Publicado en Nature Human Behaviour

Más del 90 % de los adolescentes no duerme lo suficiente

Un estudio aplicado a 753 estudiantes demostró que los adolescentes que deben madrugar al colegio no tienen el mismo rendimiento escolar que tendrían si sus clases empezaran al atardecer. Riesgos como obesidad y depresión también se vinculan con la falta de sueño.

El 93,5 % de adolescentes no duerme lo suficiente. Pixabay

Entre ocho y diez son las horas recomendadas para el sueño de un adolescente. El problema es que las jornadas escolares de la mañana y el horario interno de los jóvenes, conocido como cronotipo, no están coordinados. Teniendo en cuenta esa realidad, científicos estudiaron los hábitos y rendimientos de 753 estudiantes argentinos. ¿El resultado? El 93,5 % de ellos no llegaba ni siquiera a descar siete horas, una carencia vinculada con bajas en el rendimiento cognitivo, riesgos de obesidad y depresión. (Lea: Invima alerta por contaminación microbiológica en lotes de un medicamento) 

La razón está en que cada joven desarrolla su propio reloj interno. Esta capacidad tiene solo un factor en común: a medida que transcurre la adolescencia, el horario se vuelve más nocturno, alcanzando su pico más alto al final de este periodo. Es por eso que las clases a primera hora de la mañana no son tan recomendables para esta población. El efecto, publicado este lunes en la revista Nature Human Behaviour, es un desfase de hasta cuatro horas entre aquellos días libres y el resto de semana en los que tienen que estudiar. 

"Según estos resultados es verdad que la mejor opción parecer ser las 5:20 p.m. para el inicio de las clases", explicó María Juliana Leone, principal autora del estudio e investigadora en el laboratorio de Neurociencia de la Universidad Torcuato Di Tella de Buenos Aires, para El País. Esa fue la conclusión a la que llegaron en el estudio tras preguntarse cuál sería el horario ideal para los jóvenes. El análisis se desarolló con horarios como empezar a la escuela a las la mañana (07:45), la tarde (12:40) o tarde (17:20).

Aunque este horario interno puede modificarse con la exposición a la luz. Sucede que, al acostumbrarse a despertar con una misma luz, sus horarios serán más matutinos. La tendencia estará siempre vinculada a horas más tardías. De hecho, según los investigadores, la recomendación es retrasar los horarios al colegio, poner en las primeras horas de la mañana a los más pequeños que demuestran rendir con mayor efectividad.

Para los adolescentes, por el contrario, acomodar sus clases ya que "el estudio demuestra que el rendimiento académico en matemáticas se ve más afectado por el cronotipo y, por lo tanto, no se deberían poner a primera hora para evitar diferencias en rendimiento asociadas al horario interno de cada adolescente. En cambio, las materias que se asocian con la inteligencia cristalizada, como la literatura y los idiomas, el efecto del cronotipo es menor", sostuvo Leone. 

 

 

 

 

 

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- Redacción salud

Salud

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