Luz verde para los bebés con tres padres

Ayer, el Reino Unido se convirtió en el primer país en aprobar la fertilización ‘in vitro’ con ADN de tres progenitores. La técnica evitaría graves enfermedades hereditarias.

Con la técnica se evitarían enfermedades que van desde la ceguera hasta la pérdida de masa muscular.

El pasado 28 de enero un grupo de once investigadores de la Universidad de Newcastle, Reino Unido, publicó una carta en The New England Journal of Medicine, una de las más prestigiosas revistas médicas del mundo, en la cual le recordaban a la comunidad científica cuántas vidas podrían salvarse si el Gobierno autorizaba los trasplantes de ADN mitocondrial o, en términos más coloquiales, la concepción de un bebé con tres padres genéticos.

En el texto, los científicos advertían que sólo en su país había 2.473 mujeres en riesgo de heredar a sus hijos mutaciones presentes en el ADN de sus mitocondrias. Es decir, que por una porción de información presente en estos orgánulos que hacen parte de las células, los bebés podían sufrir enfermedades neurodegenerativas o serios daños cerebrales, ceguera, fallos cardíacos, pérdida de masa muscular o, en el peor de los casos, morir antes de cumplir un año de vida. En Estados Unidos, advertían los científicos, el número de mujeres que están en riesgo es mucho mayor: 12.423.

Pero la preocupación de este grupo de doctores, que también compartían catorce Premios Nobel, quedó resuelta ayer. Después de poner fin a una polémica protagonizada principalmente por científicos y la Iglesia anglicana, el Parlamento británico dio luz verde al método de fecundación in vitro conocido como “embriones de tres padres” y dejó al Reino Unido a un paso de ser el primer país que aprueba la técnica. Sólo hace falta que la Cámara de los Lores sancione la moción, asunto que los medios ingleses dan por hecho.

En últimas, el método in vitro, del cual es pionero el Centro Wellcome Trust de la U. de Newcastle, combina el ADN de los dos progenitores con la mitocondria sana de una mujer. En términos más técnicos, la madre con defectos en su ADN mitocondrial puede insertar el núcleo de su óvulo en el de una mujer sana. La donante sólo transmite el 0,18% de su información genética.

Y aunque para médicos como John Tooke, presidente de la Academia de Ciencias Médicas, este es “un logro sin precedentes al que llegamos después de años de debate y que abre la posibilidad de ayudar a muchas familias y a muchos recién nacidos”, los reparos éticos para algunos siguen presentes. Por lo menos así lo hicieron saber Brendan McCarthy, asesor en temas de ética médica de la Iglesia anglicana de Inglaterra, y David King, director del grupo Alerta Genética Humana, a medios londinenses: “El país va a romper el consenso internacional de los últimos 40 años de que no hay que modificar genéticamente a los seres humanos”.

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