Manejo del dolor en el parto: lo que toda mujer embarazada debe saber

El doctor Rómulo Rodado, anestesiólogo y jefe de Hospitalización y cuidado crítico en Clínica La Colina, explica las ventajas y los riesgos de la epidural.

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Quizás el temor de toda mujer ‘primeriza’ en estado de embarazo es el momento del parto. Conocer las versiones de otras mujeres que dicen que este proceso fue muy doloroso o de otras que, por el contrario dicen que sufrieron un dolor pero soportable, les ponen los pelos de punta y hace que la ansiedad en las mujeres incremente cada día más cuando se acerca el instante de dar a luz. (Le puede interesar: Congreso aprobó el aumento de la licencia de maternidad un mes)

Primero es importante que las mujeres tengan claro que así como cada embarazo puede experimentarlo de forma distinta, igual sucede con la percepción del dolor en el parto, el cual varía según cada mujer. Por ejemplo, la duración del trabajo de parto, el miedo o la ansiedad de la madre puede hacer que se acrecente el dolor.

De acuerdo con el doctor Rómulo Rodado, anestesiólogo de la Clínica La Colina, los dolores en el parto pueden sobrellevarlo algunas mujeres con masajes o simplemente con el manejo de la respiración que se enseñan en los cursos prenatales. Sin embargo, en otras mujeres esto puede no funcionar de la mejor manera y por eso es importante que la mujer conozca sobre el uso de la analgesia o anestesia. (Lea: Hombres no podrán ser despedidos de sus trabajos mientras sus parejas estén embarazadas)

“El manejo del dolor es muy importante y se puede utilizar técnicas que permiten que el nacimiento sea una etapa feliz para la madre y su hijo. Recibir a tiempo la analgesia en el parto es muy útil para ambos puesto que lo facilita y disminuye la ansiedad en la mujer”, afirmó el doctor Rómulo Rodado. 

El uso de la anestesia debe ser revisado con su obstetra y ojalá seis semanas antes de la fecha de parto realizar la consulta con el anestesiólogo.

Para el bloqueo del dolor hay dos opciones médicas: la anestesia o la analgesia. La primera bloquea la sensibilidad y se logra la parálisis y la eliminación del dolor en todo el cuerpo o parte de él; mientras que la segunda interviene la sensación del dolor de manera artificial, permite calmarlo o aliviarlo. Esta última es la técnica que se usa en el parto. Sólo en casos como la cesárea se usa la anestesia.

Entre las opciones de la analgesia se encuentra la famosa epidural, la cual ofrece alivio constante en la parte inferior del cuerpo, a la vez que permite a la mujer estar completamente consciente en el parto. La incomodidad y la molestia disminuye, pero no bloquea por completo la sensibilidad y el control. Se administra a través de un catéter muy delgado, flexible y hueco que se inserta en el espacio epidural, que está cerca de la membrana del fluido espinal. Es el más inocuo, común, seguro y más recomendado.

Las ventajas de la epidural

  • Es una analgesia local que permite estar alerta y consciente durante todo el proceso del parto.
  • Es un calmante efectivo que puede usarse durante todo el parto.
  • Una vez que se coloca la epidural, se puede utilizar para dar anestesia en caso de que necesites una cesárea o ligamiento de las trompas.
  • El estar más descansada y calmada permite a la madre a tener más energía en el momento de pujar.


Riesgos de la epidural

  • El primer riesgo tiene que ver con la precisión que se requiere pues la paciente debe permanecer en una posición incómoda durante cerca de 10 minutos mientras realizan el procedimiento, y luego es necesario esperar de 5 a 20 minutos hasta que haga el efecto el medicamento. Sin embargo, esto es un inconveniente menor cuando el beneficio que se obtiene es horas sin dolor. 
  • La epidural requiere de líquidos intravenosos, control frecuente de la tensión arterial y monitoreo fetal constante.
  • Según babycenter.com, una de cada 100 mujeres, este procedimiento causa intensos dolores de cabeza que pueden durar días. Eso es causado por una fuga del fluido espinal. Esto se reduce inicialmente manteniéndose lo más quieta posible cuando se te está colocando la aguja. Este riesgo existe pero su ocurrencia es muy baja, y el beneficio muy alto. Además es el procedimiento que menos afecta el bebé.