Miel sí y antibióticos no contra la gripa: autoridad de salud británica

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Los remedios naturales y los que controlan síntomas deberían ser el primer punto de contacto de un paciente para tratar la tos, no los antibióticos.

Para la mayoría de personas distinguir una enfermedad respiratoria causada por virus o bacterias resulta un misterio. Por eso muchos recurren a antibióticos (que son útiles contra las primeras pero no los segundos) para combatir los resfriados y gripas.

Un error que aunque parezca inofensivo en principio implica muchos riesgos. El mayor de ellos: la creación de resistencia antibiótica. Por esta razón el Instituto Nacional de Salud del Reino Unido plantea en su más reciente guía sobre uso de antibióticos no usarlos para tratar gripas y en cambio recurrir preferiblemente a medicinas naturales como la miel.

Tessa Lewis, presidenta del grupo que redactó las guías de prescripción de antimicrobianos afirmó a través de un comunicado: "Si alguien tiene goteo nasal, dolor de garganta y tos, esperaríamos que la tos se asiente durante 2 a 3 semanas y no se necesitan antibióticos. Si la tos está empeorando en lugar de mejorar o la persona se siente muy mal o sin aliento, entonces tendrían que contactar a su médico de cabecera".

El panel de expertos resaltó que existen productos de autocuidado que las personas pueden tomar para controlar sus síntomas por sí mismos. “La miel y los medicamentos para la tos que contienen pelargonium, guaifenesin o dextromethorphan tienen alguna evidencia de beneficio para el alivio de los síntomas de la tos”, resaltó la autoridad de salud británica. Con una advertencia: la miel no debe administrarse a bebés menores de 12 meses debido al riesgo de botulismo.

En el mismo comunicado Susan Hopkins, directora de Salud Pública en Inglaterra explicó que "la resistencia a los antibióticos es un gran problema y debemos tomar medidas ahora para reducir el uso de antibióticos. Tomar antibióticos cuando no los necesita los pone a usted y a su familia en riesgo de desarrollar infecciones que a su vez no pueden tratarse fácilmente”.

Un antibiótico puede ser necesario para la tos aguda cuando una persona ha sido identificada como un enfermo sistemático o si está en riesgo de complicaciones adicionales, por ejemplo, personas con una afección preexistente como enfermedad pulmonar, inmunosupresión o fibrosis quística.

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