dejó claro que el coronavirus no será considerado como una enfermedad laboral (…) Quedamos desprotegidos, prácticamente”.

"En coherencia con nuestro propósito de cuidar la salud de los trabajadores y de aportar a la sostenibilidad de las empresas, dispondremos de hasta el 7% de las cotizaciones, como tope autorizado por el Gobierno Nacional, en los temas descritos: disposición de Elementos de Protección Personal (EPP), gestión de la salud mental, chequeos médicos frecuentes, así como acciones de intervención directa relacionadas con la contención, mitigación y atención del COVID-19", explicó Sura en un comunicado. 

Por otro lado, en un escenario similar, el Hospital Regional de Duitama envió un consentimiento informado a sus empleados mayores de 60 años para exonerar al hospital de cualquier efecto sobre su salud en medio de la pandemia, y para hacerles responsables de “efectos futuros provocados por el no cumplimiento de la resolución 464 del 18 de marzo del 2020 del Ministerio de Salud y Protección Social”, por la cual se adoptó el aislamiento obligatorio para mayores de 70 años.

Una doctora en Riohacha, que denunció no haber recibido equipos de protección, se protege con bolsas de basura roja (para desechos hospitalarios) / Cortesía OCE.

A esto se le suma la discriminación que ha denunciado el personal médico y de enfermería, en donde les niegan el servicio de supermercado, los vecinos les exigen que se vayan de las unidades residenciales por miedo a que esparzan el contagio. “Hemos visto que muchas enfermeras viven en Soacha y trabajan al norte de Bogotá. Los taxis, que ellas pagan de sus bolsillos, no les están parando porque les da miedo llevarlas a la casa con los uniformes. Sumado a la falta de elementos de protección, atender pacientes en la pandemia va a convertirse en un suicidio”, dice Suárez. (¿Cómo va Colombia en el aplanamiento de la curva epidemiológica)

Para que esto no suceda y como medida de contención, ANEC dice que algunos hospitales han adoptado medidas como pedirle a las enfermeras y al personal que lleguen de particular y que se pongan el uniforme allá, “pero no hay dónde lavarlo y se lo llevan a la casa. Mejor dicho, pueden estar llevándose el virus a la casa. Ellas llegan a hacer la comida, a cuidar a los hijos, o sea que esa lógica patriarcal hace que las mujeres enfermeras y las auxiliares sean quienes tienen más contacto directo, y asumen la carga tanto en el trabajo como en el hogar de lo que está pasando con el coronavirus”, agrega Suárez.

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, el 70 % del personal de salud del mundo son mujeres. Según el análisis del Grupo de Estudios de Género y Coronavirus, publicado en la revista The Lancet, a las mujeres les pagan entre dos y tres veces menos que a sus colegas hombres. “Es preocupante que las mujeres no se hayan incorporado plenamente a los mecanismos de vigilancia, detección y prevención de la seguridad sanitaria mundial”. (El coronavirus tiene mayor impacto en la vida de las mujeres)

Según los cálculos de ANEC, el 75 % del personal de salud en un servicio de urgencias con aproximadamente 300 trabajadores, incluyendo a quienes prestan servicios de administración y vigilancia, son enfermeras. O sea que, aunque sea por estadísticas, auxiliares y personal de enfermería son la primera línea de atención contra el coronavirus en los hospitales del país.

En Colombia no hay un número oficial de enfermeras, pero el informe Así Vamos en Salud —que agrupó los datos propios de sindicatos y asociaciones de médicas y enfermeras— apunta a que para octubre de 2019 había 62.910 enfermeras en el país y 115.509 médicas y médicos, y el 46,5 % está concentrado en Bogotá, Antioquia y Valle del Cauca, mientras que el 0,5 % está en Vaupés, Guainía, Guaviare, Vichada y Amazonas.

Para las enfermeras del país hay dudas sobre sus condiciones particulares como mujeres en medio de la crisis de salud. Una auxiliar de enfermería escribió a la ANEC diciendo que estaba en embarazo, pero que seguía asistiendo a la clínica y atendiendo pacientes en el área de cuidados intensivo (aunque no a quienes estuviesen aislados por sospecha o confirmación de COVID-19): “¿hay alguna ley que me proteja para poder permanecer en cuarentena? Somos varias las que estamos en esta situación”, preguntaba. Para mujeres embarazadas aún no hay directrices oficiales del Ministerio de Salud, aunque tampoco hay evidencia de que el coronavirus afecte especialmente a los fetos o a las mujeres en embarazo. “Lo que sí es cierto es que son vulnerables ante posibles faltas de pago o despidos, no tanto por estar en embarazo, sino por ser mujeres en la primera línea de atención”.

A esto se le suma la carga de cuidado que tienen las mujeres en sus hogares. Según un informe sobre género y coronavirus, publicado la semana pasada por ONU Mujeres, “debido a la saturación de sistemas sanitarios y al cierre de las escuelas, las tareas de cuidados recaen mayoritariamente en las mujeres, quienes, por lo general, tienen la responsabilidad de atender a familiares enfermos, personas mayores y a niños y niñas”. Los trabajos de cuidado y labores domésticas no remuneradas se calcula que representan entre el 15 y 20 % del Producto Interno Bruto de los países. (Discriminación, la cruz de personal de salud por el coronavirus)

“Somos vulnerables las mujeres, que continuamos a cargo de las tareas del hogar y el cuidado de los hijos, porque supuestamente tenemos “vocación de cuidado”. El trabajo de cuidado fuera de los hospitales también es trabajo, y no solo para las enfermeras, pero no es remunerado”, concluye Suárez.

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2020-04-06T21:00:00-05:00

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2020-04-07T14:35:14-05:00

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Helena Calle / @helenanodepatio

Salud

Los temores de las enfermeras que atienden la crisis del coronavirus

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