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La mayoría de tratamientos con cannabis medicinal no tienen evidencia científica suficiente

Después de revisar diez mil publicaciones sobre el tema, expertos de Estados Unidos sólo respaldaron el uso de tres de los 22 procedimientos analizados.

En Colombia ya se aprobaron cuatro licencias para producir marihuana medicinal.  / Cristian Garavito
En Colombia ya se aprobaron cuatro licencias para producir marihuana medicinal. / Cristian Garavito

El mercado de la marihuana medicinal es, sin lugar a dudas, uno de los que más prometen en el mundo. En Estados Unidos, por ejemplo, su uso terapéutico ya es legal en 29 de los 50 estados, y en Colombia, después de que en diciembre del 2015 el Ministerio de Salud emitiera un decreto para reglamentar su uso, ya son cuatro las licencias de producción que han sido aprobadas.

Su atractivo, claro, parte de un creciente interés dentro de la comunidad científica por conocer los beneficios médicos de algunos de los compuestos del cannabis, como el cannabidiol (CBD) o el cannabinol (CBN). Y aunque en principio se reducían a un uso asociado al alivio del dolor, con el tiempo se han ido sumando tratamientos que van desde el manejo de los trastornos del sueño hasta la esquizofrenia.

El problema, sin embargo, como han advertido algunos expertos, es que debido a que su estudio formal es relativamente reciente y todavía cuenta con varios tabús, la evidencia científica sobre lo que sirve y lo que no es muy poca.

“El mayor miedo que sigo teniendo es que la industria del cannabis medicinal se convierta en una como la de los suplementos vitamínicos, porque hemos llegado al punto de que en televisión se publicita un compuesto aislado de las medusas como un tratamiento para mejorar la memoria”, advirtió al periódico The Guardian Orrin Devinsky, director del Centro de Epilepsia Integral del Centro Médico de Langone, de la Universidad de Nueva York (Estados Unidos).

Sus palabras, de hecho, son la respuesta a un estudio realizado por las Academias Nacionales de Ciencias, Ingeniería y Medicina, para el cual se reunieron 16 expertos a revisar la literatura científica que se venía acumulando sobre el tema desde 1999. Su trabajo implicó revisar alrededor de 10.000 estudios publicados para lanzar unas primeras 100 conclusiones de lo que sirve y lo que no.

De paso, los investigadores aprovecharon para desmitificar o comprobar algunas de las teorías sobre si el uso de la marihuana medicinal y el cannabis es contraproducente para la salud.

¿Hay suficiente evidencia científica sobre el cannabis medicinal?

Curiosamente, entre los 22 tratamientos que se analizaron y sobre los cuales hay literatura relacionada con el uso de marihuana medicinal, sólo tres presentaban suficiente evidencia científica para ser respaldados: cuando se busca reducir las náuseas y vómitos producidos por la quimioterapia, para tratar el dolor crónico y para reducir los espasmos de la esclerosis múltiple.

Otras indicaciones, como el uso de los cannabinoides para aumentar el apetito y el peso en pacientes con VIH, calmar el trastorno por déficit de atención e hiperactividad y tratar la epilepsia en niños, quedaron catalogados como “con evidencia limitada o insuficiente”.

En cuanto a las patologías o efectos adversos que podrían producirse por el consumo de cannabis, parte de las conclusiones del estudio advierten que la evidencia sugiere que manejar bajo los efectos de esta sustancia sí aumenta el riesgo de sufrir un accidente de tránsito y que existe la probabilidad de que su uso aumente el riesgo de desarrollar esquizofrenia, desórdenes de ansiedad social y depresión.

Asimismo advierte que no hay evidencia suficiente que apoye el vínculo entre fumar marihuana y cánceres asociados al tabaco, como el cáncer de pulmón y el de cuello. En cuanto a su relación con enfermedades respiratorias, en cambio, el grupo de expertos sugiere que fumar cannabis de forma regular sí se asocia con episodios frecuentes de bronquitis crónica, tos y mayor producción de flema.

Por esto, a pesar de que el mundo apunta a su legalización, lo que haría más fácil producir nuevos estudios sobre el tema, el comité de 16 expertos, que incluye neurólogos, oncólogos, epidemiólogos y psiquiatras infantiles, hizo un llamado para que fuentes de financiación privadas creen un fondo que avance en la investigación sobre la marihuana.

Pues, así como lo afirmó Marie McCormick, pediatra de la Escuela de Salud Pública TH Chan de la Universidad de Harvard y parte del comité de 16 expertos, a The Guardian: “La falta de conocimiento agregado de los efectos que el cannabis tiene sobre la salud ha llevado a la incertidumbre acerca de cuáles son los daños o beneficios derivados de su uso”.