Hubo menos abortos involuntarios durante cese al fuego con las Farc

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Un estudio realizado por investigadores de la U. Nacional de Colombia y la Universidad de York, analizó qué sucedió con los abortos espontáneos, muertes fetales y mortalidad perinatal durante estos períodos. Investigación ganadora del Premio de la Academia Nacional de Medicina.

Cuando el Gobierno y las Farc estaban en los diálogos de paz en La Habana, cada vez que había un cese al fuego esto se convertía en un motivo de esperanza. Pero para el colombiano Giancarlo Buitrago y el chileno Rodrigo Moreno Serra, el primero director del Instituto de Investigaciones Clínicas de la Universidad Nacional de Colombia y el segundo, investigador del Centro de Economía de la Salud de la Universidad de York, cada cese al fuego significaba más. Se trató de la oportunidad de tener un laboratorio en tiempo real para conocer otras consecuencias en la salud que ha dejado el conflicto armado.

En el caso de ellos, lo que aprovecharon para preguntarse fue qué tanto impactan los actos violentos del conflicto colombiano en el riesgo de aborto espontáneo, muerte fetal y mortalidad perinatal. Un estudio que ganó los Premios Academia Nacional de Medicina a la Investigación Científica. (Le sugerimos: El sector de la salud también fue víctima del conflicto )

Para poder comprender esta investigación lo primero que hay que hacer, quizás, es entender las diferencias entre estos tres riesgos. El doctor Buitrago lo explica así: “Muerte fetal es cualquier muerte en el útero de la mamá, antes de nacer en embarazos con edades gestacionales mayores a 22 semanas. Mientras, un aborto espontáneo debe suceder antes de la semana 22 de gestación. La muerte perinatal es la muerte del fruto de la gestación después de la semana 22 hasta siete días después de nacer”.

Ya con esto en mente lo que hicieron los investigadores fue rastrear a todas las mujeres que iniciaron su embarazo , día por día, entre el 1° de enero de 2013 y el 31 de diciembre de 2017. En total, comenta Buitrago, se encontraron con más de 3’200.000 embarazos. Además, como lo que estaban buscando rastrear era cuál es el desenlace de estos embarazos, también miraron en los certificados de defunción las muertes fetales y las muertes que ocurrieron antes del día 7 de vida para los nacidos vivos. (Acá: Cada 16 segundos ocurre una muerte perinatal en el mundo)

Pero, entonces, ¿cómo saber si el conflicto afectó los desenlaces de estos embarazos? La respuesta rápida es sencilla: compararon los datos de los días en los que había eventos violentos con los días en que hubo ceses al fuego durante los diálogos de La Habana. Específicamente, se enfocaron en lo que sucedió con el único cese al fuego de las Farc que fue indefinido, realizado el 20 de julio de 2015. (Acá: ‘El cese al fuego seguirá si las Farc no son agredidas’)

“Este escenario nos permitió hacer algo que llamamos un ‘experimento natural’, en el que se pueden encontrar asociaciones causales entre exposiciones y desenlaces de salud de forma “natural”. Estudiar estas asociaciones cuando la exposición se trata de un conflicto armado es algo muy difícil, porque el investigador no puede manipular el conflicto para poder comparar qué pasa cuando no existe esa exposición. Estos ceses al fuego nos dieron la oportunidad”, comenta.

Luego vino la parte menos sencilla del estudio: encontrar los datos y analizarlos. Además de los certificados de nacimiento y defunción, utilizaron las bases de datos del Centro Nacional de Memoria Histórica, en los que se dice qué tipo de eventos violentos ocurrieron, cuándo y en qué municipio. Con lo anterior, los investigadores no solo relacionaron a las mujeres embarazadas con el municipio en donde vivían, sino con qué tan afectados estuvieron estos municipios con el conflicto con las Farc.

Para poder tener una mejor idea de qué tan expuestas estaban las mujeres al conflicto, dividieron los municipios en cuatro categorías: los municipios con más presencia de las Farc (percentil 90), los que tenían una menor presencia (percentil 75), los que no tenían presencia y los que tenían presencia de otros grupos armados. Tras cruzar todos estos datos a través de un método analítico, que se heredó de la economía y que se llama regresión discontinua, encontraron que las muertes fetales de más de 22 semanas y las muertes perinatales sí disminuyeron después del cese al fuego analizado.

“Lo primero es que sí hubo una disminución de los eventos violentos durante el cese al fuego: de 0,04 eventos en promedio de exposición durante el embarazo en los municipios del percentil 90 y de 0,03 en municipios del percentil 75”, cuenta Buitrago. En cuanto a los abortos espontáneos no encontraron ningún cambio entre un período y otro, pero sí en las muertes perinatales y los abortos mayores a 22 semanas. “Para las muertes fetales hubo una disminución de 9,53 muertes por 1.000 embarazos en el percentil 90 y una disminución de 7,57 para municipios en el percentil 75 de conflictos armados relacionados con las Farc”. En cuanto a las muertes perinatales, los números son de 10,69 y 6,86 muertes por 1.000 embarazos, respectivamente.

De estos datos queda una pregunta: ¿por qué no se encontraron datos relevantes de los abortos espontáneos? Al responder Buitrago prefiere aclarar que lo que ellos tienen son solo hipótesis. Los abortos espontáneos se dan, en su mayoría, por factores genéticos, sobre lo cual el conflicto armado no tiene repercusión de forma aguda. En cambio con las muertes fetales y las perinatales el estrés de las mamás o el acceso a servicios de salud esenciales pueden ser factores que contribuyen a que el feto o el recién nacido pierda su vida y los eventos violentos pueden afectar a estos dos factores. Buitrago espera, por eso, que futuras investigaciones puedan responder lo anterior con más certeza. Mientras su trabajo, comenta, logró algo, que es darles visibilidad a unas muertes invisibles que también habría dejado el conflicto armado.

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